la localidad cacereña celebra la encamisá

"Pedimos a la Virgen de Torrejoncillo que salvara a nuestro hijo tras sufrir un accidente y se salvó"

María García y Antonio Sánchez prometieron a la Inmaculada que si su hijo superaba un grave accidente serían los organizadores de la fiesta

Los torrejoncillanos recibieron esta noche con los brazos abiertos a su Virgen, La Inmaculada. Junto a su imagen vivieron con gran fervor y de manera emotiva una de las noches más esperadas del año, el 7 de diciembre con la celebración de la Encamisá. Una fiesta declarada de Interés Turístico Nacional desde 1974, y que año tras año se convierte en un atractivo para miles de personas llegadas de distintas ciudades de España y del extranjero. Un público multitudinario que ayer transformó este tranquilo municipio de casi 3.000 habitantes en un hervidero de emociones y diversión.

Para esta celebración, se organiza un amplio programa de actos en torno a la imagen de la Inmaculada durante noviembre y diciembre. Actuaciones de música y baile, ofrendas, concursos y representaciones teatrales. Sin embargo, el culmen de esta fiesta cargada de fervor religioso llegó ayer jueves, cuando las puertas de la iglesia de San Andrés se abrieron para permitir la salida del estandarte con la imagen de la Virgen, que seguidamente los torrejoncillanos llevaron en procesión por las calles del pueblo. Un desfile al que se sumaron unos 120 escopeteros que lanzaron sus salvas al aire, y alrededor de 150 jinetes que iluminaron el paso de la Virgen con faroles mientras cabalgaban cubiertos con la típica sábana blanca que muestra el bordado de la Purísima.

El evento ha sido vivido de manera muy especial por María García y Antonio Sánchez que prometieron a la Virgen Inmaculada que si su hijo superaba un grave accidente serían los organizadores de la fiesta. Hace diez años su hijo tuvo un gravísimo accidente en Orihuela (Alicante), donde trabajaba. Las perspectivas de supervivencia no eran halagüeñas. Tras encomendarse a la patrona de Torrejoncillo su hijo superó el trance. El matrimonio en cumplimiento a su promesa se encargó de todos los aspectos que rodean cada año esta fiesta como son los cuidados de la imagen de la patrona, los dulces y los convites a los participantes. “Es una mayordomía grande y de dinero, pero no nos importa”, dijeron ambos horas antes de iniciarse la fiesta. Hoy cumplieron su sueño de ser mayordomos tras 10 años de lista de espera. Mañana el programa continúa con La Pura Chica.