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TRAGEDIA EN LOS APENINOS

Rescate in extremis

Localizadas 10 personas vivas dentro del hotel sepultado por una avalancha de nieve en Italia. Los equipos de socorro logran sacar al menos a cinco y luchan contra reloj para salvar a las otras

 

Captura del vídeo facilitado por el Departamento de Bomberos de Italia que muestra el rescate de una superviviente en el hotel, ayer. - EFE

Un rescatador frente al devastado hotel Rigopiano, situado a más 1.200 metros de altura. - HANDOUT

IRENE SAVIO
21/01/2017

Escarbaron con ahínco en la gélida nieve durante horas y horas, también toda la noche, con temperaturas que llegaron a los menos 16 grados centígrados, bajo el peligro de nuevos temblores y aludes, y al final lo lograron. Más de 40 horas después de la mortal avalancha que arrasó el hotel Rigopiano, en la región italiana de los Abruzos, los equipos de socorro localizaron con vida a una decena de personas, de las que al menos cinco ya fueron rescatadas.

El milagroso rescate se produjo cuando incluso los socorristas habían perdido casi todas las esperanzas. Ya pasadas las once de la mañana, el silencio se rompió por primera vez por los aullidos de los perros y un grito: «¡Están vivos!». Siguió una delicada operación para extraerlos del hotel derruido. Los socorristas descendieron por un gran hueco excavado en la nieve hasta las entrañas del edificio, y por ahí mismo los sacaron. Uno tras uno. «Han pasado tantas horas... Casi no podían hablar cuando nos han visto. Supongo que por la felicidad», explicó Marco Bini, del Rescate Alpino de la Guardia de Finanzas.

UN MILAGRO / Entre los primeros en ser rescatados estaban Adriana y Gianfilippo, madre e hijo, familiares de Gianpiero Parete, el cocinero que se salvó del alud porque se había alejado del hotel en su automóvil para ir a buscar unas medicinas. Según han explicado los socorristas, han sobrevivido gracias a una especie de burbuja de aire que se creó en la cocina del hotel, donde habían quedado atrapados, y a un fuego que Adriana encendió.

También se salvaron otra niña y el pequeño Edoardo Di Carlo, un niño cuyos padres aún no han aparecido. «Es una situación indescriptible. Un milagro», afirmó Simona Di Carlo, la tía del menor, que es consejera regional en Pescara. Los supervivientes rescatados fueron trasladados a hospitales, mientras los equipos de rescate seguían trabajando contra reloj para salvar a los restantes localizados que aún permanecían bajo los gélidos escombros del hotel.

Ninguna noticia de los demás desaparecidos, cuyo número exacto las autoridades admitieron ayer que desconocían, pero que se estiman en al menos unos 20. «Esperanza todavía hay, pero se va perdiendo con el paso de las horas», dijo Titti Postiglione, jefa de la unidad de Emergencias de Protección Civil.

La situación en la zona sigue siendo muy complicada por las bajas temperaturas y los daños causados por los terremotos del miércoles (de hasta 5,7 grados de la escala Richter), que, como en el caso del Rigopiano, originaron una serie de avalanchas. «Son centenares las localidades en la región que están en dificultades», explicó un agente. Otras dos personas fueron encontradas muertas por hipotermia ayer en otra zona de la región, y decenas de ciudadanos fueron evacuados de sus hogares.

Transcurridos dos días de la tragedia, también se confirmó ayer la apertura de una investigación contra desconocidos bajo la hipótesis de «desastre culposo y homicidio involuntario». El objetivo de la indagación, abierta por los fiscales de Pescara Cristina Tedeschini y Andrea Papalia es averiguar si hubo actos negligentes en el origen de la tragedia. «Queremos saber por qué este incidente ocurrió y si se podía evitar», confirmó a EL PERIÓDICO la fiscala Tedeschini.

En concreto, de lo que se trata es de indagar sobre la ubicación del Rigopiano, situado a más 1.200 metros de altura en una ladera de los Apeninos, en un sitio que algunos han calificado de «arriesgado». Más aún cuando se trata de un hotel ya investigado en el pasado por algunas presuntas irregularidades en la construcción del edificio.

«El hotel está situado en un lugar maravilloso y único, al que muchos hemos ido al menos una vez, pero solo hay una carretera de montaña que lo conecta con el pueblo de Farindola», precisó Tedeschini. Según las primeras reconstrucciones, la avalancha desarraigó varios árboles y sepultó el hotel cuando los huéspedes ya habían lanzado la alerta.

Por ello, los fiscales de Pescara también quieren saber si existían las condiciones para que las autoridades regionales dieran una orden de evacuación de la zona. Y si, tras las polémicas surgidas sobre el asunto, hubo retrasos en brindar ayuda a los huéspedes del hotel, después de que este quedara aislado por la nieve. Por todo ello, los fiscales quieren que presten declaración una larga lista de testigos, entre ellos los supervivientes.