la agencia de protección de datos ha pedido un pacto de estado para vetarlos en los colegios

La Junta no contempla limitar el uso de móviles en los centros educativos extremeños

En la región, es cada instituto o colegio el que decide si permite o no su utilización

De momento, solo dos comunidades autónomas, Madrid y Galicia, los prohíben 

Menores intercambiando imágenes con sus móviles.

Menores intercambiando imágenes con sus móviles.

«Estamos en el momento estratégico para que se regule el uso de los móviles, nos estamos jugando la salud de la población joven. No dejar que se utilice el móvil en los colegios es una forma de minimizar el riesgo de que se graben casos de ciberacoso». Estas palabras las pronunció hace poco más de una semana la directora de la Agencia Española de Protección de Datos (AEPD), Mar España Martí, quien reclamó que se materialice «el pacto de Estado», presentado hace unos meses por asociaciones de la infancia y apoyado por la AEPD, para prohibir el uso de estos dispositivos en los centros educativos para evitar episodios de ‘bullying’ en las aulas. 

Las declaraciones de Mar España se produjeron unos días antes de que se conociese el caso de las niñas de Almendralejo, víctimas de falsos desnudos generados con inteligencia artificial por sus compañeros de clase, que ha evidenciado de nuevo los riesgos que conlleva para los menores el mal uso de las nuevas tecnologías.

Actualmente, Madrid y Galicia son las únicas comunidades autónomas españolas que prohíben los teléfonos móviles como mecanismo de comunicación en los centros durante los periodos lectivos, mientras que en el resto de regiones son los colegios o institutos los que limitan, si así lo desean, su utilización. Es lo que sucede en Extremadura, donde «cada centro educativo establece el uso de los teléfonos móviles atendiendo a sus condiciones y características», recuerdan fuentes de la Consejería de Educación, Ciencia y Formación Profesional, que añaden que «de momento, no está en estudio hacer cambios al respecto». La consejería no maneja datos de cuál es la proporción de colegios o institutos extremeños que permite que el alumnado asista con teléfonos a clase . «Sería necesario preguntar centro por centro y casi profesor por profesor», se aduce, al tiempo que se precisa que «hay que tener en cuenta que los centros pueden permitir el uso de estos dispositivos en el entorno escolar por su uso como herramienta educativa». 

Este último sí es un aspecto que recoge el Ministerio de Educación en sus estadísticas. Y en ellas los centros educativos extremeños aparecen como los más partidarios de autorizar los ‘smartphones’ en el aula cuando es con fines de aprendizaje. Está en el primer lugar tanto en la ESO, donde casi un 79% de ellos lo permiten (datos del curso 2020-21, los últimos disponibles), como en Bachillerato (83,7%). En Formación Profesional básica la región figura con un 74,8% de centros que los admiten, en segundo puesto tras Castilla y León, pero recupera el lugar de cabeza en los grados medios y superiores de FP, con un 85,4% y un 90,8%, respectivamente. 

Entre los riesgos principales del uso excesivo de las pantallas en niños y adolescentes la directora de la AEPD destacó especialmente las afecciones en el neurodesarrollo, sobre todo antes de los dos años de edad, los problemas de ciberacoso y en la salud sexual, más en la etapa adolescente y por el uso de los móviles en los colegios. 

Galicia los prohibió en el año 2015 mientras que Madrid hizo lo propio en 2020. «Sería mucho más fácil si en vez de ser dos comunidades autónomas hubiera un pacto de Estado y, a nivel de la Comisión General de Educación, todas las administraciones educativas, por unanimidad, lo aprobaran», defendió Mar España. «En la Agencia somos conscientes de cómo el uso inadecuado y excesivo de internet por los menores tiene consecuencias muy graves sobre el desarrollo de su personalidad, llegando a casos de adicciones, ‘sexting’ o ‘ciberbullying’, entre otros», remachó.

 «Creo que lo que deberíamos hacer es educar más para que se realice un buen uso del móvil y no una prohibición total. Cualquier utensilio mal utilizado es peligroso y con un móvil sucede lo mismo», sostiene Emilio Piñeiro, director del IES Donoso Cortés, de Don Benito. Sí que se muestra a favor de que haya «una norma común para todos los centros. No digo que sea restrictiva, pero que tengamos la misma». En el caso de este instituto dombenitense, tras consultar al claustro, se decidió permitir los ‘smartphones’ en clase con un fin pedagógico, el mismo por el que los estudiantes pueden, si lo desean, traer sus ordenadores portátiles. «Solo dejamos usar el móvil dentro del aula si el profesor lo pide», puntualiza. Los docentes que lo autorizan, agrega, se ponen en contacto con los padres a través de la plataforma Rayuela para solicitarles que permitan a sus hijos acudir con ellos al aula. 

«Me gustaría que hubiera una norma común para todos los centros. No digo que sea restrictiva, pero que tengamos la misma»

Emilio Piñeiro

— DIRECTOR IES DONOSO CORTÉS

Por contra, cuando los alumnos están en los pasillos o en los recreos, no está autorizado que los manejen. Y aunque reconoce que «es complicado» evitar en todo momento que los estudiantes los usen entonces, señala que «no es muy habitual» que los profesores tengan que llamar la atención a un estudiante por este motivo. «Prohibirlos sería lo más fácil, porque te quitas el problema», argumenta, pero supondría también renunciar al acceso a «muchos recursos educativos digitales», porque «en el centro no tenemos dispositivos suficientes para todos los alumnos a todas las horas».

Precisamente, Piñeiro, que antes de dirigir este instituto fue jefe de estudios y coordinador TIC en él, apunta una posible explicación a que los centros educativos extremeños sean los que en mayor proporción permiten recurrir a los móviles con un propósito formativo: la «apuesta muy fuerte» que «hace unos años» se hizo desde el Gobierno autonómico para que cada alumno tuviera un dispositivo electrónico en clase. «En nuestro centro hemos estado acostumbrados a que todos los alumnos de la ESO tuviesen uno. Con el tiempo es difícil mantenerlos, y al final utilizamos como recurso el móvil del alumno», afirma. 

«Tanto móviles como ‘tablets’, bien usados, son herramientas de trabajo muy valiosas que los niños deben aprovechar»

María Isabel Rengel

— PRESIDENTA DE FREAMPA-CP

«Prohibir es lo más fácil, pero tanto los móviles como las ‘tablets’, bien usados, son herramientas de trabajo muy valiosas que los niños deben aprovechar», coincide María Isabel Rengel, presidenta de la Federación Regional Extremeña de Asociaciones de Madres y Padres de Alumnado de Centros Públicos (Freampa-CP). «La problemática del uso del móvil no se acaba en las aulas. Las clases finalizan y el móvil sigue», esgrime Rengel, para quien «tenemos que educar a los niños a saber manejar estos dispositivos y a sacarles partido», yendo «de la mano» tanto «la Administración como los docentes, el alumnado y los padres». 

También defiende que sería más idóneo que hubiese una misma política para todos los centros de la región en lugar de que cada uno de ellos decida si los limita o no y, sobre la idea de un pacto de Estado, asevera que este debería incluir otras muchas cuestiones «pendientes» en el ámbito educativo y no solo esta, entre las que cita la salud mental, la inteligencia emocional o la educación financiera.