No se habla de otra cosa en los últimos días en el baloncesto de base extremeño. El pasado domingo, un jugador de categoría infantil del Sagrado Corazón de Cáceres, Nicolás Marina Parra, le endosó 83 puntos al San Antonio Cáceres en la victoria a domicilio de su equipo por 91-105.

La cifra es sin duda impactante, producto de 33 canastas de dos puntos, un triple y 14 tiros libres (de 20 intentos) en 30 minutos en pista. Y todo eso después de haber disputado justamente antes otros 28 con el equipo cadete frente al mismo club.

El joven Nico (Cáceres, 28 de octubre de 2008) es un dominador a su edad, pero esta vez estuvo especialmente inspirado. «Se fue dando así. No fue algo buscado», cuenta Pilar García, presidenta del Sagrado. Una clave hay que buscarla en el hecho de que el partido fue igualado y el acta no se cerró al llegarse a una diferencia de 50 puntos entre ambos equipos, como pasa a menudo en categoría infantil. 

Se trata de un chico fuerte, aunque no especialmente alto para su edad. Con 1,72, se cree que puede crecer 10 o 12 centímetros más todavía. Viene de una familia muy deportista y numerosísima : su madre, María José, jugó al baloncesto a buen nivel en Plasencia, mientras que su hermano Rodrigo está en la cantera del Real Betis de fútbol. Y hay otros siete de distintas edades.

Nicolás estudia con buenas notas 2º de la ESO en el colegio Josefinas, que donde metió sus primeras canastas. «Es muy bueno, pero todavía le queda recorrido. Entrena, trabaja, aprende y tiene la cabeza en su sitio. Está en el sitio adecuado», afirma García. «Intentamos que juegue en todas las posiciones», apostilla Santi Fernández, su entrenador.