La base cacereña de Santa Ana se ha llegado a gastar cada día casi 10.000 euros en la manutención de los soldados, Ha recibido 1.200 cartas y 140 paquetes diarios, además de unos 2,4 millones de euros anuales para la tropa a través de Correos y de la extinta Caja Postal. Juras de bandera que reunían a casi 17.000 personas agotaban las plazas hoteleras de la ciudad. Había desayunos de 14.000 churros y cocidos de 370 kilos de garbanzos. Es cierto que la unidad vivió unos años dorados que no volverán, pero también es cierto que por ella siguen pasando unos 3.000 soldados anualmente tras un periodo en el que estuvo a punto de desaparecer. Ayer se cumplieron 57 años de su creación y el acuartelamiento lo celebró con una eucaristía y un sencillo pero sentido acto castrense.

Fue una mañana muy fría como lo son prácticamente todas las mañanas de la Inmaculada Concepción, patrona de España y de Infantería, y motivo de triple fiesta en la unidad cacereña. Durante la celebración, presidida por el coronel director del Cefot y comandante militar de la plaza y provincia de Cáceres, Juan Manuel Martel Gómez, se dio lectura a la resolución por la que se fundó la base como CIR nº3, el 8 de diciembre de 1964. Los primeros reclutas, nada menos que 2.637, llegaron entre el 2 y el 7 de marzo de 1965. Hasta hoy han pasado más medio millón de soldados.

CIR, CIMOV y más tarde CEFOT, «lo cierto es que desde su creación, Santa Ana y Cáceres son uno solo, han ido de la mano, en una simbiosis que les hace inseparables», destacó ayer el coronel jefe durante su discurso, valorando la defensa que la ciudad y las instituciones hicieron de la unidad para evitar su desaparición, anunciada en 2001 y nunca ejecutada. Martel rubricó la disposición del cuartel con la ciudad: «Siempre queremos ser parte de la solución y nunca parte del problema, conviviendo en permanente sinergia».

El homenaje a los caídos se hizo extensivo a todas las víctimas de la pandemia. SILVIA SANCHEZ FERNANDEZ

El coronel también destacó la labor que se realiza en el centro para formar «ciudadanos modelos» con «profesores profesionales y respetuosos». De hecho, el Cefot llega a este aniversario con los planes de enseñanza del Ejército de Tierra muy consolidados, con los que ni siquiera ha podido la pandemia: cada año recibe un par de ciclos de soldados de unos 1.300 efectivos. Desde enero han pasado incluso tres ciclos (el último de 2020 y los dos de 2021). En estos momentos se forman en Cáceres 1.300 futuros militares.

Público aún limitado

Durante el acto de ayer también se extendió el homenaje a los caídos por España, con los guiones y banderines del Cefot, «a todos cuantos han fallecido en este periodo de pandemia», declaró el coronel Juan Manuel Martel. De hecho, aunque la situación sanitaria sí ha permitido este año la tradicional celebración del 8 de diciembre en la ‘Plaza de Cáceres’ de Santa Ana, con un número discreto de militares y público, en cambio se ha prescindido de la cena previa y del posterior vino español. Asimismo, las juras de bandera se siguen dividiendo en dos convocatorias para evitar excesivas aglomeraciones.

En la ceremonia de ayer también se despidieron de la bandera los militares que pasan a la reserva, y se entregaron distintas condecoraciones al personal civil y militar del centro, entre ellos los profesionales que atienden el servicio sanitario del Cefot, que han realizado una labor esencial desde el inicio de la pandemia. El desfile de una compañía de honores constituida principalmente por cabos puso fin al acto