Hasta 2021 había cuatro provincias en las que nunca había tocado el primer premio del Sorteo Extraordinario de ‘El Niño’: Guadalajara, Huesca, la ciudad autónoma de Melilla y Cáceres. En 2021, un par de décimos dejaron 400.000 euros en Plasencia, rompieron ese maleficio y sacaron a Cáceres de la ‘lista negra’, pero supo a poco, a muy poco. En 2022, por ejemplo, La Rioja recibió íntegros 100 millones de euros en 500 décimos muy repartidos entre cientos de familias. Concretamente la capital cacereña no se ha llevado nada del primer premio en 154 años, es decir, desde el inicio de este popular sorteo que tiene lugar cada Día de Reyes.

No obstante, los cacereños siempre lo intentan esperando que la suerte caiga de este lado algún año. De hecho, hasta el próximo jueves se gastarán 16,9 euros por cabeza en la lotería de ‘El Niño’, según la consignación de la Sociedad Estatal de Loterías y Apuestas del Estado (SELAE). No tiene nada que ver con el Sorteo de Navidad, que ha registrado en 2022 una consignación histórica en Cáceres: 81,2 euros por habitante (12 euros por encima de la media española y por delante de comunidades como Andalucía, Madrid, Valencia o País Vasco), pero también tiene su atractivo.

Concretamente, esos 16,9 euros por cabeza de ‘El Niño’ sitúan a Cáceres por delante de la media nacional (16,7 euros), pero la provincia está en la parte baja de la tabla: ocupa el puesto 13º de las 52 que conforman la geografía nacional, según las previsiones de venta de la SELAE, que ha enviado a las distintas administraciones cacereñas un total de 32.918 billetes (320.918 décimos para 389.558 habitantes), que suponen 6,5 millones de euros. Sus cálculos siempre se basan en las ventas reales del año anterior. Cáceres gastó 6,4 millones de euros en ‘El Niño’ (16,5 euros por cabeza) en 2022.

El ‘cero’ tiene menos tirón

Las administraciones consultadas por este diario afirman que las ventas van lentas, «pero no podemos quejarnos, intuimos que superarán las de 2022, aunque no por mucho», calcula José María Martínez, de la Administración número 5, situada en la avenida de Antonio Hurtado. Su explicación tiene bastante que ver con la magia y el imán de los números: «Al haber acabado el Gordo de Navidad en 0, y no estar entre las terminaciones preferidas, lógicamente la cantidad de cambios por lotería de ‘El Niño’ es menor», desvela. «Si hubiera acabado en 5 o en 7, las ventas irían más rápidas porque habría más gente afortunada», sostiene.

Así es. La gente acostumbra a cambiar el premio del 22 de diciembre por ‘El Niño’. Bien el montante completo (si ha tocado la terminación, es decir, lo jugado), o bien una parte (si ha tocado más). Por ejemplo, María Andrea Pascual, propietaria de la Administración ‘Candi’ (nº 6), en pleno paseo de Cánovas, está notando los efectos de la pedrea que dio en Navidad, «y que siempre resulta fundamental para ‘El Niño’». A ello se une el atractivo de un premio de la Bonoloto, que el pasado viernes dejó 90.000 euros a un cliente de su administración. «Mucha gente acude a probar suerte donde ya ha tocado», señala.

En resumen, que «las ventas no van mal», pero faltan los días fuertes de la semana antes del 6 de enero para concluir si ha sido un sorteo regular o bueno. En todo caso, ‘El Niño’ siempre se queda muy lejos de la Navidad, «porque no se comparte tanto al haber pasado ya los principales momentos de encuentro familiar. Se juega a medias si se cambia por un premio que tocó a medias, pero es más individual», indica Andrea.

Quien sabe bien este año de cábalas y supersticiones con la suerte es Silvia Cerro, titular de ‘La niña bonita’ (Administración número 15 de Cáceres, en Ruta de la Plata), que tras haber repartido en Navidad 60.000 euros (10 décimos de un quinto premio), ahora lleva un ritmo trepidante con ‘El Niño’. «Al haber dado un premio, se nota que las ventas están siendo muy buenas tanto en la Administración como fuera de ella».

Y es que esta joven, que lleva cuatro años en el sector, reconoce que «en todos lados donde he entregado lotería se está agotando, pero también se ha acabado ya el número de la casa. Y el número misterioso de los paquetes sorpresa va por el mismo camino», dice.

Además, si Silvia fue una especie de talismán con su embarazo el pasado 22 de diciembre, justo el día que hacía los años y que salía de cuentas, ahora reconoce que con su criatura ya en brazos le dicen que ‘El Niño’ viene a dar suerte. «Ojalá que podamos repartir mucho en Cáceres», desea.