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Jóvenes EX+ | Samuel Martín Historiador, gerente de Espacio Utopía & Metamorfosis, y socio fundador de la asociación Bellota Rock

Samuel Martín «Para que la gente se quede en los pueblos es de vital importancia que los trabajadores tengan un empleo de calidad»

Historiador, gerente de Espacio Utopía & Metamorfosis, y socio fundador de la asociación Bellota Rock, 30 años

Valdencín

Samuel Martín

Samuel Martín / Cedida

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Ainhoa Miguel

Valdencín

Tras finalizar sus estudios en Historia y Máster en Formación del Profesorado ha transformado el bar ‘de pueblo’ de sus padres en un restaurante de alta cocina en Valdencín, y el antiguo cine, en Espacio Utopía, una sala de conciertos de carácter cultural, social y reivindicativo. Sus inquietudes musicales le llevaron hace 12 años a sentar las bases del Bellota Rock Fest, que cumple su octava edición.

¿Cómo un historiador se convierte en gerente de un restaurante y una sala de conciertos?

En el 2019 me vine al pueblo a terminar la carrera y me puse de autónomo para colaborar con la economía familiar. Luego, durante la pandemia, nos pusimos a hacer comidas y cenas en La Abadía -el bar que llevaban mis padres- y empezamos a dar este servicio que antes no teníamos. Se vino un amigo con idea en cocina a pasar el verano y a hacer hamburguesas y raciones y, al final, esto ha acabado desembocando en Metamorfosis. Hace poco más de un año se vino a trabajar con nosotros Pablo Miguel, amigo y chef, y juntos hemos desarrollado un proyecto de restaurante gastronómico con cocina de autor y de vanguardia en la que él es el protagonista. Estamos centrados en la tradición extremeña, contando con productos kilómetro cero y materia prima de mucha calidad, primando siempre la cercanía. Hay muchas reinvenciones de platos típicos extremeños y otros que directamente son creaciones propias. La otra vertiente del proyecto, Espacio Utopía, comenzó con la reforma del cine del pueblo hace dos años, y se ha convertido en la sala de conciertos más amplia de la región, con una programación centrada principalmente en el punk rock; y siempre con la presencia de actividades paralelas como presentaciones de libros, charlas, debates o actividades solidarias, apoyando a causas y movimientos sociales que van desde lo más local a lo internacional.

¿Qué tipo de comida elaboran en su establecimiento?

El proyecto gastronómico se llama Metamorfosis porque este nombre simboliza bastante bien lo que ha sido la evolución de nuestra cocina. Nuestra carta está íntegramente elaborada por nosotros con mucho cariño y delicadeza, y contamos con muchos productos de la zona: desde panes, aceites, jamón, embutidos y quesos DOP de Extremadura; hasta carnes de ganaderías ecológicas de proximidad y pescados de la máxima calidad. También contamos con un menú degustación que incorpora productos extremeños en prácticamente la totalidad de los platos. Además, cada uno de los platos tiene una historia. Los comienzos han sido complicados porque realmente aún estamos empezando y ha requerido de una inversión bastante fuerte en cocina y equipamiento. Pero lo que más nos reconforta y más felices nos hace es que todo el mundo sale de aquí alucinando con la experiencia que ofrecemos.

¿Es importante la profesionalización del sector de la hostelería?

Creo que es fundamental, ya que si queremos dar un salto de nivel en lo que es la hostelería extremeña hace falta ser profesional en cada uno de los ámbitos; de la cocina a la sala, pasando por la administración de la empresa. Y, por supuesto, dejar de lado malas prácticas que vemos a diario en el sector de la hostelería y ofrecer buenas condiciones a los empleados, pues para la que la gente se quede en los pueblos es de vital importancia que los trabajadores tengan un empleo de calidad.

¿Qué le dicen sus padres del cambio que ha dado al bar?

Al principio estaban un poco reacios con los cambios y preferían que me centrara en conseguir un puesto de profesor y tener una vida más acomodada. En cierta parte es lógico, ya que ellos llevan casi 40 años en el sector, luchando cada día por mantener los servicios en el pueblo, y yo estoy intentando dar una vuelta de tuerca al negocio aportando nuevos servicios para hacer posible que el relevo generacional no tenga que suponer la extenuación de trabajar todos los días del año sin descanso, sino lograr dotar de una rentabilidad al negocio que descarte la idea de que un autónomo que lleva un bar en una pequeña población rural tenga que trabajar 80 horas semanales para poder subsistir. Aun así, a día de hoy están contentos viendo que estamos dando continuidad a un proyecto familiar, dotándole de un plus de calidad, poniendo en valor la gastronomía extremeña y organizando eventos cuyos aforos superan la población total de Valdencín; en definitiva, poniendo el pueblo en el mapa.

Está detrás de la organización del Bellota Rock Fest ¿Cómo empezó esa idea?

Pues empezó cuando tenía 18 años y escuchaba estilos de música que se alejaban de lo comercial (rock, punk, ska…). La oferta en la región era casi inexistente y había muy poquitos conciertos, así que decidí, junto con algunos amigos, crear una asociación sin ánimo de lucro para organizar conciertos y festivales con la intención de disfrutar de la música en directo. Nos lo tomamos tan en serio que a día de hoy la asociación está formada por casi 300 socios y socias de toda Extremadura, hemos impulsado festivales en distintos pueblos, y hace poco acabamos de formar la Federación Extremeña de Festivales Autogestionados, que coordina un total de 13 festivales en las provincias de Cáceres y Badajoz. Esto tiene un poso bastante importante en Valdencín, que es un pueblo joven y cuya comunidad se formó a base del apoyo mutuo entre vecinos. Aquí hay un fuerte tejido asociativo que es de lo que hemos aprendido y por eso cogimos esa referencia. Son ya casi 12 años de trabajo y nuestro festival de referencia, el Bellota Rock Fest, va ya camino de la octava edición.

¿Se siente orgulloso de vivir en un pueblo?

Por supuesto que sí; crecí en Valdencín y considero que he tenido una infancia y una adolescencia bastante buenas, en contacto con el campo, la naturaleza y los animales. Aunque después he recorrido varias ciudades en mi época de estudiante (Cáceres, Sevilla y Salamanca), soy absolutamente partidario de la vida en los pueblos. Teniendo servicios y buenas condiciones laborales, la vida en el pueblo es bastante cómoda y tranquila, donde además, siempre tienes un amigo o un vecino con quien charlar o a quien pedir ayuda. Además, moviéndote un poco siempre tienes alternativas de ocio, quizás no siempre en los propios pueblos, pero hoy en día las distancias se acortan y desde nuestra zona tenemos cerca grandes ciudades o incluso Portugal.

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