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PUEDE CONTROLARSE CON UN TRATAMIENTO MULTIMODAL

Uno o dos niños por aula sufren falta de atención o hiperactividad

La asociación Andah y la Uex organizan unas jornadas para alentar el diagnóstico. Advierten de que el trastorno pasa como mala conducta pero crea problemas graves

 

Varios niños juegan en un centro escolar. - Foto:EL PERIODICO / RUFINO VIVAS

G. MORAL
19/10/2011

Vagos, mal educados, inquietos, malos estudiantes, desobedientes... son los adjetivos con que se definen a muchos niños que se distraen fácilmente en clase, no obedecen a sus padres o simplemente actúan por impulsos sin ver los peligros que un determinado acto puede conllevar, pero lo que muchas veces encierran esos comportamientos es un problema sin diagnosticar que pasa desapercibido en multitud de ocasiones y que es importante determinar cuanto antes. Se trata del trastorno por déficit de atención e hiperactividad, conocido como Tdah, que afecta al menos a uno o dos alumnos extremeños por aula, o entre el 5% y el 10% de la población infantil.

Este trastorno neurobiológico provoca alteraciones en la conducta que fácilmente se confunden con comportamientos habituales de la infancia, y que por lo tanto, es difícil diagnosticar. Por este motivo, la Asociación de Niños con Déficit de Atención e Hiperactividad (Andah) y la Uex, a través de la Facultad de Formación del Profesorado, han organizado unas jornadas el 11 y 12 de noviembre, que bajo el título La realidad del Tdah , pretende concienciar a padres, docentes y a la Administración sobre la existencia de este problema que debe ser tratado cuanto antes; "es conveniente hacerlo antes de los seis años" para que no desemboque en comportamientos más graves en la adolescencia o acaben en casos de exclusión social.

Así lo explicó ayer la presidenta de Andah, Ana Quintás, durante la presentación del seminario en Cáceres. Habitualmente este trastorno se diagnostica mayoritariamente en la adolescencia, entre el 60 y el 80% de los casos, y alrededor de un 30% en la edad adulta. "El problema es que hay dos corrientes opuestas, la que dice que existe el trastorno y que es un problema que hay que tratar y la que niega algún problema más allá de un mal comportamiento. Por eso los padres, que tardan en darse cuenta de la realidad, deben ser los primeros en buscar respuestas". Añadió que acciones como castigos o poner normas estrictas son contraproducentes.

Quintás advierte que este trastorno va ligado a otros como el desafiante oposicionista, trastornos de conducta o tics que pueden tener solución pero si existe un tratamiento --normalmente multimodal--, con el que el que el niño puede llegar a controlar sus síntomas. Además de concienciar a la población y socializar a los afectados, Andah está realizando un estudio epidemiológico en Extremadura para conocer la realidad de los casos que existen, puesto que se trata de un trastorno heredado en el 75% de los casos.