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LOS JUEVES LGTBI

Historias del mundo, unidas por la diversidad en Extremadura

‘Ponte en mis zapatos’, un proyecto de la Fundación Triángulo de Extremadura recorre la región contando experiencias de personas del colectivo LGTBI de Latinoamérica para luchar por un futuro más diverso‘

Maria del Rosario Vélez, de Colombia, cuenta a este periódico su paso por la región como activista

Maria del Rosario Vélez, trabajadora social y activista de Caribe Afirmativo.

Maria del Rosario Vélez, trabajadora social y activista de Caribe Afirmativo. / EL PERIÓDICO

Cáceres

Varias historias de diferentes partes del mundo confluyen en Extremadura con un mismo fin: un futuro más diverso e igualitario. “Atraer a la ciudadanía extremeña el trabajo que se hace en el área de cooperación internacional de la Fundación Triángulo”. Esa es una de las premisas de ‘Ponte en mis zapatos’, un proyecto de la entidad, según explica Beatriz Retamar, coordinadora de la iniciativa. “Se nos ocurrió la idea de traer a la región el trabajo que se hace en otros países, otras entidades y sus propias experiencias personales, sobre todo de Latinoamérica. Por ello contamos con la voz de cuatro personas. Dos de ellas residen en Extremadura y otras dos vienen de forma temporal”, continúa Retamar.

“¿Nos acompañas en una experiencia que te acercará a la realidad de las personas LGTBI en diferentes países?”. Esta es la pregunta que lanza la fundación para dar a conocer las vidas de Kathy Sánchez, de El Salvador y Antonette Barrientos, de Guatemala, que residen en la región, y Maria del Rosario Vélez, de Colombia, y Ludwika, de Nicaragua, que viajan por unos meses a Cáceres, donde alzarán sus voces para difundir su lucha.

Desde la fundación llevan un año trabajando para llevar a cabo esta idea, que durante cuatro meses compartirán con diferentes grupos de población su labor en el activismo. Su canal de difusión es Instagram. “Queremos llegar al mayor número de personas posibles. Las redes sociales nos parecían una buena forma de hacerlo e Instagram, a la que ahora casi todo el mundo tenemos alcance, fue la elegida. A través del perfil @ponteenmiszapatos_ftex compartiremos tanto las historias de las cuatro mujeres del colectivo, como las actividades que llevemos a cabo”, relata Retamar. A partir de ahora, se centrarán en recorrer centros educativos para dar formación al profesorado, empresas y sindicatos, entornos rurales y grupos de crianza.

Una de las colaboradoras, Maria del Rosario Vélez Marrúo, cuenta a este periódico su viaje a Extremadura por la diversidad. Es de Cartagena, Colombia, y allí es trabajadora social en Caribe Afirmativo, una organización de reivindicación de derechos LGTBI del país. Con 16 años salió del armario y entró –de forma metafórica—“en su propio armario de cristal”, relata. Ahora tiene 26 y pese a sus dificultades en esa época, logró encontrar su sitio años más tarde. “Cuando entré en la universidad y conocí el movimiento estudiantil, sobre todo en derechos humanos y LGTBI encontré mi lugar”, cuenta. Al mismo tiempo de empezar sus estudios, comenzó su activismo. “Es cierto que gracias a mi familia, sobre todo por el trabajo de mi mamá, he crecido alrededor de la lucha social y de ayudas”, asegura. Una vez finalizó el grado de Trabajo Social en la Universidad de Cartagena, realizó prácticas en Caribe Afirmativo y ahora, a su corta edad, es la coordinadora territorial en su ciudad. “Desde 2018 trabajamos en alianza con Triángulo a través de varios proyectos. Uno de ellos se basa en una apuesta para el reconocimiento de los derechos LGTBI migrante, sobre todo por el contexto venezolano, ya que se trata de un país que no cuenta con una ley antidiscriminación o de matrimonio igualitario, Colombia se convirtió en un destino de interés para esta población”, explica.

“Ambas organizaciones  --por Triángulo y Caribe Afirmativo—luchamos por la reivindicación de derechos del colectivo. Por eso hace cinco años nació esa alianza. Ahora la apuesta es ‘colocarse en los zapatos’ del otro. Poder hablar de esa realidad territorial que está atravesada por el conflicto armado, la construcción de paz, las dinámicas migratorias, por el prejuicio instalado socialmente a la población LGTBI y contarlo a través de nuestras propias voces. En este caso desde mi voz como defensora de derechos humanos. Es profundamente enriquecedor”, señala Vélez.

Su historia es de resiliencia y resistencia en un sistema opresor. “El activismo y acciones pedagógicas me llevaron a tener conversaciones incómodas con mis papás y mi entorno”, recuerda. Eso hoy ya forma parte de su pasado y ahora su realidad es diferente, por eso busca, desde su posición de trabajadora social y activista, prestar ayuda a los que continúan atravesando una situación complicada por la opresión de derechos. “Mis vivencias están relacionadas con apoyar y contribuir al reconocimiento de derechos. Mi objetivo ahora es ayudar a personas que hoy quieren decir libremente su orientación sexual”, declara. “Una de las situaciones contra las que luchamos día a día es la violencia que sufren los niños a través de las miradas. Esas miradas que cuestionan, por ejemplo, expresiones corporales o comportamientos no normativos que inhiben la libertad de los menores o adolescentes que pueden derivar en bullying o violencias”, afirma. “Los resultados de estas apuestas y de contar estas experiencias de vida en Latinoamérica serán los encuentros que se llevarán a cabo en Extremadura”, señala.

Su viaje a la región está a punto de finalizar. “Me marcho en octubre”, cuenta Vélez. Lo hace con gran satisfacción de haber formado parte del proyecto. “Encontrar en los relatos y vivencias de personas en Extremadura y también de las historias de otros migrantes del colectivo similitudes a lo que vivimos en nuestros territorios está siendo una experiencia increíble a la par que enriquecedora. Ver el trabajo de la Fundación Triángulo y aprender de lo que realizan en Cáceres también”, zanja la joven colombiana, que continuará en la lucha de derechos en Cartagena. Ahora le pasa el testigo a su compañera Ludwika, de Nicaragua, que viajará a la ciudad cacereña para compartir su historia.

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