Juan Carlos Milla Cuarto, natural de Riolobos, ya es oficialmente, párroco de la ciudad trujillana, tras llevarse a cabo, el domingo, la ceremonia de toma de posesión en el templo de San Martín de Tours, parroquia que dirigirá junto a Santa María y San Francisco.

El sacerdote fue nombrado el pasado 10 de junio, dejando atrás así, las parroquias de Santa María, de Baños de Montemayor y la de Nuestra Señora de La Asunción, de La Garganta, ambas pertenecientes al arciprestazgo de Hervás.

Fue entonces cuando su nombre volvió a sonar en Trujillo, donde ya estuvo un año como diácono y tres como sacerdote, allá por el 2000, en la iglesia de Santa María, junto a José Conde, el entonces párroco titular, que también decidió estar presente en el inicio de esta nueva etapa.

La alegría de la llegada del nuevo sacerdote contrasta con la nostalgia que deja la marcha de su predecesor, Eugenio Albalate, que tras tres años en la ciudad, ha decidido trasladarse más cerca de sus padres, por lo que a partir de ahora estará en Orellana La Vieja, Orellana La Sierra, Acedera, Madrigalejo y Vegas Altas.

A él fueron dirigidas varias referencias de la primera homilía del nuevo párroco, en la que aprovechó para agradecer a Albalate su labor en la ciudad, siempre regida por «la sencillez, la cordialidad y las palabras humanas a todo el que las ha necesitado», señaló.

Del mismo modo, el sacerdote destacó que uno los objetivos con los que afronta este nuevo periodo se basa en «vivir y ser cristiano como un trujillano más», premisa que irá acompañada de la labor de «decirles a todos quién es Jesús, a través de la Palabra de Dios».

Asimismo, reiteró en varias ocasiones la petición de ayuda y oración a los feligreses. «Pedid por mí, para que mi confesión de fe sea mediante las obras y para que sepa estar a la altura de los cristianos de esta ciudad», rogó. 

«Os suplico oración y corrección cuando veáis que mi voz no es coherente con las obras o la Palabra de Dios. Corrección cuando piense con mal criterio», sostuvo, concluyendo con la petición a la Virgen de la Victoria, patrona de la ciudad, de que bendijera su labor de profeta. 

Fueron numerosos los vecinos que quisieron dar la bienvenida al nuevo párroco. De hecho, en la ceremonia participaron activamente la Hermandad de la Virgen de la Victoria, la Junta de Cofradías y Hermandades Penitenciales y estuvieron presentes diversas autoridades del municipio.

Por supuesto, también acompañaron al sacerdote, varios familiares y amigos de Baños de Montemayor y La Garganta, para los que tuvo emotivas palabras de despedida y agradecimiento y para los que pidió especialmente.