El Periódico Extremadura

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elecciones municipales al 28-M

Un debate electoral que pasa de puntillas por Cáceres

PSOE, PP, Podemos, Ciudadanos y Vox analizan sus programas y responden a las preguntas de los alumnos del Colegio de Las Josefinas pero sin profundizar en lo que se esperaba: el modelo de ciudad que defienden

Imagen de los escolares de Las Josefinas en el debate de ayer. Al fondo, los cinco candidatos. Lorenzo Cordero

La política no es una fábrica donde colocarte y después jubilarte podrido de millones. Al menos a juicio de Álvaro Jaén, el segundo de la lista de Unidas Podemos a la alcaldía de Cáceres, que hoy ha sido uno de los cinco protagonistas del debate que por tercer año consecutivo organizaron los alumnos de 1º de Bachillerato del Colegio de las Josefinas.

Jaén ha lanzado esta arenga al justificar la ausencia de Consuelo López, cabeza de lista a las municipales, en el salón de actos del centro escolar. Dijo él que su compañera de filas no pudo estar presente en el foro porque a esa hora tenía que trabajar, de manera que por «capricho del destino», advirtió, la tribuna se llenó «de señoros machirulos» (así lo definió incluyéndose en el lote) sin presencia de mujeres y, por tanto, falto de la justa y necesaria representatividad.

Porque no es lo mismo que falte un candidato a que falte una candidata, o mejor dicho, no es lo mismo que falte una mujer candidata y ésta sea sustituida por un hombre y no lo sea por una mujer. Y no queda solo la cosa en el gesto, queda más bien en que de mujeres y de sus reivindicaciones no se habló ayer, por mucho que Jaén se dirigiera al público en femenino utilizando el pronombre ‘todas’. Está muy bien el lenguaje inclusivo, pero de poco servirá si no se traslada a medidas políticas reales. 

Y en este escenario protagonizado únicamente por hombres estaba Jaén, que fue portavoz de Podemos en la Asamblea, que se midió con Vara en unas autonómicas y que (cosas también del destino) a punto estuvo la semana pasada de provocar un tsunami después de que la Junta Electoral cometiera un error informático y lo pusiera de número 1 en las papeletas de Cáceres dejando de nuevo fuera de la casilla de salida a Consuelo López. Afortunadamente la equivocación se subsanó en horas.

Jaén, imposible negarlo, es un hombre que tiene un discurso que termina llegando. Utiliza palabras como «culo» o «mierda», por poner un ejemplo soez, pero sabe ser directo o parecer real, de manera que se ha convertido, sin duda, en el ganador del debate.

Le acompañaba en el estrado Luis Salaya, al que todavía le falta quitarse en esta precampaña el traje de regidor, colgar la chaqueta en Alcaldía y volver a ser el ídolo de masas que convenció al electorado cacereño hace cuatro años.

Álvaro Jaén estaba sentado entre el alcalde y Rafa Mateos, líder del PP, aún taciturno, tímido, al que han fabricado una campaña protagonizada por el buenismo y frases como ‘quiero un Cáceres bonito’, olvidando que una pizca de garra, usada en su justa medida, es la guinda ideal que corona un pastel.

Y luego estaba Ciudadanos: como su candidato Paco Piñero también tenía que trabajar han llevado a Rafael Fuentes, que ha hecho gala de un discurso empresarial a todas luces incomprensible para los adolescentes; y Eduardo Gutiérrez, de Vox, que se excede en el uso de la ‘nación’ y que termina espantando porque la nación merece algo más que ser un latiguillo utilizado tan reiterada y alegremente delante de un público joven con una idea de España bien distinta a la de 1971, año en que el candidato de Vox vino al mundo.

«Sois los que nos curaréis el cáncer de colon y nos limpiaréis el culo», recordó a los jóvenes Álvaro Jaén

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Sin derecho al voto

Curiosamente el debate de las Josefinas lo organizan estudiantes que por edad no tienen derecho al voto. Sin embargo, y por mucho que Salaya haya afeado a sus contrincantes «su nerviosismo» y les haya que los bachilleres no tenían cita con las urnas el 28 de mayo, lo cierto es que es importante saberles trasladar lo que un voto supone en este país.

Imagen de los participantes en el debate del Colegio de Las Josefinas. De izquierda a derecha, Rafael Fuentes de Ciudadanos, Luis Salaya del PSOE, Rafa Mateos del PP, Eduardo Gutiérrez del Vox, y Álvaro Jaén, de Unidas Podemos. Lorenzo Cordero

El debate comenzó con la aclaración de los chavales de que a los comicios concurren 10 fuerzas políticas, pero que han contado con cinco por una cuestión de logística. Después preguntaron a esos cinco líderes por qué se habían metido en política: «Para conseguir la igualdad de oportunidades», ha dicho Salaya. «Porque tengo miedo, porque sois los que nos curaréis el cáncer de colon y nos limpiaréis el culo, y os necesitamos», ha espetado Jaén. «Porque quiero una ciudad mejor», aseguró Mateos; «porque no podemos permitir que se coman al centro liberal», aseveró Fuentes; «porque no podemos hacer de la política un medio de vida», ha concluido Gutiérrez.

Luego se han enzarzado en el paro y sus consecuencias: de las «cifras inadmisibles» de Vox a la creación de «más de 300 empresas en cuatro años» del PSOE. Así que no ha tardado en llegar la réplica de Salaya, exigiendo que los debates no se utilicen para lanzar «información falsa». Luego han seguido con la bajada o subida de impuestos. Vox, Ciudadanos y PP abogan por bajarlos para crear empleo. Podemos defiende que una subida garantiza el estado social.

La mina

El alcoholismo, las casas de apuestas, el ocio de los jóvenes, los espacios sin humo, las alternativas saludables... Los candidatos han tratado de responder a las cuestiones que les planteaban los alumnos, pero sin concretar. Demasiados lugares comunes: que si oficinas en el Instituto de Asuntos Sociales, que si el móvil «es un cacharro que anula y aisla», que si la Universidad tiene que estar en el centro de Cáceres y no en el campus, que si la ciudad monumental está muerta, que si los jóvenes se van, que si hay más ambiente en Salamanca: un juego para andar por las ramas tratando de convencer a todos sin convencer a nadie.

Y en medio de todo esto, alusiones a la mina de litio: dos; y ambas salidas de la boca de Álvaro Jaén: «La mina de Aguablanca pasó de 400 trabajadores a los siete actuales incluyendo al guarda de seguridad» y «sólo si os unís podréis evitarla».

Dos horas después el debate terminó sin haber empezado. Cinco hombres fueron a hablar de Cáceres pero pasaron por Cáceres de puntillas. 

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