Jóvenes EX+ | Pablo Ferreira Publicista y promotor del alojamiento Burbujas Balú
Pablo Ferreira «El mejor cielo que he visto y las mejores estrellas las he encontrado en mi casa de campo en Monesterio»
Publicista y promotor del alojamiento Burbujas Balú, 25 años
Monesterio

Pablo Ferreira / Cedida
Ainhoa Miguel
Su vínculo con la región le viene de su familia paterna que procede de Monesterio. Publicista y comunicador audiovisual ha puesto en marcha junto a su socia el primer alojamiento turístico singular de Extremadura para disfrutar de la astronomía y de los cielos extremeños. Tal ha sido el éxito de la iniciativa que ya está en marcha una nueva fase de ampliación.
¿Cómo surge el proyecto de poner en marcha este alojamiento singular?
Yo estaba trabajando en publicidad en Sevilla y me iba bastante bien, pero el estilo de vida que llevaba no me terminaba de convencer. Se juntó también un momento con mi socia, que también es mi pareja, en el que los dos teníamos mucha carga en ese momento y empezamos a ir mucho a Monesterio. Encontramos paz en este lugar y empezamos a hablar de que nos encantaría en algún momento poder disfrutar del campo y tener algo nuestro. El sueño empezó con una pregunta por curiosidad y vimos que el terreno estaba en venta. El tema del alojamiento surgió como una forma de rentabilizar económicamente esa inversión y yo había ido a grabar una publicidad para un hotel de burbujas con un concepto totalmente diferente y ahí atamos hilos. La idea empezó en poner una burbujita y comenzamos a darle forma con los arquitectos y se proyectó el complejo que queremos terminar y que estamos ahora mismo en la primera fase.
¿Cuál es la particularidad de este camping en forma de burbuja?
Lo más importante es diferenciar que no es un hotel, nosotros somos el primer alojamiento turístico singular de Extremadura. Aparte de un alojamiento, somos una experiencia orientada a conectar con la naturaleza y con las estrellas y eso se transmite a nivel físico en las habitaciones que están descubiertas y tienen tanto el frontal como el techo transparente. Cuando tú apagas la luz estás en la cama calentito, pero parece que estuvieras fuera casi tocando las estrellas. También ofrecemos todas las comodidades al cliente para que pueda disfrutar de una experiencia de acampar pero de lujo.
¿Por decidió apostar por este proyecto en Extremadura?
Personalmente porque es el sitio donde tiene que ser y donde yo tengo un vínculo muy grande con ese lugar. Empresarialmente todo son ventajas, tanto a nivel de iniciativa empresarial como a nivel de situación. Hicimos un pequeño estudio de mercado de negocio porque queríamos emprender y nos dimos cuenta de que estábamos solos y que había una demanda muy grande. Luego lo juntas con el turismo astronómico que hay en Monesterio y todo salía.
¿Qué particularidad tienen los cielos de Extremadura?
Monesterio tiene una claridad muy buena y cuando llegan las noches de verano es impresionante. Siempre he dicho toda mi vida que el mejor cielo que he visto y las mejores estrellas las he encontrado en mi casa de campo, en Monesterio. Tenemos mucha gente a la que le encanta la naturaleza, pero también tenemos mucho público de la ciudad que no está acostumbrado a ir al campo y llegan y se quedan impresionados.
¿Los alojamientos tienen total privacidad?
Eso es algo que al principio le preocupaba mucho a la gente y ya lo hemos conseguido transmitir. Existen otros modelos de este tipo de alojamientos que digamos que se asemejan más a un camping, pero nosotros teníamos muy claro que queríamos esa individualidad, ese concepto, y al final cada habitación cuenta con una parcela privada de unos 100 metros cuadrados y están separadas entre ellas. No es que solo tengas tu habitación privada, sino que tu propia parcela donde está tu habitación está vallada y privada y te da una orientación donde tú solo tienes las vistas y nadie te puede ver a ti.
¿Cómo es la fórmula para los días de calor en Extremadura?
Con suerte estamos en lo alto de la montaña, casi en la cima y el calor se lleva bien en cuanto a temperaturas todo el año. Sí que es verdad que en verano estamos en Extremadura e igualmente hace calor. Además las burbujas son de poliéster que se calienta y para ese momento tenemos unas fundas solares que están todo el año y las personas las pueden poner y quitar según les apetezca. En verano la gente se duerme la siesta y está estupendamente porque tenemos aire acondicionado en cada habitación y está perfectamente climatizada.
¿Han tenido el apoyo de familiares y amigos?
Éramos muy jóvenes, teníamos poco dinero, y lo que nos tocó fue arremangarnos nosotros literalmente. Estuvimos cuatro meses, día y noche, trabajando en el campo en la propia obra. Ha sido muy bonito porque aparte de apoyarnos en la idea, la gente se ha arremangado también, ha dejado su trabajo, ha dejado su vida, y se han venido al campo una semana a ayudarnos a poner piedras y eso nos ha dado mucho calor.
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