En Porriño
Un septuagenario mata a una trabajadora social en Pontevedra
La víctima, de 48 años y vecina del municipio de Mos, atendía a la mujer del presunto asesino y había denunciado una situación de acoso presuntamente sexual por parte del hombre que la acabó matando de un hachazo en la cabeza
Los agentes lo encontraron sentado en una esquina, lleno de sangre y sin articular palabra

Zona en la que se produjo el suceso. / D. P.
Judit Bernárdez
Una mujer de 48 años, empleada del Servicio de Ayuda en el Hogar (SAF), ha sido asesinada este martes mientras realizaba su trabajo en Porriño (Pontevedra), al día siguiente de denunciar, según avanzó la CIG, un caso de acoso en el domicilio en el que le fue arrebatada la vida de forma violenta, presuntamente a manos del marido de la usuaria a la que llevaba años atendiendo a domicilio, un septuagenario que ya fue detenido y trasladado al Hospital Álvaro Cunqueiro de Vigo para realizarle una evaluación psiquiátrica.
La víctima, natural del municipio cercano de Mos, murió a causa de un fuerte golpe en la cabeza que le habría asestado el varón supuestamente con un hacha.
Los hechos acontecieron a primera hora de la mañana, en la vivienda del presunto homicida, en la parroquia porriñesa de Atios. Teresa de Jesús, la víctima, acudió a su domicilio como cada mañana, tal y como consta en el registro del fichaje del Concello de Porriño, que tiene contratado este servicio de atención a personas mayores a una empresa externa.
Sobre las nueve y media, un familiar del anciano matrimonio pasó a visitarlos y fue quien dio la voz de alarma. El grito que pegó al ver la escena del crimen fue escuchado por varios vecinos en el barrio, que la noche anterior habían estado festejando las Fiestas de San Benito de Atios. La propia Teresa fue vista bailando en la orquesta.
Fue su último baile, porque cuando llegaron los servicios sanitarios y de emergencias al domicilio que compartían Enrique Leirós y su mujer, la trabajadora de ayuda en el hogar ya estaba muerta.
En la vivienda estaba el cuerpo sin vida de Teresa; la usuaria a la que llevaba años atendiendo, una anciana con una enfermedad incapacitante a consecuencia de un ictus sufrido hace unos años; y Enrique, marido de la usuaria, que estaba manchado de sangre, "desvariaba y hablaba de forma incoherente", según fuentes cercanas al caso, que también apuntan que el hombre podría haber sufrido "una alucinación".
En este sentido, cabe destacar que la familia del presunto homicida lo llevó durante un año al médico para que lo viera un psiquiatra, pero no lograron cita para valorar su estado mental. Sin ir más lejos, el pasado sábado lo llevaron al Hospital Álvaro Cunqueiro de Vigo, pero no quedó ingresado. También, según ha podido averiguar Faro de Vigo, el lunes un vecino habría asistido al septuagenario porque no sabía si se había tomado bien su medicación.
Teresa quería renunciar a ese domicilio
También el lunes, Teresa trasladó a la empresa su deseo de dejar el servicio en dicha vivienda, explicando que había sufrido un caso de acoso presuntamente sexual, tal y como explica la responsable de la CIG en Porriño, Mercedes Domínguez, a quien la propia Teresa había escrito para preguntarle cómo tenía que hacer para formalizar la denuncia. "No sé que fue lo que pasó ayer, pero ella quería renunciar a ese domicilio, según me comunicó por WhatsApp por la mañana", cuenta la responsable de la CIG en Porriño, apuntando que la empresa obligó a Teresa a realizar el servicio.
Domínguez también se refiere a que, pasara lo que pasara el lunes, fue un hecho puntual, lo que coincide con el relato de los vecinos y vecinas de Atios, cercanos al matrimonio de ancianos, que cuentan que nunca escucharon ningún grito en la casa y que conocían a Teresa de vista, porque llevaba años atendiendo a la esposa de Enrique. En este sentido, apuntan a una "relación normal" entre la víctima y el septuageniario, de quien sí dicen que se le conocía algún episodio de demencia. "Se veía que no estaba bien, a veces andaba como ido", relatan algunos testigos.
La Guardia Civil será la encargada ahora de investigar este homicidio. Para ello, la Policía Judicial ya ha recabado durante toda la jornada todas las pruebas posibles en el domicilio donde, presuntamente, Enrique acabó con la vida de Teresa, que falleció a causa de un fuerte golpe en la cabeza con un hacha, aunque aún no está claro si fue con el filo o la parte cortante. La autopsia del cuerpo desvelará si hay o no más heridas.
Además de la Guardia Civil, Policía Judicial, Policía Local y Protección Civil, que acordonó la zona, también acudieron al lugar del crimen el alcalde de Porriño, Alejandro Lorenzo, que dijo no encontrar "palabras para la tristeza que se siente por esta pena enorme"; así como la alcaldesa de Mos, Nidia Arévalo, que se mostró desolada. Ambos trasladaron sus condolencias a la familia de la fallecida y participaron en la concentración que el Concello de Porriño convocó por la tarde en la Plaza Arquitecto Antonio Palacios para condenar los hechos y en memoria de la víctima, que era natural de Mos y trabajaba y residía en Porriño.
Asimismo, está prevista otra concentración este miércoles en la Plaza del Concello de Porriño convocada por la CIG, que lleva años denunciando la situación de "total falta de medidas de prevención de riesgos laborales y de prevención frente al acoso sexual, el acoso laboral u otro tipo de agresiones que sufren las trabajadoras de atención en el domicilio".
Igualmente, ante este trágico suceso, la Plataforma Unitaria Auxiliares de Ayuda a Domicilio ha alzado la voz con un mensaje en redes sociales en el que denuncian la "total desprotección en el servicio de ayuda a domicilio".
Reclaman un "plus de peligrosidad y penosidad" y la necesidad de "hacerse una evaluación de los riesgos laborales de cada vivienda".
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