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El Periódico Extremadura

La cultura que nos viene

Dibújame un cordero

Viñeta incluida en la versión en cómic de 'El Principito', realizada por el francés Joann Sfar. Joan Sfar

Las hojas están amarillentas y temo que algún día se caigan. Es la edición de 1983: yo tenía siete años y, junto al maravillosísimo ‘Las manos en el agua’ de Carlos Murciano, que sigo recomendando, es de los pocos libros de mi infancia que conservo. También andan por ahí ‘Aquellas mujercitas’, ‘El pequeño lord’ y ediciones más o menos afortunadas de ‘Los tres mosqueteros’ (adoro a esos cuatro, Athos a la cabeza), ‘El libro de la selva’ (que, en otra edición, de más de cuatro décadas también, se titula ‘El libro de las tierras vírgenes’) y ‘La isla del tesoro’. 

Luego, en ese reducto de ironía, sarcasmo y mala baba que es Twitter, leí muchas veces: «El Principito es el libro más sobrevalorado de la historia». Y recuerdo a cierto profesor de Clásicas quejándose de que a sus alumnos les había dado por leer ‘El señor de los anillos’ y mi respuesta: «No tienes ni puta idea de literatura», que me salió antes de tener tiempo de pensar, porque nadie en mi presencia se mete con Meriadoc Brandigamo. Cuando leo lo de la sobrevaloración y que si es ñoño y etc. siempre pienso lo mismo: «Dejadme con los recuerdos bonitos de mi infancia, gracias».

No lee uno por los valores literarios de las obras. Te puedes fiar del canon, ese canon tan masculino y tan académico, e ir pensando alguna vez: «Oh, no me he adentrado nunca en el universo de Turguénev», pero, vamos a decirlo seriamente, uno lee porque se divierte mucho. Luego ya, con el tiempo, descubre que su concepto de «honor» viene de ciertas novelas de Dumas y Dickens; el de amistad es donquijosanchopanzatesco y aprende que el lenguaje es violencia, como decía Toni Morrison, y que todos los libros del mundo hablan de uno y en esto de los ‘libros’ incluyo, por supuesto, los cómics de ‘La Patrulla X’ y ‘Los Nuevos Mutantes’, algunos Batman (oye, qué bien Robert Pattinson en la última película) y muchos poemarios, además de las novelas.

A veces se lee por trabajo y se leen novelas por trabajo y descubres que las lees porque resulta que te gusta entrevistar a ciertos autores. Por ejemplo, me gusta mucho hablar con Isaac Rosa. Siempre acabo preguntándole cómo lo hacemos para construir colectividades y siempre se nos escapa la respuesta. Quizá, como decía Tolstoi, tengamos que pintar la aldea para pintar el mundo. 

La perla

¿Realmente llega ‘un nuevo tiempo’? Eso es lo que se preguntaron los miembros del Clammy ensemble (no solo son un ensemble: hacen entrevistas, divulgan… es un proyecto poliédrico) a la hora de montar su nuevo espectáculo. Será a las ocho y media en el teatro López de Ayala esta misma tarde. Se titula ‘A new time?’ y hunde sus raíces en la pandemia o la post-pandemia, pero, sobre todo, en lo post-digital. Es teatro musical, con gafas de realidad aumentada (¿qué estará viendo? ¿qué veo yo mientras ella me mira? ¿me mira a mí o qué mira?), vocoders y videomapping, que se preguntan por temas actuales. De hecho, utilizan instrumentos tan actuales para componer como… ¡un futbolín! Es una de las propuestas del Ciclo de Música Actual que organiza la Sociedad Filarmónica de Badajoz, que siempre trae espectáculos interesantísimos.

Pero yo iba a hablar de un planeta pequeño, de un baobab, de un zorro y de una rosa y de ir despacito caminando a alguna fuente. Alberto Amarilla y Paula Prendes narran estos días ‘El Principito’, compuesto por Thierry Huillet, dirigido por Jhoanna Sierralta y con Clara Cernat como concertino. ‘El Principito’ se va a representar esta tarde y mañana en Villanueva de la Serena y Cáceres, a las ocho de la tarde, y el 1 de mayo a las doce de la mañana en Badajoz, siempre en los palacios de congreso y, cómo no, con la Orquesta de Extremadura.

¡Dibújame un cordero!

O fírmame un libro, qué más da.

Hay quien atesora libros firmados en las ferias. Yo no se lo he pedido nunca a nadie, salvo a los amigos (tengo un libro de psicología dedicado así). En Cáceres estarán el Premio Nacional de Cómic Javier de Isusi, Ángel Martín hablando de su brote psicótico, Julián Chaves, Santiago Cambero y Javier Cercas, que dialoga con la periodista María Hurtado y con Javier Rodríguez Marcos, que luego participará en el homenaje a su hermano Julián. La clausura Pablo Carbonell. 

En Plasencia estarán Yolanda Regidor con ‘La última cabaña’ y Juan Ramón Santos presentando ‘La muerte del Pinflói’, en el que nos vuelve a ofrecer una aventura del Endocrino y que, además, conversará con Gonzalo Hidalgo Bayal. Luego, Javier Ahijado le cantará a los poetas de la Generación del 27, las Sinsombrero incluidas.

Pero hoy, también, se celebra el Día de la Danza. Es mal endémico en España, la situación de la danza, pero a Ana Baigorri, que ha estado fuera trabajando y que quiere volver a su tierra (estrena a las nueve de esta noche ‘Atmos3’, que habla también sobre la colectividad, en el teatro de Zafra), le dejé bien claro que Extremadura no es un páramo: que La Nave del Duende (de hecho, a las nueve de esta noche van a poder ver ‘Mientras llueva’) y TaKtá programan mucha danza siempre, así que ojalá tenga suerte. 

No es la única celebración que hay. La Compañía Curro DT ofrece una actuación gratuita en Navalmoral de la Mata, ‘El carnaval de los animales’, un espectáculo de danza infantil porque no hay nada que le guste más a un niño que bailar y es perentorio crear nuevos públicos. Será a las siete de la tarde en la plaza del Jardincillo. Y en Mérida, podrán ver, a las 20.30, en la Sala Trajano ‘200 tirones’.

Hay infinidad de propuestas esta semana y un cielo despejado, como el que había en cierto desierto cuando ‘El Principito’ se fue y yo, con siete años, lo releía y releía porque no sabía si había muerto. Quizá fuera ahí la primera vez que descubrí ese decir sin decir de la literatura y que, sí, todos los libros hablan de mí, pero, además, soy yo la que les da significado. 

Y ese ‘yo’ también es colectivo. 

Por favor, dibújame un cordero. 

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