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Jóvenes EX+ | Ernesto López Montoya Creador de contenido, Diseñador Gráfico y divulgador

Ernesto López Montoya «Vivir en primera línea el yacimiento de Casas del Turuñuelo de Guareña como extremeño es apasionante y para mí es una ilusión»

Creador de contenido, diseñador gráfico y divulgador, 33 años

Los Santos de Maimona

Ernesto López Montoya

Ernesto López Montoya / Cedida

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Ainhoa Miguel

Los Santos de Maimona

Regresó a Extremadura tras la pandemia, tras vivir en Andalucía desde los 18. Se formó en Escultura en Sevilla y en Diseño Gráfico en Granada. En 2021 completó formación en gestión de plataformas electrónicas en Badajoz. Hoy se dedica a la divulgación científica en arqueología, historia y naturaleza, siendo un referente comprometido con el patrimonio y las tradiciones de su tierra.

¿Por qué decidió volver a Extremadura?

Yo estaba en Andalucía, que es también una tierra con pocas oportunidades laborales, salvo que te dediques a la hostelería o al turismo, de una forma u otra. La pandemia marcó un punto de inflexión para mí. Apenas veía a mi familia, porque Granada queda bastante lejos y venía muy de vez en cuando. Con todo lo que trajo aquella etapa tan extraña que vivimos, sentí la necesidad de volver a mi tierra, de estar cerca de los míos, de mi familia y mis amigos. También influyó la muerte de mi abuela, y la pérdida de un gran amigo en un accidente de coche… En fin, fue un cúmulo de circunstancias que me empujaron a regresar.

¿Cómo comenzó el proyecto de Vieja Tierra?

Siempre digo que, en realidad, este proyecto es mi vida, porque es lo que he hecho desde siempre: salir al campo, empaparme de arqueología, compartir tiempo con quienes la practican y descubrir la historia que nos rodea. Porque, literalmente, me apasiona. Surgió, en parte, de la ilusión de poder ganarme la vida en Extremadura haciendo algo distinto al diseño gráfico, que ya me tenía un poco quemado. Al principio fue algo completamente altruista, sin ninguna intención de que llegara a donde ha llegado. Comenzó como un formato tipo blog: imágenes acompañadas de explicaciones sobre los yacimientos, con la motivación principal de poner en valor todo ese patrimonio que tenemos en Extremadura, que es inmenso, riquísimo y, sin embargo, muy poco conocido. Y también de visibilizar la labor de todas esas personas que trabajan en arqueología.

Ernesto López Montoya

Ernesto López Montoya / Cedida

¿Sus contenidos en Redes Sociales le generan ingresos?

No vivo expresamente del proyecto de Vieja Tierra, pero sí puedo decir que me ha abierto muchas puertas. Gracias a él, profesionales del mundo de la historia y la arqueología han empezado a contar conmigo para llevar la comunicación y la divulgación de sus proyectos. Un ejemplo muy especial es mi colaboración con el equipo de Casas del Turuñuelo, en Guareña, un yacimiento extraordinario en el que tengo la suerte de participar desde mi campo. También trabajo en la Asociación para la Recuperación de la Fauna Salvaje (AMUS), en Villafranca de los Barros, donde me encargo de la comunicación y divulgación vinculadas al patrimonio natural y la conservación de especies amenazadas. En definitiva, me lo estoy montando de una forma que me enriquece muchísimo a nivel personal. Por un lado, ejerzo como profesional de lo que estudié —diseño gráfico, publicidad, marketing y comunicación digital— y, por otro, tengo la posibilidad de colaborar con proyectos vinculados a la arqueología y la naturaleza, dos mundos que me apasionan profundamente.

¿Cómo planifica sus contenidos en Redes Sociales?

En los contenidos relacionados con Vieja Tierra, suelo partir de un tema que me atrae o me llama la atención. Puede ser un yacimiento arqueológico, un hallazgo singular, un acontecimiento histórico relevante o algún aspecto del patrimonio natural que destaque en la época del año. Por ejemplo, en este momento estoy subiendo bastante contenido sobre la flora local, que está en su máximo esplendor. Una vez seleccionado el tema, le dedico uno o dos días a investigar a fondo y recopilar información. Es una labor casi periodística: contrasto fuentes, leo, anoto. Cuando ya tengo todo bien interiorizado, a veces salgo al campo y grabo improvisando sobre la marcha, y otras veces prefiero trabajar con un guion para asegurarme de que la comunicación sea lo más clara y fluida posible. Después, una vez tengo el material grabado, le dedico una mañana o una tarde a la edición del vídeo antes de subirlo a redes sociales. En el caso de Casas del Turuñuelo, la dinámica cambia un poco: es mucho más colaborativa. Me coordino constantemente con mis compañeras y compañeros del equipo para planificar el contenido, que suele consistir en dos vídeos semanales. Es un trabajo conjunto y muy enriquecedor.

Recibe muchos comentarios de extremeños que viven fuera de la región ¿Cómo lo vive?

Me escriben cosas preciosas, y muchas veces me harto de llorar con la gente, literalmente, porque lo cierto es que recibo muy poco odio; tengo una comunidad bastante sanota. Me escriben extremeñas y extremeños que llevan años fuera de su tierra, que la echan de menos, y que me cuentan que gracias a mis vídeos pueden revivir momentos de su infancia o recordar vivencias con sus abuelos o sus padres. Esas cosas son preciosas, y le dan muchísimo sentido a lo que hago. Cuando recibes ese tipo de apoyo y agradecimiento, sientes que lo que estás haciendo tiene un propósito real. Se está cumpliendo el objetivo: por un lado, ofrecer un soporte emocional a todas esas personas que, por desgracia, tuvieron que emigrar; y por otro, contribuir a la educación y a la puesta en valor del patrimonio, tanto natural como histórico, que tenemos en la región.

¿Qué les diría a otros jóvenes sobre el futuro en la región?

Me gustaría decirles que lean, que contrasten, que estudien, que busquen su propio camino, el que de verdad les haga felices. Y sobre todo, que amen. Nos ha tocado vivir, por desgracia, en un mundo donde muchas veces parece que priman la mentira y la ignorancia frente al conocimiento y la verdad. Por eso, les diría que no caigan en la trampa del odio, que se detengan un momento, se alejen del ruido, escuchen, reflexionen… y cuiden. Que cuiden de sí mismos, de los demás y del mundo que los rodea. El futuro de nuestra región lo construimos nosotros, día a día, luchando por mejorar nuestras condiciones de vida y nuestros derechos más básicos. El conocimiento no te da una verdad absoluta, pero sí te da herramientas para moverte con libertad, con criterio y con dignidad por la vida. En mi caso, he tenido la suerte de que mi proyecto funcione, al menos por ahora, y de poder vivir en la tierra donde nací, una tierra que amo profundamente. Pero, por desgracia, no todo el mundo tiene esa posibilidad. Aún hoy, muchas personas tienen que marcharse para poder vivir de lo que les apasiona… o simplemente para poder vivir. En resumen, les diría que luchen por aquello que aman, pero siempre desde el conocimiento, la búsqueda honesta de la verdad y el pensamiento crítico. Que no caigan en el odio sin fundamento, en la mentira fácil o en la violencia. Porque solo desde el amor, la reflexión y la cultura podremos construir algo que merezca la pena.

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