Los sínodos de obispos son reuniones convocadas por el Papa, en las que pide consejo a los prelados del mundo sobre determinados temas de los que desea conocer la opinión de todos ellos. Es quizá, a ese nivel, una de las instituciones mas «democráticas» de la Iglesia, ya que en las mismas, todas las opiniones son escuchadas y se valora el caminar juntos (la etimología del vocablo latino ‘sinodus’, tomado prestado del griego, significa precisamente eso ‘acción conjunta’).

Nuestra diócesis terminó su XIV Sínodo Diocesano en el 2017, en la actualidad está en proceso de puesta en práctica de sus conclusiones. A nivel internacional, la Iglesia Alemana está desarrollando también su camino sinodal, con bastante polémica, pero con mucha esperanza en sus conclusiones.

El pasado día 9 se inauguro en Roma este evento tan significativo. ¿Qué es lo que tiene de novedoso? Pues que el Papa no solo ha convocado a los obispo sino que lo ha hecho a los 1.300 millones católicos para que trabajen en común sobre una serie de cuestiones. La consulta concluirá dentro de dos años con la asamblea final.

¿Estamos preparados para esto? Tengo mis dudas, pero la osadía de este Papa es verdaderamente impresionante (de ahí las filias y fobias que suscita). Francisco sabe que los retos que tiene la Iglesia son tan preocupantes, que o se pone remedio a los mismos con acciones sorprendentes y arriesgadas, o iremos directos al desastre.

Las conferencias episcopales de todo el mundo se han puesto manos a la obra y han convocado a sus fieles al evento. Nuestra diócesis lo hizo ayer domingo. Esta fase universal, por decirlo de alguna manera, terminará en marzo de 2022, y el trabajo habrá que realizarlo desde ahora hasta esa fecha. Luego vendrían las fases nacionales.

Como os decía, no sé si saldrá algo de todo esto, pero de lo que estoy seguro es que el Papa argentino sabe que resulta necesario hacer las cosas de otra manera. No se puede seguir como hasta ahora, hay que dar más participación, dejar de lado los proyectos de despacho, ser transparentes, no tener miedo a decir lo que realmente pasa y manifestarnos como somos.

Por eso, las decisiones de este Papa desconciertan a tantos, lo ha vuelto a hacer convocando el sínodo más universal de toda la historia, una medida así puede cambiar el futuro de esta institución bimilenaria.