Cuando la alcaldesa de Alburquerque, Marisa Murillo, abandonaba en la noche de ayer jueves, 25 de abril, el edificio consistorial, tras la celebración de un tenso pleno ordinario, sufrió los abucheos y peticiones de dimisión de un grupo de vecinos que se habían concentrado antes, durante y después del pleno, convocados desde las redes sociales y por lo trabajadores municipales que llevan hasta cuatro meses sin cobrar sus nóminas. Murillo, acompañada por tres de sus ediles socialistas del grupo de gobierno, recibía los gritos y reproches de este enfervorecido grupo en una acción que está recibiendo apoyos y reproches en la localidad.

En la sala de plenos se escuchaban con total claridad los gritos proferidos en la calle pidiendo la dimisión del grupo de gobierno, mientras la corporación daba cuenta del cese de la primera teniente de alcalde, Magdalena Carrasco, y de la renuncia de la concejal, Ignacia de la Cruz Rollano. La sesión se tensó aún más al debatirse la aprobación de la cuenta general del año 2019, cuando el portavoz del grupo Independientes por Alburquerque (IPAL), Manuel Gutiérrez, no pudo terminar su intervención al quitarle la palabra la alcaldesa. A la salida del pleno , Gutiérrez señaló que no le dejó terminar porque la realidad de esas cuentas se traduce en una deuda cercana a los once millones de euros, "por eso ahora no hay dinero porque se lo gastaron antes, y ahora el poco dinero que llega es para los bancos", dijo. Ipal pidió a la bancada socialista que propiciase que una posible moción de censura para desbancar a Murillo prosperase, pidió la celebración urgente de un pleno extraordinario donde se ofreciesen soluciones al tema de los impagos a los trabajadores, y la reapertura de la guardería municipal. A esta última petición respondió la alcaldesa, anunciando que este servicio se abrirá de nuevo tras la Semana Santa.

Entre las preguntas formuladas por IPAL en la sesión plenaria se cuestionó la legalidad de celebrar los plenos sin público, y que las votaciones de dos concejalas (entre ellas Josefa Alejo, que también ha presentado la dimisión) se hiciesen de forma telemática. Además se interesaba la oposición por los embargos relativos a las deudas contraídas con distintas empresas, el pago de los préstamos bancarios, la pérdida de subvenciones al no encontrarse al corriente con la Seguridad Social, o la supervivencia de las cuatro residencias socio-sanitarias municipales.

Los convocante de las potestas intentaron, "que los concejales socialistas pusiesen fin a su lealtad al régimen", y, a través de los concejales de la oposición depositaron varios claveles en la sala para que, "al igual que ocurriera en Portugal aquel 25 de abril, las concejalas y concejales del PSOE que así lo consideren, tomen uno de esos claveles y abandonen el Pleno para unirse a todas las vecinas y vecinos congregados en la plaza. No dejéis pasar esta oportunidad histórica de demostraros a vosotros mismos, a vuestras propias familias y a todo Alburquerque que aún hay personas honradas, decentes y dignas entre nosotros en las que todavía podemos seguir confiando”. Finalmente, ningún edil socialista se unió a esta petición y ninguno rompió la disciplina de partido, votando en bloque todos los asuntos incluidos en el orden del día.

El rechazo a la grave situación económica que sufre el Ayuntamiento de Alburquerque ha llevado al vecindario a la movilización. Primero fue la huelga de hambre mantenida por el policía local, Juan Pedro Pulido, posteriormente comenzaron las concentraciones diarias de trabajadores municipales pidiendo explicaciones y soluciones a la alcaldesa, Marisa Murillo, así como las concentraciones semanales, los sábados, en la plaza de España convocadas por el sindicato USO, y secundada por organizaciones sindicales y partidos políticos, excepto el PSOE que gobierna la localidad.

USO considera que la deuda del municipio es insalvable, “la única solución factible es que Hacienda intervenga el Ayuntamiento cuanto antes”. Por otro lado, no entiende que el presidente de Diputación de Badajoz, Miguel Angel Gallardo, haya despojado de sus competencias y del sueldo a Marisa Murillo en la Diputación y sin embargo el secretario regional del Partido Socialista, Guillermo Fernández Vara, no la expulse del PSOE, "y la siga manteniendo y cobijando dentro del partido".