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El Periódico Extremadura

vecinos y comerciantes ven con buenos ojos la medida municipal

Cuando el peatón toma la palabra

El pleno da luz verde a la peatonalización de los ejes San Antón y San Ildefonso

Imagen de la calle Parras, captada ayer. SILVIA SÁNCHEZ FERNÁNDEZ

Vecinos y comerciantes se dividen entre más y menos perjudicados por la futura peatonalización de las calles San Antón y Parras (ubicadas en el centro de Cáceres) y por el eje de San Ildefonso en San Francisco. Aunque en general la actuación se ve con buenos ojos. De hecho, los más atrevidos, como Julia Macías, propietaria de un estanco, ubicado al principio de San Antón, tiene claro que las peatonalizaciones alrededor del casco antiguo van a ser beneficiosas para los comerciantes de la zona. «Al principio nadie las quiere por la molestia que ocasionan las obras, generan rechazo pero luego todo el mundo está encantado», resuelve comparando con otras actuaciones que se han ejecutado en la ciudad como «Gómez Becerra, San Pedro de Alcántara, calle Viena...», comenta Macías.

Julia Macías, del estanco de San Antón. SILVIA SÁNCHEZ FERNÁNDEZ

A pocos metros se encuentra la tienda Gaviota. Allí la dependienta Esther Nevado asegura que «todo lo que sea ganar espacios para el peatón con sentido como en estas calles es positivo pero tampoco me posiciono ni a favor ni encontra de las obras».

Esther Nevado, de La Gaviota. SILVIA SÁNCHEZ FERNÁNDEZ

Más adelante se encuentra Juncal Mateos, dueña de la peluquería Clash Room (situada en la calle Parras). Ella, sin embargo, no lo ve tan claro. Sobre todo en lo que se refiere a la construcción del trabajo. «Hasta que no terminen las obras es muy posible que algún cliente deje de venir porque obstaculicen el paso y sea más incómodo. Pese a esa bajada de ventas durante un tiempo, la peatonalización aporta comodidad y quedará genial. Siempre es bueno para el comercio que los peatones tengan un fácil acceso a las tiendas», manifiesta.

Juncal Mateos, dueña de la peluquería Clash Room. SILVIA SÁNCHEZ FERNÁNDEZ

Solo podrán circular por estas dos vías los vehículos autorizados, los que se dirijan al aparcamiento de obispo Galarza y los servicios públicos. Tiene como fecha límite de finalización hasta el próximo 31 de diciembre porque es una de las obras que se financian con cargo a una de las líneas de ayudas del plan de recuperación, transformación y resilencia del Estado, que se subvencionan con los fondos destinados por Europa a España para reparar los daños producidos por la pandemia.

Precisamente, el pleno aprobó ayer jueves la ordenanza del sistema de acceso de vehículos mediante control por cámaras, que como novedad conlleva la inclusión de 23 nuevas calles en la zona restringida con la implantación de una nueva cámara al inicio de la calle San Antón, en el eje San Antón-Parras, y otra en la calle San Ildefonso en su entrada desde San Francisco, para evitar el acceso rodado a ese entorno.

El concejal de Infraestructuras, Andrés Licerán, recordó durante la sesión plenaria que «ha sido una ordenanza de tramitación de muchos meses, con un amplio proceso participativo donde se han presentado más de 20 alegaciones de diferentes colectivos». Comienza la cuenta atrás. El peatón toma la palabra

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