el taller confeccionó el uniforme de gala que llevó el rey felipe VI en su boda

La sastrería con raíces cacereñas que vistió a la princesa Leonor: «Estamos orgullosos»

Lucía Serrano, de Navalmoral de la Mata, es la mitad de Serna, la firma en boca de todos tras diseñar el impecable traje blanco que la heredera al trono lució en la jura de la Constitución

La princesa Leonor tras jurar la Constitución, este martes.

La princesa Leonor tras jurar la Constitución, este martes. / RAÚL TERRE

Gema Guerra Benito

Gema Guerra Benito

La princesa Leonor ha protagonizado esta semana uno de los momentos más relevantes en su preparación para heredar el trono. Juró lealtad a la Constitución en una ceremonia solemne el día en el que cumplió la mayoría de edad, requisito imprescindible para ser reina. Este acto, marcado por el estricto protocolo de Casa Real, se desenvolvió cargado de simbolismo. Conscientes de que la vestimenta transmite su propio mensaje, la heredera, que este martes era objeto de todos los focos --nacionales e internacionales-- lució un traje blanco que fue aplaudido por estilistas y recogió todo tipo de lecturas, primero, por si era un homenaje a las sufragistas o si bien, trataba de rendir tributo a su madre el día que anunció el compromiso con el rey Felipe. 

Tras el impecable diseño que ha ocupado las portadas del país se encuentra un negocio que en su tercera generación ha sumado raíces cacereñas, sastrería Serna. Lucía Serrano, nacida en Navalmoral de la Mata, es la mitad de la firma que el maestro sastre Agustín García heredó tras empezar como aprendiz a los 20 años. Los dos socios mantienen a flote un taller que abrió Martín Arana en 1954 y décadas más tarde, tomó el testigo de Cecilio Serna. Este atelier, ubicado en el barrio de Salamanca de Madrid, ha estado vinculado desde sus inicios a la indumentaria militar. De hecho, no es la primera vez que recibe un encargo de la Casa Real española. En los últimos años, han confeccionado uniformes militares para el rey Felipe VI, uno de los más representativos, el traje de Gran Etiqueta del Ejército de Tierra con el que contrajo matrimonio con la reina Letizia en el año 2004. 

Veinte años después de aquel encargo, también histórico por lo que representó para la continuidad de la corona, ha firmado este último, que ha sido el que definitivamente ha devuelto la mirada a su oficio minoritario, que mantiene técnicas originales del siglo XVIII y que ya tan solo pervive en contados talleres de la geografía nacional. Las últimas horas para ellos han sido frenéticas. Muestra de ello es que el teléfono no para de sonar. A su agenda de encargos, todos confeccionados meticulosamente a medida, han tenido que sumar el creciente interés mediático. Harper Bazaar, Vanitatis o incluso la revista ¡Hola! les han dedicado alabanzas en sus páginas. Y aunque ambos están acostumbrados a formar parte de las portadas de estilo, Agustín y Lucía trabajan para compaginar su verdadera vocación con una popularidad desmedida.

«Estamos orgullosos de haber formado parte de ese día», ponen de manifiesto desde la sastrería Serna a este diario. Estas certeras declaraciones a El Periódico Extremadura este jueves constatan la realidad que vive el taller desde hace 48 horas. Por supuesto, ya sea por secreto profesional o por requerimiento expreso de la Zarzuela, no desvelan detalles concretos sobre su elaboración. Lo que sí ha trascendido sobre el traje de la princesa Leonor es que es una pieza única, como todas las que diseñan, y que ha desafiado a la tradición en la que las mujeres no acostumbraban a vestir pantalón.  

También valoran desde el taller el empuje que da la elección de la princesa al «sector de la sastrería artesanal», un oficio cuyo legado es minoritario en España. Esta decisión también guarda especial simbolismo porque, aparte de ser un guiño claro a su progenitor y actual monarca, la heredera parece dejar claro que la nueva generación a la que representa pretende mantener viva la herencia de sus predecesores.