El fotógrafo limeño afincado en Extremadura Jorge Armestar y la periodista especializada en mitos, leyendas y misterios Israel J. Espino, se han embarcado en el ambicioso proyecto de «proteger, recuperar y preservar» las celebraciones de más honda tradición de la provincia de Cáceres. Lo explica Armestar de una manera que invita a la reflexión: «Tristemente esto va muy en serio. El grave problema que tiene nuestro territorio en cuanto al progresivo descenso de población y la desertización que ello conlleva, aún más agravado por la situación del covid-19 hace que muchas de nuestras fiestas populares tiendan a desaparecer».

Para evitar que ese alzheimer que provoca la Extremadura Vaciada arrase con el recuerdo, los autores han editado un fotolibro denominado ‘Alma y memoria’. En él, un breve texto acompaña una colección de imágenes que reflejan los momentos más impactantes, mágicos y emotivos de estas representaciones de gran raigambre en la cultura popular.

Hoy, en el medio rural, se vive enfrentado a territorios que se vacían, y que llaman un montón la atención, y otros que se ocupan pero que pasan desapercibidos. Se vive entre la esperanza de un cambio arriesgado y la nostalgia por algo que no volverá. «No es una guía de festejos -señala Armestar al presentar el Volumen I del proyecto, dedicado a las fiestas cacereñas--, va mucho más allá: es explicar con fotografías y un texto corto el ‘alma’ de la celebración, por qué se festeja, qué representa, cuál es su origen (en la mayoría de las ocasiones precristiano) y qué significa cada elemento, ya que todas tienen una enorme carga simbólica».

El proyecto nace de la curiosidad de Armestar, que ha recorrido las distintas fiestas con su cámara, aportando una visión diferente. «Cuando te metes de lleno, cuando te implicas, te das cuenta de que en general se transmiten visiones muy superficiales de lo que en realidad simboliza la celebración; te sorprende la cantidad de cultura popular arraigada que hay ahí, la belleza de las tradiciones y cómo todo lo que ocurre a tu alrededor tiene un significado profundo».

Ese es uno de los motores del fotolibro, dar una visión completa y precisa, alejada de tópicos. El otro no es menos relevante: «He visto con gran pena cómo muchas de estas fiestas, de esta riqueza cultural, están en peligro. Sus protagonistas, los que mantienen en pie la tradición, son mayores, y muchas celebraciones se dan en lugares donde la despoblación ha castigado con dureza el lugar, apenas queda gente joven que pueda mantener viva esta bella llama. No debemos permitir que desaparezcan, forman parte de nuestra señal de identidad».

Para llevar a cabo el proyecto, la edición en papel del fotolibro, se ha recurrido al crowfunding, a través de la plataforma Verkami. Existen varias formas de colaborar para que la iniciativa vea la luz, desde una aportación de solo 20 euros hasta 340 euros. Con ello se pretende financiar una cantidad suficiente de ejemplares que no solo sirvan para distribuirlos en Extremadura, sino para dar continuidad al proyecto con un volumen para Badajoz, dice mientras muestra algunas de las imágenes realmente sorprendentes condensadas en estas 120 páginas de papel estucado, encuadernado en tapa dura cosida, editado por Atakama Creatividad Cultural y diseñado por la Agencia Fisher. Imágenes que llegan al corazón: La Chicharrona y la Carvonchá, las Maya, el Capazo, los Empalaos, los Escobazos, el Peropalo, los Negritos, el Carnaval Hurdano, las Carantoñas y el Jarramplas. Un fotolibro contra el olvido.