La cultura que nos viene

Que tengamos amigos

Ginés García Millán y José Luis García-Pérez en una escena de 'Amistad', que hoy se representa en el López de Ayala.

Ginés García Millán y José Luis García-Pérez en una escena de 'Amistad', que hoy se representa en el López de Ayala. / Página wwb Teatro Español

He faltado a mi cita con todos ustedes estos días porque ando con un brote de colitis ulcerosa que me tiene visitando digestivos, varios, para que me hagan rectoscopias y me ajusten la medicación mientras alabo el sistema extremeño de salud, que espero que no desmantele ningún partido político (soy de las que odian los conciertos con clínicas privadas y de las que las prohibirían porque pienso que la salud es un derecho y no un bien de consumo), porque la de adelantos de consultas, la medicación y las pruebas me hubieran costado un dinero que disto mucho de tener. ¿Qué es la colitis ulcerosa? Búsquenlo en DuckDuckGo, que es un buscador maravilloso en el que Amazon no te rastrea. Ni Amazon ni nadie.

Es Navidad. Son fechas de comer, beber y que te cambie el cuerpo a base de polvorones, turrones, panettones, roscones -sepan ustedes que existe en el mundo gente inhumana que les quita la fruta escarchada-, pandoros, hojaldrinas y mantecados y no pasa nada. También son fechas para que se ocupen las butacas de la casa de cultura de Puebla de la Calzada, porque finaliza ya el Festival de Teatro Infantil y Familiar Theatre Ves?. Esta tarde (todo es a las 19.30 horas) con ‘El divertido mundo de los elfos’ (un espectáculo de nuevo circo, con malabares, acrobacias, bailes y contorsionismo interpretado por seis elfos) y mañana con ‘Ohiá’ (compañía asturiana La Sonrisa del Lagarto), que es un pequeño diente de león «en busca de sus lindas esporas» que emprende «un viaje onírico lleno de aventuras, emociones y cambios sorprendentes que le ayudarán a comprender la belleza de la zaranda de la vida. Brotar, florecer, marchitar y volver a brotar». A la palabra zaranda le han dado otro significado, porque zaranda quiere decir criba, pero miren qué bonito.

También hay magia, por supuesto. En el centro cultural La Antigua, de Mérida, a las seis de la tarde, Sergio Barquilla presenta sus ‘Trazos mágicos’, basado en las películas que veía de niño (que son las de Disney, sí, pero no las que yo vi, porque cada generación tiene las suyas. Hablando de esto, el otro día mi sobrina me dijo ‘she’s slaying’ y yo me puse como una loca a buscar en el Urban Dictionary -un diccionario de argot inglés- qué era aquello y lo único que he podido averiguar es lo que le escribí: Soy vieja).

(Soy vieja, pero molo, añado).

Y miren, el fin de año lo paso con amigos.

Sobre la amistad masculina, de señores cishetero en la mediana edad, ha escrito Juan Mayorga una obra que se llama, precisamente, ‘Amistad’ y que se representa mañana a las nueve de la noche en el teatro López de Ayala de Badajoz. Son Ginés García Millán, Daniel Albaladejo y José Luis García-Pérez, quien también se ocupa de la dirección. Se llaman por el apellido, como en el colegio: Dumas, Ufarte y Manglano. «Necesitan hablar. Reflexionar sobre ellos, sus viudas, sus terrores y deseos, sus odios, sus traiciones y sus exilios, y lo hacen jugando» a un juego macabro que implica poner un ataúd en medio de la escena y hacer como que quien sea, cada vez uno de ellos, se ha muerto.

Hay quien ha acusado a Juan Mayorga de hacer una obra de señoros. Pablo Caruana dice: «La obra dibuja una amistad donde los afectos se esconden debajo de una competitividad manifiesta, una amistad como mera asunción de roles que en teoría han de definirte: el tonto, el guapo, el valiente, el aprovechado. Quizá lo erróneo en la propuesta es que la amistad verdadera, esa a la que aludía Séneca, quede enmarañada en un universo de menor recorrido, el de la camaradería».

La perla 

Juan Pablo Valencia (lo que le vamos a echar de menos cuando acabe su andadura con la Orquesta de Extremadura) dirige los conciertos de año nuevo de la OEx, que son la mejor manera que conozco de comenzar el año, sobre todo si los disfrutas con Ángel Briz (hay que saber elegir a los compañeros en esta vida), que me avisó hace un mes de que nos estábamos quedando sin entradas. La familia Strauss, Berlioz, ‘La verbena de la paloma’ de Bretón, las ‘Danzas eslavas’ de Dvořák (qué evocador es este señor) y el venezolano Aldemaro Romero con su ‘Fuga con pajarillo’ conforman el programa, con el fin de fiesta de la ‘Marcha Radetzky’ y esas palmas tímidas al principio y fervorosas al final. Viva la tradición y bienvenido, 2024.

Hombres conozco yo de todo pelaje, pero, con frecuencia, los hay que tienen relaciones de amistad más fuertes con mujeres que con sus propios congéneres. De lo que yo entiendo por amistad, en fin, que es, básicamente, la soga recia que se establece con las personas que saben todos los hechos horribles de tu vida, porque los agradables se cuentan de manera más impúdica: «Los hombres podemos sentarnos y hablar durante horas del trabajo, del deporte o de la guerra de Ucrania, pero rara vez hablamos de lo que nos pasa íntimamente. Hablamos de lo que nos rodea, pero no de lo que nos sucede», explica José Luis García Pérez a El Confidencial. Mayorga me dice: «Él sí habla de lo que le sucede, somos amigos».

Yo los he conocido así. De todas las edades. Tíos que siempre están bien, a los que nunca les pasa nada, robles acogedores que también se rompen, pero se suelen romper con las mujeres. No con otros hombres. Todo eso, a pesar del mito (la de veces que lo escuché en mi adolescencia y en mi juventud) de que los hombres tienen relaciones de amistad más nobles que las mujeres, porque, por supuesto, las mujeres somos unas envidiosas. Lo de la envidia no cuadra con nuestra vivencia después, llena de relaciones con otras mujeres basadas en la más profunda admiración, porque hace mucho que todos descubrimos que no puedes ser amigo de alguien a quien no admiras. Y ese amor sereno, sin dramas, es mi deseo de este año, habida cuenta de que las relaciones internacionales no hay milagro que las arregle. Que tengamos amigos, tengamos amor, tengamos amigos.