Mirar las clasificaciones de la LEB Oro sin conocerse con una mínima profundidad el sistema de competición de esta temporada puede darle un buen susto al aficionado que lo haga. Si se tiene en cuenta que bajan los cuatro últimos del grupo de permanencia, el Cáceres Patrimonio de la Humanidad estaría ahora en posición de descenso, pero esto es simplemente engañoso.

Resulta que el conjunto que dirige Roberto Blanco, que el viernes venció en el primer partido de la segunda fase al Real Murcia (74-68) es sexto de nueve equipos. La salvedad es que los clubs que se han incorporado desde el grupo B lo han hecho con dos partidos más jugados, lo que desnaturaliza por ahora la tabla.

En realidad, el porcentaje de victorias del Cáceres, un baremo mucho más ajustado que el del criterio de puntos de otorga la Federación Española (dos por ganar y uno por perder), es el segundo mejor entre los nueve, solo superado por el Girona.

Cinco partidos ganados y dos perdidos, lo mismo que el Ourense. Es la referencia que hay que tener y resulta mucho más halagüeña que la de varios equipos que tiene por encima, como Lleida (5-4), el propio Murcia (4-5) , el Huesca (también 4-5). El conjunto aragonés es el rival del Cáceres el próximo viernes a las 20.00 horas.

El Basquet Girona (6-2), al que le correspondió descansar este fin de semana --sucederá así con un equipo procedente del grupo B hasta el final de esta fase--, es líder tanto virtual como real (6-2). Esa posición, aparte de la permanencia, tendrá el premio extra de poder disputar los playoffs de ascenso con los siete mejores del grupo de clasificación.

La primera jornada de la segunda fase empezó a confirmar la sensación que existía previamente de que, en la primera, el grupo A --los del oeste peninsular-- contenía equipos más potentes que los del B. Es contundente el dato de que los nueve encuentros disputados entre representantes de ambas mitades de la competición fueron todos ganados por los del A.