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DOS MESES DESAPARECIDA

La preocupante desaparición de Sara: su moto fue encontrada junto a sus sandalias en una zona montañosa de Badalona

Tres meses antes de que se le perdiera la pista el pasado 8 de julio, vendió su piso en Pineda del Mar (Barcelona) y se mudó con una "conocida" a otra localidad, lo que resultó "inesperado" para su padre y sus amigas

Las mujer, de 55 años, padece esquizofrenia y un trastorno bipolar y necesita seguir un tratamiento diario

Fotografía de Sara María Serra, desaparecida desde el pasado 8 de julio, cerca de la zona montañosa de Can Miravitges, en Pomar de Dalt (Badalona).

Fotografía de Sara María Serra, desaparecida desde el pasado 8 de julio, cerca de la zona montañosa de Can Miravitges, en Pomar de Dalt (Badalona). / Asociación Desapareguts a Catalunya

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Jorge García

Madrid

Sara María Serra, de 55 años, es una vecina muy conocida en Badalona (Cataluña). Dos meses antes de desaparecer, el pasado mes de julio, se había jubilado de su trabajo como teleoperadora. La mujer recibe una pensión desde hace 17 años debido a la discapacidad del 33 % que tiene reconocida por sus problemas psiquiátricos.

El rastro de Sara se perdió cerca de la zona montañosa de Can Miravitges, en el barrio de Pomar de Dalt. La última pista que los Mossos d'esquadra tienen de ella es del pasado 8 de julio, cuando los agentes "encontraron su motocicleta con las llaves puestas, en una zona montañosa cercana al hospital de Can Ruti (Badalona)", según las pesquisas.

Alta vulnerabilidad

La desaparecida padece esquizofrenia y está diagnosticada de un trastorno bipolar, enfermedades por las que recibe tratamiento psicológico, psiquiátrico y farmacológico diario desde hace casi veinte años, lo que convierte a Sara en una persona de "alta vulnerabilidad".

Su padre, Modesto, de 90 años y con problemas de corazón, "lleva semanas sin dormir", desesperado por saber algo de su hija. El anciano está convencido que "la razón de su desaparición se debe a que Sara no tomó su medicación", según explica el hombre al canal de investigación y sucesos de Prensa Ibérica: "Cuando no se toma las pastillas es una persona diferente, pierde la razón y hace cosas sin sentido", añade.

"Actitud diferente"

Tres meses antes de que Sara desapareciera, la mujer vendió su piso de Pineda del Mar, en la capital catalana, y se trasladó a vivir con una "conocida" a la localidad barcelonesa de Sant Cebriá de Vallalta. Las amigas de Sara no conocen a esa chica y aseguran que se extrañaron de la decisión que tomó la mujer. Su entorno más cercano recuerda que fue algo "inesperado" y que cuando Sara se mudó "comenzó a tener una actitud diferente".

El último encuentro entre Modesto y su hija tuvo lugar el pasado 28 de junio, en el Hospital Municipal de Badalona, donde el hombre estuvo "ingresado por una infección urinaria". Sara le fue a visitar para "darle ropa" y, según asegura Modesto, su hija "estaba bien y se estaba tomando su medicación".

"No estaba su coche"

En esos días, mientras el hombre estaba ingresado en el hospital, su hija se quedó a dormir en su casa como "solía hacer de vez en cuando". Una semana después, cuando el anciano recibió el alta y volvió a su domicilio, vio que "no estaba en el garaje ni su coche ni la moto de su hija". Sin embargo, "el parking no presentaba signos aparentes de haber sido forzado"

El anciano puso una denuncia en la comisaria por el robo de su vehículo, aunque, según confiesa el hombre, "estaba bastante seguro de que había sido su hija quien se había llevado ambos vehículos en uno de sus brotes psicóticos". Lo que desconocía Modesto era si lo había hecho "en dos momentos diferentes o si lo hizo con ayuda de alguien".

Guardia Civil de Zaragoza

El 6 de julio, Modesto recibió una llamada de la Guardia Civil de Zaragoza en torno a las tres de la madrugada. Los agentes le comunicaron que "habían encontrado, en un control rutinario, su coche en Zaragoza, y que, además, era su hija quien lo conducía".

Modesto les explicó que Sara "padecía una enfermedad mental, que necesitaba asistencia médica y que no podían dejarla sola en una ciudad que desconocía". Los agentes dejaron marchar a Sara María, argumentando que, ante la negativa de la mujer a recibir ayuda, "no podían retenerla".

"Desconocían su paradero"

Con ánimo de encontrar a su hija, el hombre cogió un AVE hacia Zaragoza, ya que no disponía de su coche, "utilizado" días antes por Sara. Al llegar, buscó a su hija "en una comisaría de la ciudad", pero los agentes le dijeron que "le habían dejado marchar" porque se encontraba en "buen estado", según Modesto.

El 8 de julio, el padre de Sara recibió una llamada de la policía de Badalona diciendo que la motocicleta de su hija "había sido encontrada en la montaña", cerca del hospital de Can Ruti, en Badalona, "con las llaves puestas y junto a las sandalias de la mujer". Esa misma tarde, Modesto interpuso una denuncia por la desaparición de su hija, y desde ese momento, los Mossos d'esquadra trabajan en su búsqueda.

Bolsa de casco de moto

Un mes después, en una batida para buscar a Sara, miembros de la asociación Desapareguts a Catalunya "encontraron una bolsa con un casco de moto y un guante dentro" cerca de donde, 30 días antes, se localizó la moto de la mujer. Los Mossos desconocen si puede pertenecer a Sara.

Imagen de la bolsa del casco de moto encontrada en una zona montañosa cercana al Hospital Can Ruti, en Badalona, durante una de las batidas realizadas justo un mes después de la desaparición de Sara María.

Imagen de la bolsa con el casco de moto encontrada cerca del Hospital Can Ruti, en Badalona, un mes después de la desaparición de Sara María. / Asociación Desapareguts a Catalunya

Es la última pista que se tiene de ella. Desde entonces, nadie ha vuelto a verla y "su tarjeta bancaria tampoco ha registrado ningún movimiento", segun informa su padre. "Una desaparición tan larga no puede ser voluntaria, ya no sé ni qué pensar. No puedo dormir hasta que no sepa algo de mi hija", lamenta el hombre.

Fuente: El Periódico

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