«es un recopilatorio con seña de identidad propia», asegura el autor

Un repaso a la historia de Zarza la Mayor

El profesor Emilio Arroyo plasma en un libro el esfuerzo de generaciones enteras de zarceños desde la década de los 60

35 familias aportan su testimonio en una obra única que ya está a la venta

La historia de un pueblo se cuenta por sus habitantes, y esto es justo lo que hace Emilio Arroyo Bermejo en su libro ‘35 biografías familiares zarceñas’, donde recopila las historias de estas sagas de Zarza la Mayor, desde las décadas de los 60 y 70, contando cómo las diferentes generaciones han vivido estos años en el pueblo y cómo algunos de los familiares tuvieron que emigrar para poder trabajar y ganarse la vida.

Maestro de profesión, a sus 57 años trabaja en el Colegio Público Isabel de Moctezuma de Cáceres como profesor de Pedagogía Terapéutica Inclusiva. Nació en Zarza la Mayor, donde pasó toda su infancia hasta que tuvo que marcharse para poder estudiar en la universidad.

El escritor resume su libro de esta forma: «Es un recorrido por la familias zarceñas con seña de identidad propia. Familias con derroteros diferentes, familias que permanecieron en Zarza la Mayor y familias que sufrieron la emigración, familias trabajadoras, cada una en sus ámbitos, familias con tesón y lucha por sacar a sus hijos adelante. Sus quehaceres, sus ilusiones, sus dificultades, sus emociones. En Zarza o fuera de Zarza, siempre el sentir zarceño».

Dos años es lo que ha tardado Emilio Arroyo en recopilar las 35 historias de diferentes familias del pueblo que contiene el libro. En este periplo las ha escogido al azar, con el objetivo de que el trabajo sea una muestra representativa del pueblo. El escritor comenta que «en las reuniones con los protagonistas, todos han partido de un guión inicial, pero han contando lo que han querido, y respetando siempre su intimidad. Sólo he puesto la pluma y el hilo conductor entre las historias».

En el libro se nombran a alrededor de 1.000 personas. Cada historia se acompaña de en torno a seis fotografías, que se reparten entre las más de 200 páginas que conforman el ejemplar. En ellas, el autor destaca el esfuerzo de las distintas generaciones para que sus progenitores tuvieran mayores oportunidades, ya que, en palabras de Emilio Arroyo Bermejo, «hace 60 años nadie estudiaba porque la gente tenía que trabajar para sobrevivir, pero gracias a ese esfuerzo las generaciones de hoy en día tienen la posibilidad de formarse».

Según comenta el autor, desde 2014 le rondaba la idea de elaborar este trabajo, ya que por aquel entonces escribió ‘Homenaje a Zarza la Mayor: recuerdo de mi infancia y juventud’. En uno de los capítulos de esa entrega redactó varias biografías sobre diferentes personas del pueblo. Desde aquel momento quiso hacerlo sobre familias enteras. 

Cada dinastía aporta al libro su historia y la de los suyos, contando sus trabajos, aficiones, si han tenido que emigrar... Una de ellas es la Teodoro Pérez Ferreira, que inició sus estudios de Farmacia pero no pudo finalizarlos. Trabajó como mancebo en dos boticas del pueblo. Entre sus pasiones se encontraban las tertulias, la lectura y el teatro, y llegó a elaborar un plano de la demarcación en la que se encontraba Zarza la Mayor. 

Otro testimonio es el de los Blanco Placeres, que tuvieron ocho descendientes. Las dos niñas pequeñas fallecieron al poco de nacer, el padre murió a los 53 años y varios de sus hijos emigraron, mientras que otros se quedaron en el pueblo.

Y es que muchos se vieron abocados a marcharse. Otros, en cambio, se quedaron. Es el caso de Josefa Milagros Ballesteros, que provenía de una familia extensa de propietarios de terrenos agrícolas y ganaderos,. «En su vida tenía muy en cuenta sus referentes morales y religiosos, tanto que por la comunión de sus dos hijas entronizaron en sus casa al Sagrado Corazón de Jesús», resume Bermejo, cronista de alma y corazón zarceños.