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Jóvenes EX+ | Alberto del Río Diseñador

Alberto del Río «Ser de pueblo mola y voy a demostrar todo lo que se hace en el pueblo y hacer que triunfe en la ciudad»

Diseñador, 23 años

Zarza la Mayor

Alberto del Río

Alberto del Río / Cedida

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Ainhoa Miguel

Zarza la Mayor

Lleva a Extremadura por bandera en todas sus colecciones de moda. Los bordados, la artesanía, el folclore o las fiestas tradicionales sirven de inspiración en sus creaciones. Se ha mudado a Madrid donde trabaja en el departamento de accesorios y estilismo de la marca española de streetwear Cold Culture. Sueña con verse desfilar en la Mercedes Fashion Week llevando siempre por bandera su sello extremeño.

¿De dónde le viene su creatividad y su vena artística?

Cuando era pequeño no tenía muy claro a qué me quería dedicar. Al principio decía que quería ser actor porque pasaba mucho tiempo viendo películas con mis abuelos, especialmente clásicos del cine español. Pero la moda y la costura creo que me viene por mi abuela materna, mi abuela Juana, que siempre estaba cosiendo y era una persona que siempre me ha inculcado el amor hacia las cosas artesanas. Mi madre también ha cosido y bordado, creo que ambas son mis referentes vitales y por ello me dedico al mundo de la moda.

¿De dónde toma la inspiración para sus colecciones?

Siempre miro al origen y a reivindicar desde la ruralidad. Cuando yo llegué a Madrid, eres el único del pueblo, el único extremeño y tienes que abanderarte de eso. Ser de pueblo mola y voy a demostrar todo lo que se hace en el pueblo y hacer que triunfe en la ciudad. Parte de mi trabajo habla de eso, de poner en valor las cosas que quizás dentro del pueblo no vemos y una vez que sales la nostalgia te arraiga a tu cultura y a tu gente. Hacer esa mirada hacia el origen es bastante importante y darte cuenta que lo que tenemos aquí es único y es original.

¿Cómo definiría la moda de Alberto del Río? 

Cada colección tiene un tinte totalmente diferente. En esta última que hice se llamaba Bolicra y estaba inspirada en mi abuela Juana. Trataba sobre el papel de la mujer rural y la importancia de las abuelas y de las madres. De todo el trabajo que han hecho inculcando las tradiciones, las canciones, la artesanía ... de generación en generación. También referencias medievales y de nuestro traje típico, mostrando una mujer fuerte y luchadora. La anterior colección a Bolicra se llama Paparramantas y está inspirada en los trajes de Carantoñas y de Jarramplas y de todas estas tradiciones medio paganas que generan una pequeña atmósfera dentro de cada pueblo. Mi primera colección iba de la cultura rayana y de la suerte que tenemos en mi pueblo, Zarza la Mayor, de poder untarnos tanto de la cultura portuguesa como de la española, y de todas esas historias que me ha contado mi abuela del contrabando de café. Creo que todas comparten un mismo espíritu, pero cada una va con un imaginario diferente y con un discurso diferente en el que Extremadura está presente sí o sí.

¿En qué punto se encuentra su promoción artística?

Ahora mismo me encuentro aceptándolo todo. He pasado de terminar la carrera, encontrarme con el mundo laboral y mi proyecto no lo quiero olvidar y quiero apostar por él. Ahora mismo ya estoy cociendo una colección que es bastante intensa, que Extremadura está de por medio obviamente, porque no voy a desvincularme nunca. Poco a poco todo irá tomando forma, y seguramente se vea con esa mirada de ‘mira lo que hace el niño del pueblo’. Lo que sí puedo adelantar es que la colección gira en torno a la caza de gamusinos, un tema muy nuestro que siento muy cercano. Habla de esa sensación de desarraigo: llegar a la ciudad y sentirte el del pueblo, y luego volver al pueblo y sentirte fuera de lugar. La caza de gamusinos funciona como una sátira que lanza una mirada crítica desde lo rural hacia lo urbano.

Diseños de Alberto del Río

Diseños de Alberto del Río / Cedida

¿Cómo ha vivido el traslado desde Zarza a Madrid?

La verdad que bastante bien, pero no ha sido fácil, claramente. Ser de un pueblo te cierra puertas muchas veces. No por ser del pueblo, sino porque tienes menos medios para llegar a fines como la moda, porque no estamos tan relacionados y hay menos oportunidades. Para eso tienes que venir a la ciudad para abrírtelas y para decir, oye, estamos aquí, también existimos. Yo estoy muy cómodo en la ciudad, pero también estoy cómodo en el pueblo. Esa simbiosis yo creo que es lo que verdaderamente me hace feliz a mí como creador.

¿Qué es lo que más echa de menos del pueblo?

Creo que lo que más valoro es la tranquilidad, esa sensación de que no hay prisa. En el pueblo te das cuenta de que la vida no va corriendo. En cambio, en la ciudad ves a la gente corriendo por el metro y, sin darte cuenta, te arrastran con ellos. Allí, en el pueblo, veo al señor Aurelio salir de su casa, le saludo, y ese gesto simple tiene un peso que aquí en Madrid parece extraño. Lo cotidiano, eso tan pequeño y aparentemente insignificante, es algo que a veces se subestima, pero para mí es profundamente reconfortante.

¿Cómo le gustaría verse en un futuro?

Yo me visualizo desfilando en la Mercedes-Benz Fashion Week de Madrid y abriendo paso a nivel nacional. Al final a nivel regional nos podemos conocer un poco más, pero a nivel España no me conoce mucha gente. Labrar un poco el camino y generar una marca que yo esté a gusto con ella, que sea un medio de expresión. Como más feliz me veo en un futuro es haciendo lo que quiero, como creador en sí e ir hablando a través de las colecciones.

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