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Esperanza de vida

Avanza la longevidad: la edad más frecuente de muerte se sitúa ya en los 90 años

Pese a los avances, el incremento de la esperanza de vida se está desacelerando y el tope biológico se sitúa en torno a los 115 años

Aunque aumentan las muertes en verano debido al cambio climático, la mayoría de fallecimientos se producen en los meses fríos

Un momento del homenaje a los catalanes centenarios, esta semana en el Palau de la Generalitat.

Un momento del homenaje a los catalanes centenarios, esta semana en el Palau de la Generalitat. / Ricard Cugat

Patricia Martín

Madrid

España despunta en longevidad, hasta el punto de que la edad a la que se alcanza la muerte con más frecuencia no es en la setentena ni en la ochentena, sino que ha llegado ya los 90 años. De hecho, uno de cada cuatro fallecidos en 2023 tenía 90 años o más, según los datos presentados este jueves por el Col.legi d'Actuaris de Catalunya (CAC) en la jornada ‘Análisis de longevidad’.

Los actuarios, profesionales que usan modelos matemáticos y estadísticas para prevenir riesgos, han analizado los fallecimientos en España entre 1975 y 2023, casi 18 millones de registros procedentes del INE, con origen en los certificados de defunción del Registro Civil y el Ministerio de Justicia, en busca de las ‘claves de la longevidad’. Y han extraído varias conclusiones interesantes.

La primera de ellas es que la esperanza de vida ha aumentado en el último medio siglo a un ritmo de dos años por década. En 2023 (últimos datos disponibles) se situó en 86,3 para las mujeres y en 81,1 para los hombres, el registro más alto de Europa. Pero diversos indicadores muestran que la esperanza de vida, tanto en España como otros países longevos, se está frenando.

De hecho, el análisis de los actuarios revela que casi la mitad de los fallecidos en 2023 tenía más de 85 años, en concreto el 48,04%, pero se ha perdido casi un punto en un año, dado que en 2022 eran el 48,93%. “Es raro, porque esta variable ha venido presentando un incremento persistente. En el año 2000, el 30,6% fallecían más allá de los 85 años y en 1975 tan solo el 14,6%. Más del triple ha crecido en el periodo de 49 años que hemos analizado”, apunta Jaime García Moral, director del grupo de trabajo de longevidad del Col.legi d'Actuaris de Catalunya.

Esperanza de vida

La esperanza de vida aumentó de forma significativa a partir del siglo XX debido a los avances médicos y tecnológicos, que han reducido las tasas de mortalidad, especialmente la infantil. Asimismo, cambios nutricionales y en el estilo de vida y el mayor acceso de la población a los servicios sanitarios han contribuido a que las sociedades occidentales sean cada vez más longevas.

Pero el aumento se está desacelerando. “Puede influir la mayor prevalencia de condiciones como la obesidad, el sedentarismo, dietas poco saludables o el aumento de enfermedades crónicas cardiovasculares y cáncer”, indica el jefe de medicina preventiva del Hospital Clínic, Antoni Trilla, que también ha participado en las jornadas.

De hecho, en el último medio siglo la edad promedio de muerte de los centenarios no ha variado, se ha mantenido estable en 102 años, aunque cada vez hay más personas que alcanzan los 100. Recientemente, España ha batido el récord, ya hay casi 16.000 centenarios y 3.000 de ellos viven en Cataluña. Sin embargo, que no aumente la edad media a la que fallecen los longevos de los longevos y otros indicadores hace pronosticar a los actuarios que la esperanza de vida no continuará avanzando indefinidamente.

Estos profesionales, cuyo trabajo es predecir el futuro, sitúan el “tope biológico” en torno a los 115 años, tal como publicó EL PERIÓDICO en base a los datos expuestos por el Col.legi d'Actuaris de Catalunya en las primeras jornadas sobre longevidad, celebradas el año pasado. El ‘límite’ vital está relacionado, principalmente, con el desgaste celular, pero en estos momentos hay tanta inversión en la industria antienvejecimiento que se podrían descubrir fármacos que desafíen ese techo.

Cambio climático

Otra de las conclusiones extraídas por los actuarios, como ya se apunto en el congreso de 2024, es que el mes de nacimiento está relacionado con la longevidad. Hay una preponderancia de centenarios nacidos en los meses fríos: un 20% más. Y si se comparan meses, hay un 40% más de centenarios nacidos en enero que en julio.

El motivo podría estar relacionado con la exposición prenatal a infecciones estacionales, la nutrición de la madre y los primeros meses de vida, aunque es un factor que aún se tiene que analizar, dado que en los países anglosajones hay más centenarios nacidos en septiembre, octubre y noviembre. Lo que hay coincidencia es que hay menos centenarios nacidos en verano.

Y otro de los datos expuestos en las jornadas es que, a pesar de que el cambio climático está haciendo aumentar el número de muertes en verano debido a los golpes de calor y otras enfermedades relacionadas con las temperaturas extremas, sigue muriendo más gente en invierno. En 2022, por primera vez, los fallecimientos en verano superaron a los de otoño y primavera, pero en 2023 no ha sucedido de nuevo.

"Nos seguimos muriendo igual que hace 50 años, en los meses fríos", reflexionó García en las jornadas. La explicación clásica es que en los meses fríos se producen muchos fallecimientos, sobre todo de gente mayor, debido a los virus respiratorios invernales. Por ello, los meses con más fallecimientos son diciembre y enero y septiembre el periodo con menos decesos.

'Recetas'

Ante ello, Trilla advirtió de que una de las principales 'recetas' para mantener la longevidad es "vacunarse". Según expuso en las jornadas, la inmunización frente a la gripe no solo protege frente a este virus, sino que desciende la posibilidad de sufrir infarto o ictus. Y la vacuna frente al herpes zóster aminora el riesgo de alzhéimer.

El epidemiólogo expuso que "no se envejece de forma lineal a lo largo de toda la vida", sino que hay dos "etapas críticas" en las que el envejecimiento se acelera, en torno a los 34 años y después de los 60. Frente a ello, recomendó mantener horarios regulares, evitar la luz artificial, realizar ejercicio físico, comer en horarios fijos y una dieta saludable, aprender a manejar el estrés, limitar el uso de pantallas y mantener el contacto social. Trilla consideró que "alargar la vida indefinidamente" es una quimera pero "envejecer con buena salud es factible".

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