En pleno siglo XXI, el microondas es ya un electrodoméstico imprescindible en las cocinas. Su versatilidad ofrece innumerables opciones a la hora de cocinar, aunque no siempre se le saca el partido adecuado. Una veces por desconocimiento y otras porque todavía circulan leyendas urbanas sobre la peligrosidad de este aparato.

Como primera premisa: los microondas que se venden en las tiendas españoles son seguros y, en general, de calidad. Han pasado por rigurosos controles que invitan a la confianza. Pero desde que se generalizó su uso, circulan múltiples bulos y leyendas que, con la ayuda de la OCU, vamos a tratar de combatir.

  1. Las radiaciones modifican la composición de los alimentos. Esto es falso. Las radiaciones que emiten los microondas simplemente hacen vibrar las moléculas y así se calienta la comida, pero no modifican los átomos ni convierten la comida en radiactiva.
  2. Las microondas salen del aparato: al exterior del aparato. Es falso. Si el aparato está en buen estado, las microondas no pueden atravesar las paredes ni la rejilla de la puerta.Además, aún en el caso de que el microondas estuviera deteriorado y tuviera fugas, las ondas pierden intensidad muy rápidamente, con lo que no hay ningún peligro en ese sentido.
  3. Un móvil sirve para comprobar si hay fugas. Hay quien dice que para saber si un microondas tiene o no fugas, basta introducir un móvil en el interior, cerrar la puerta y hacer una llamada. Si suena, es que tiene fugas y no es seguro. Esto es falso. De entrada, los teléfonos móviles no utilizan la misma frecuencia que los microondas. Puede que en algunos casos la protección de los microondas también impida que atraviesen las emisiones de los teléfonos móviles, y que de eso dependa que suenen o no en el interior, pero esto no tiene nada que ver con que el microondas sea más o menos seguro.
  4. Hay que limpiar periódicamente los filtros del microondas. Esto es casi siempre falso. Circulan noticias que indican que hay que limpiar los filtros de los microondas... pero lo cierto es que hay muy pocos hornos microondas que dispongan de algún tipo de filtro. Normalmente se trata de microondas que integran una campana extractora y se colocan sobre la placa de cocción. Pero la mayoría de los microondas no son así, con lo que lo más probable es que tu microondas no tenga filtro: no trates de buscarlo, porque no lo vas a encontrar sencillamente porque no existe.
  5. Hay plásticos que no se pueden meter en el microondas. Es verdad. No todos los recipientes pueden usarse en el horno microondas. En concreto, algunos recipientes plásticos pueden migrar materiales a los alimentos, al calentarse. Solo deben introducirse al microondas plásticos adecuados para su uso en microondas, o bien envases de otros materiales, como el vidrio.
  6. Hervir agua en el microondas es peligroso. Es verdad. Cuando se calienta agua en un horno microondas, no se suelen producir las típicas burbujas que surgen al hervir líquidos. Al introducir algún objeto, como una cucharilla, o mover el recipiente, las burbujas podrían aparecer violentamente y proyectar agua hirviendo hacia fuera, pudiendo producir quemaduras.

¿Cómo elegir un microondas?

Tras derribar las fábulas y si piensas en comprar un microondas, te recomendamos que examines los tipos de aparatos que existen en el mercado. Un microonda sin grill sirve para poco, calentar, descongelar y cocer; mientras que con grill podrás también gratinar y dorar los alimentos. Pero si optas por el horno microondas, contarás con las ventajas del horno clásico y la rapidez del microondas.

Además, existen otras cuestiones a tener en cuenta como la capacidad, su ubicación en la cocina (integrable o no), sus accesorios y funciones.

Y, por último, el uso. Desde calentar con rapidez cualquier plato a descongelar, cocer, gratinar, esterilizar (altas temperaturas alcanzadas en el interior del microondas sirven para eliminar los microorganismos) o desinfectar (las microondas eliminan las bacterias de los trapos de cocina y otros objetos de limpieza no metálicos).