Jordi Martí, arquitecto: "Uno intenta ser propietario para asegurarse un futuro mejor pero es algo que puede salir muy mal"
El experto advierte que hay muchas viviendas que no cumplen con los estándares de eficiencia energética, confort o seguridad eléctrica

Jordi Martí, arquitecto
El parque residencial español es cada vez más antiguo. La edad media de la vivienda en España ronda los 44 años, lo que significa que más de la mitad de los inmuebles fueron construidos antes de 1980. Esa envejecida estructura, unida a la ausencia de una estrategia de mantenimiento y rehabilitación adecuada, amenaza con convertir lo que durante décadas fue visto como un refugio seguro y estable en una carga creciente para miles de familias.
Muchas de esas viviendas antiguas no cumplen con los estándares modernos de eficiencia energética, confort o seguridad eléctrica, lo que afecta directamente a la calidad de vida de sus ocupantes. Si no se impulsa una política seria y coordinada de conservación y modernización del parque inmobiliario, lo que se concibió como un patrimonio estable podría terminar generando inseguridad, elevados costes de mantenimiento y dificultades habitacionales generalizadas.
El arquitecto Jordi Martí ha reflexionado sobre ello: “Hay muchos edificios que se construyeron hace más de 50 años que se van a convertir en un lastre para las familias si no hacen algo ahora”, empieza diciendo en uno de sus vídeos más recientes de TikTok. "Uno intenta ser propietario para asegurarse un futuro mejor pero es algo que puede salir muy mal si no paran de aparecer derramas elevadísimas, gastos de electricidad y gas, más impuestos... y encima, si quieres vender tu propiedad, estará tan mal que te darán poco dinero", explica.
Ayudas
Ante esto, destaca los fondos europeos del Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia (Next Generation EU). Estas ayudas, gestionadas por las comunidades autónomas, permiten sufragar entre el 40 % y el 80 % del coste de una rehabilitación energética, aliviando de forma notable la carga económica que normalmente recae sobre los propietarios. Las subvenciones buscan impulsar intervenciones que mejoren el aislamiento térmico, sustituyan sistemas obsoletos por otros más eficientes y reduzcan el consumo energético de los inmuebles.
El especialista anima a pedir esta ayuda, además de "invertir tiempo y ganas" en preguntar a algún técnico, convocar reuniones de vecinos para gestionar el tema y mejorar así el estado del edificio.
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