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Economía doméstica

Nuevo golpe al bolsillo: la bombona de butano cuesta ya 16,35 euros

El precio máximo de la bombona se sitúa en 16,35 euros por el encarecimiento de las materias primas y del transporte

Un repartidor carga con una bombona de butano por la calle.

Un repartidor carga con una bombona de butano por la calle. / El Periódico

El precio de la bombona de butano vuelve a dar un pequeño golpe al presupuesto doméstico. Desde este martes, su precio máximo de venta al público sube un 4,9% y se sitúa en 16,35 euros, frente a los 15,58 euros de la última revisión.

Detrás de este encarecimiento están, sobre todo, la subida de los fletes, que aumentan un 16,6%, y de las materias primas, con un alza del 3,2%, aunque este efecto se ha visto ligeramente compensado por la apreciación del euro frente al dólar, del 1,2%, según han indicado fuentes del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico.

El precio de la tradicional bombona de butano, correspondiente a los gases licuados del petróleo (GLP) envasados en recipientes de entre 8 y 20 kilos, no está liberalizado. Su importe se revisa cada dos meses, el tercer martes de cada mes correspondiente, mediante resolución de la Dirección General de Política Energética y Minas.

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Coste de la materia prima

Para fijar esa cuantía se tienen en cuenta varios factores, como el coste de la materia prima en los mercados internacionales, el transporte y la evolución del tipo de cambio entre el euro y el dólar. Además, la normativa establece que la revisión, tanto al alza como a la baja, no puede superar el 5%, por lo que las diferencias que queden fuera de ese margen se acumulan para futuras actualizaciones.

El butano sigue siendo una alternativa energética habitual en muchas viviendas, especialmente en zonas o núcleos de población que no disponen de conexión a la red de gas natural. De ahí que cualquier variación en su precio tenga un impacto directo en la economía de miles de hogares.

Pese a ello, su consumo mantiene una tendencia descendente. En 2025 se consumieron 57 millones de envases de GLP de distintas capacidades y, desde 2021, el uso de este combustible ha caído más de un 12%, lo que confirma su retroceso paulatino en los hogares españoles.

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