El kamikaze de las llegadas, el corredor cántabro Miguel Ángel Fernández (Rías Baixas), voló con la fuerza de un centauro para adjudicarse la victoria en la primera etapa de la Vuelta Ciclista a Extremadura, con final con un tenue ascenso en Olivenza, por delante del hispalense David Martín (Eolo-Kometa). 

La villa jamonera Monesterio daba el corte de cintas a los 140 corredores de 20 escuadras que estiraban la serpiente multicolor. La caravana propulsada por el perfil descendente buscando Calera de León y el viento, que les guiñó el ojo casi todo el día, no tardó en agitar la coctelera buscando protagonismo y la protocolaria fuga. Escaramuzas constantes sin más premio que la publicidad y el paso por Cabeza la Vaca veía el DNI de Álex Diaz (Baqué).

El pelotón en Monesterio, donde arrancó la Vuelta a Extremadura. Rafa Molina

El grupo devoró kilómetros y algún que otro muro incómodo camino de Fregenal (km. 45), donde Bennassar (Caja Rural) impuso su ley. Diez kilómetros de veloz descenso y comenzaban las rampas de Jerez de los Caballeros, donde mostró su montura Uriarte (Caja Rural) seguido de Alonso y del joven león calabazón Antonio Nieto (Lizarte). Nada más coronar, tres jornaleros del pedal, Ibarguren (Caja Rural), Gandia (GSPORT) y el costarricense Julián Madrigal (Bicicletas Rodríguez), apretaban calas, coronas de 11 y 10 a tope y a soñar con una quimérica fuga con broche feliz.

El hueco respecto al gran grupo apenas dio lugar a ilusiones (1-2 minutos) y en cuanto aullaron los lobos del Rias Baixas, Eolo, los Valverde Team y algunos Froiz, los tres aventureros eran engullidos por el pelotón. Madrigal se resistía a morir y prolongó con un hachazo letal a sus dos compañeros de huida. Morir para engordar tras pasar en cabeza la cota de Táliga. Se unía todo el grupo a 17 kilómetros de meta y a pensar en la volata final.

El sudafricano David Shortt hizo honor a su apellido en inglés y el hueco y el sueño fue short (corto) uniéndosele Valls y Linares que morían en su empeño a 7 de meta. Rías Baixas, muy activo, lanzó el primer puñal con Benjamín Prades en la labor de desgaste por si sonaba la flauta, pero todo se dilucidaría en los últimos 300 metros en tenue subida a la línea de meta, donde de pie y una facilidad casi insultante alzaba los brazos el cántabro Miguel Ángel Fernández dejando desconsolado al bravo sprinter de Mairena del Aljarafe, David Martín.

Este sábado se disputa la segunda etapa, con 148 kilómetros de recorrido entre Montijo y Trujillo con paso por el puerto de Montánchez.