Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Jóvenes EX+ | Luka García Escultor

Luka García «Lo que me encanta y de lo que estoy muy orgulloso es de todas las personas que me apoyan y disfrutan de mis esculturas»

Escultor, 22 años

Zafra

Luka García

Luka García / Cedida

¿Ya nos sigues?Márcanos como medio preferente
Añádenos en Google

Ainhoa Miguel

Zafra

Con tan sólo 18 años montó su propia empresa para poder vivir de su arte. De su creatividad y del reciclaje ha hecho su forma de vida creando esculturas con chatarra y basura de metal. Aunque ahora reside en Galicia echa de menos el sol y los paisajes extremeños. Su mayor éxito es ver a la gente disfrutar con su arte.

¿En qué momento decidió formarse como escultor?

Pues yo terminé bachillerato con esfuerzo y sin muchas ganas de seguir estudiando porque estaba muy desanimado. He sido siempre muy curioso pero el sistema educativo me ha quitado las ganas de aprender realmente. Por sorpresa encontré un Ciclo Superior de Técnicas Escultóricas, súper práctico, donde no había casi nada de teoría en Santiago de Compostela. Vine a hacer la prueba de acceso y he estado tres años haciendo el curso y contentísimo. Me ha hecho cambiar por completo la opinión que tenía de estudiar.

¿Qué cambiaría del sistema educativo establecido?

El principal objetivo del sistema educativo es preparar a la gente para el trabajo, pero sin embargo hay una contradicción porque a mí desde pequeño me decían que la escuela era para aprender, pero no está enfocada de esa forma con todos los métodos de exámenes, notas o competición entre alumnos. Creo que debería ser algo orientado solo a aprender y que luego haya otro tipo de formación dedicada totalmente a buscar una salida laboral a las personas. Recuerdo que nos pasaban a principios de curso una ficha de cuáles son tus objetivos, qué es lo que quieres hacer y yo de pequeño siempre marcaba con un 10 la casilla de ‘aprender’ y conforme fueron pasando los años ya en Bachillerato decía lo único que quiero es aprobar y que termine esto porque ni disfrutaba ni aprendía.

¿Qué contacto tenía con el arte y la creatividad?

De muy pequeño he sido creativo y coincidía que mi padre tenía un montón de herramientas en casa porque hacía temas de construcción. Empecé a coger las herramientas y mi padre me enseñó a soldar. Luego conocí a la artista Harried Mead en una feria de ornitología que hacía esculturas con chatarra de animales, principalmente aves y me encantó. Entonces tenía 13 años y cuando volví a casa le dije a mi padre que me encantaría hacer eso y me han apoyado mucho. Él fue el que me ha enseñado a manejar las herramientas y desde entonces no he parado, prácticamente a diario he estado haciendo actividades creativas y ya con 18 años hice la empresa para poder facturar y vivir de ello.

¿Qué posibilidades artísticas tiene la chatarra?

La chatarra te permite algo que es fabuloso en un proceso de aprendizaje porque siempre se cometen errores y yo soy una persona desastre que se equivoca continuamente. Como la chatarra es algo que no tiene valor, te permite el equivocarte y como es basura no hay ningún problema. Está al alcance de cualquiera y permite que te equivoques las veces que sean necesarias hasta que hagas algo bien, que no funciona este hierro aquí para el pico, pues se corta, se le da con el martillo y se vuelve a probar, es un material sin valor económico.

¿Cómo consigue estos materiales?

Los vecinos y gente que voy conociendo me van donando herramientas antiguas, trocitos de hierro, cosas que se tiran a la basura y que yo aprovecho. Luego compro bastante material en las chatarrerías, aunque sea basura, voy por los talleres preguntando y hay muchas empresas de polígono que me apoyan. En Zafra por ejemplo puedo nombrar a Segeda que me donan muchísimo. También talleres de motos, de coches o toda industria donde se genere basura de metal. Vaya donde vaya siempre me llevo alguna cosita curiosa que encuentro y que a mis ojos puede tener utilidad luego. Lo tengo todo almacenado, clasificado por formas, por tipos de metales, tamaños, y eso lo puedo componer rápidamente cuando estoy trabajando.

¿Cómo es su proceso creativo?

Hay dos caminos: por una parte hacer una obra personal, se me ocurre una idea y la llevo a cabo. Hago bocetos y pruebas hasta que estoy satisfecho y trato de vender esa obra propia a través de galerías, de mi tienda online o de venta en persona en ferias. Y otro camino son los encargos que es principalmente de lo que vivo. Son clientes privados o de la administración y también tengo muchos trabajos que me solicitan, piden presupuesto y ofrezco una propuesta. No es una idea original mía, pero es algo que me encanta hacer y que me plantea nuevos retos. A lo mejor alguien me pide hacer una figura que yo personalmente nunca hubiera hecho y que luego disfruto y me sorprende.

¿Cómo lleva el éxito de sus esculturas?

Yo creo que ha sido algo muy progresivo. Yo no busco la fama ni el éxito, lo único que pido es vivir de mi trabajo. Entonces el ganar un premio o el conseguir un reconocimiento público, tampoco es que me importe mucho. Lo que me encanta y de lo que estoy muy orgulloso es de todas las personas que me apoyan o que les saco una sonrisa con mi trabajo. Me gusta que disfruten las personas de las esculturas que tengo en las casas o en algún restaurante, ver fotos de gente en redes sociales, aunque no me conozcan, y que disfrutan viendo mi trabajo. Para mí eso es el éxito.

Ahora vive en Galicia ¿Echa de menos Extremadura?

A mí me encantan los dos sitios, pero a los paisajes de Extremadura les tengo un cariño especial. Y el sol, a mí el verano me encanta, por mucho calor que haga, me encanta el verano en Extremadura.

Tracking Pixel Contents