Cómo reaccionar ante un atragantamiento: guía rápida para salvar vidas
Todo lo que se puede hacer cuando cada segundo cuenta

Así se hace la maniobra de Heimlich, la técnica puede salvar una vida en caso de atragantamiento / Freepik
Un trozo de carne mal masticado, una galleta rebelde o incluso un simple sorbo de agua pueden convertirse en un susto serio si se van por donde no deben. El atragantamiento es más común de lo que pensamos y, en los casos graves, puede poner en riesgo la vida en cuestión de minutos. Saber cómo actuar marca la diferencia entre un mal rato y una tragedia.
Cuando eres tú quien se atraganta
Lo primero es mantener la calma, aunque sea más fácil decirlo que hacerlo. Si puedes toser, hazlo con fuerza: es el mecanismo natural del cuerpo para expulsar lo que bloquea las vías respiratorias.
Si la tos no es suficiente y notas que no entra aire, no dudes en hacer la maniobra de Heimlich sobre ti mismo:
- Coloca un puño cerrado justo por encima del ombligo.
- Sujétalo con la otra mano.
- Empuja con fuerza hacia adentro y hacia arriba.
- Puedes apoyarte contra el respaldo de una silla o incluso el borde de una mesa para aumentar la presión.
Y, por supuesto, si aún puedes caminar y pedir ayuda, hazlo de inmediato. Cada segundo cuenta.
Si es otra persona la que se atraganta
Aquí es donde todos podemos convertirnos en héroes cotidianos. Observa primero si la persona puede toser, hablar o respirar. Si lo hace, anímala a seguir tosiendo sin golpear su espalda: lo importante es no entorpecer ese esfuerzo natural.
En cambio, si la víctima no puede hablar ni respirar, es momento de actuar:
- Ponte detrás de la persona y rodéala con los brazos.
- Cierra un puño y colócalo sobre la boca del estómago.
- Con la otra mano, agarra tu puño y realiza compresiones rápidas hacia adentro y arriba.
Repite hasta que el objeto salga o la persona recupere la respiración. Y si la situación se alarga, alguien debe llamar al 112 (o al número de emergencias local) de inmediato.
Y si es un niño…
Los niños pequeños requieren especial cuidado. En lactantes menores de un año, la maniobra cambia: se recomienda colocarlos boca abajo sobre tu antebrazo, dar cinco palmadas firmes en la espalda y, si no funciona, girarlos boca arriba y aplicar compresiones torácicas con dos dedos en el centro del pecho.
En niños mayores, la maniobra de Heimlich puede aplicarse igual que en adultos, pero con menos fuerza.
La importancia de la prevención
Más allá de saber reaccionar, conviene recordar que prevenir es salvar. Cortar los alimentos en trozos pequeños, masticar despacio, evitar que los niños corran o jueguen con comida en la boca y mantener objetos pequeños lejos de su alcance son medidas sencillas que reducen mucho el riesgo.
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