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Carencia de los universitarios en competencias comunicativas

Susana Fuster, experta en Comunicación: "Lo que ahora marca la diferencia no es qué sabes sino cómo lo comunicas"

Periodista y profesora universitaria, pone el ejemplo del sistema escolar de EEUU y asegura que comunicar bien requiere mucho entrenamiento y práctica

Susana Fuster, periodista y profesora universitaria.

Susana Fuster, periodista y profesora universitaria. / José Luis Roca

Olga Pereda

Madrid

Susana Fuster es periodista, excorresponsal televisiva en EEUU y 'coach' de comunicación. Autora del libro 'Hijos que callan, gestos que hablan', imparte clases en la Universidad Carlos III de Madrid de 'Presentaciones eficaces, Oratoria y Comunicación'. También es docente de Competencias Profesionales en la Universidad de Nebrija.

–El 77% de los universitarios reconocen que no han tenido formación en comunicación oral, según un estudio de la profesora universitaria Emma Rodero. ¿Qué reflexión le merece?

–Es un dato revelador y preocupante porque la comunicación es todo. Somos seres sociales y comunicativos por naturaleza. Desde mi punto de vista, el sistema educativo está tan centrado en el aprendizaje de contenidos y los ha priorizado tanto que ha descuidado las habilidades transversales. Estas capacidades marcan la diferencia en la sociedad actual donde, gracias a la IA, todo está ya disponible a golpe de clic. La gran pregunta no es qué sabes sino cómo lo comunicas.

"Se asume que cada uno tiene que trabajarlo solo la comunicación oral, pero lo cierto es que requiere mucho entrenamiento y práctica"

–Pero nadie nos enseña. ¿Cómo lo vamos a aprender?

–Algunos centros sí lo hacen. En la Universidad Carlos III, donde soy profesora, trabajo las habilidades interpersonales. Pero el sistema educativo, en líneas generales, no está dando la suficiente importancia a este tema. Se asume que cada uno tiene que trabajarlo solo, cuando lo cierto es que requiere mucho entrenamiento y práctica. Como en cualquier otra disciplina, hay herramientas y estrategias que nos pueden ayudar a comunicar mejor. Pero difícilmente las vamos a conocer si nadie nos las enseña.

–¿Cuál es la principal barrera a la hora de comunicar?

–No hay una sino tres. La primera: nosotros mismos y el miedo a quedarnos en blanco, a ser juzgados, al qué dirán, al pensamiento de ‘lo voy a hacer mal’. Ese Pepito Grillo interno con el que nos autosaboteamos y que debemos aprender a gestionar. De poco sirve que te expliquen técnicas de oratoria si primero no trabajas tu mentalidad, lo que llamamos el 'mindset' del comunicador. Primero hay que trabajar ese aspecto y luego ya vendrán las técnicas y las herramientas. La segunda barrera es descuidar a la audiencia, que es lo más importante. Estamos tan preocupados por dar el discurso perfecto y quedar bien que se nos olvida que lo más relevante no somos nosotros sino a quién nos dirigimos. Cuando ponemos el foco en la audiencia, en aportar y en conectar, la tensión disminuye de manera natural.

"Mi consejo es que si tienes que dar una charla utilices la estructura en tríos: tres conceptos, tres ideas. Eso facilitará la comprensión y ayudará al público a retener más la información"

–¿Y la tercera?

–Querer transmitir mucha información sin tener una estructura clara. No por decir más comunicas mejor. Es importante preguntaros qué quiero contar, qué quiero que mi audiencia se lleve y cómo organizo la información. La neurociencia nos da muchas claves, como, por ejemplo, que retenemos solo un 20% de lo que nos cuentan y que nuestro cerebro recuerda mejor cuando agrupamos esa información en tríadas. Mi consejo es que si tienes que dar una charla utilices la estructura en tríos: tres conceptos, tres ideas. Eso facilitará la comprensión y ayudará al público a retener más la información.

–¿Cuándo se debe empezar el aprendizaje de la comunicación oral?

–En el colegio, desde bien pequeños. Siempre acudimos al mantra del modelo anglosajón, pero es que es un gran referente. En EEUU, desde muy pequeños trabajan la expresión oral en la escuela y se valora mucho esta habilidad. Poco a poco, la integran y van adquiriendo seguridad, así que la barrera del miedo escénico va disminuyendo y desapareciendo. Lo más importante es practicar, practicar y practicar.

–¿Cómo?

–Con ejercicios de expresión oral, presentaciones cortas y debates. También hay que trabajar la parte emocional. En mis clases hablo del ‘método Pepe’: practica y ensaya. Ante una presentación, hay que enseñar a los alumnos cómo regular el nerviosismo, que es bastante normal. Hay que instruirles en las técnicas de respiración y visualización y el uso consciente del lenguaje no verbal, que es el gran olvidado. La neurociencia nos lo deja claro: cuanto más nos exponemos a una situación que percibimos como una amenaza, por ejemplo, hablar en público, más disminuye la ansiedad asociada hasta dejar de verlo como algo peligroso. De forma progresiva, todo esto ayuda a disminuir el estrés. Por eso es fundamental integrar en la educación escolar la enseñanza de la comunicación. Cuanto más practiquemos y cuanto más nos expongamos más tranquilos estaremos.

–¿En qué consiste una buena comunicación oral?

–No inventamos nada nuevo, ya lo dijo Aristóteles, necesita tres elementos: logos, pathos y ethos. Logos son los datos, la información propiamente dicha que queremos trasladar. Pathos es la emoción. Sin ella la comunicación está huérfana. Ethos es la credibilidad del comunicador, la seguridad que le das a tu discurso y que hará que la audiencia te conciba como un experto. Eso no solo lo da solo el hecho de que tengas muchos conocimientos sino tu capacidad de manejar la comunicación no verbal y tu paralenguaje, el tono, las inflexiones vocales, el ritmo y los silencios. En mis clases en la universidad, lo resumo con las tres 'c'. Claridad en tu discurso: qué quieres comunicar y cómo lo voy a estructurar para que resulte sencillo. La segunda 'c' es la conexión con la audiencia: adaptarte a tu público y empatizar con él y entender qué necesita y qué le puedes aportar. La tercera 'c', confianza en ti mismo: para ello has de trabajar tus miedos y proyectar seguridad con el uso del lenguaje verbal y no verbal.

"Lo que dices es importante, pero cómo lo dices es determinante y ahí entran las emociones y tu comunicación no verbal, que solemos olvidar más de lo que creemos"

–¿Algún consejo?

–En la mayoría de las ocasiones estamos tan pendientes de lo que queremos decir que se nos olvida el cómo y ese cómo es esencial porque es lo que perdura. La escritora estadounidense Maya Angelou dijo: "La gente olvidará lo que dijiste pero no cómo le hiciste sentir". Lo que dices es importante, pero cómo lo dices es determinante y ahí entran las emociones y tu comunicación no verbal, que solemos olvidar más de lo que creemos.

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