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El Periódico Extremadura

Fútbol. Segunda RFEF

Pelea entre equipazos

El Mérida gana al Cacereño y le discute el segundo puesto tras un partido con polémica

Euforia emeritense y decepción del Cacereño al final del partido.

1-Cacereño: Bernabé, Aguado (min. 77, Espinosa), Carlos Daniel, Marvin (min . 69, Javi López), Gayoso, Kamal (min. 46, Bermu), Yael, Jorge Barba, Hernáiz (min. 46, Colau), José Ramón y Solano (min. 73:Carlos Fernández).

2-Mérida: Javi Montoya, Bonaque, Mario Robles, Goma, Felipe Alfonso, Diego López, (min. 78, Pedro Lagoa), Álvaro Ramón, José Artiles, Aitor Pons (Educa, 90+2) Higor Rocha (min. 74, Carmelo) y Lolo Pla.

Goles: 0-1-m. 21: Artiles. 0-2-Min.23:Lolo Pla. 1.-2-Min, 70:Colau.

Árbitro: Guillermo Cueto Amigo (Castilla-León). Tarjetas a los locales Gayoso y al entrenador, Julio Cobos. Roja también al segundo portero, Fran, y amarilllas los visitantes Aitor Pons y Diego López.

Incidencias: Encuentro de la trigesimoprimera jornada de la Segunda RFEF disputado en el Príncipe Felipe ante 3.427 espectadores (cifra oficial).

El Mérida amenaza con discutir muy seriamente el segundo puesto al Cacereño, que hace muy poco parecía propietario de la privilegiada plaza. El triunfo (1-2) de los de Juanma Barrero en el Príncipe Felipe fortifica las posibilidades romanas, ahora a tiro de dos puntos de los de Julio Cobos. Fue un éxito trabajado en un derbi condicionado por la resolución de un par de jugadas al filo del primer cuarto del choque. No faltó de nada: ni la polémica arbitral (los locales salieron de ahí malparados) ni el buen juego entre dos equipazos con individualidades de otra categoría. 

Tras unos primeros minutos de alternativas y de respeto mutuo, ocurrió todo lo sustancial en el primer tiempo en el intervalo de los minutos 20 a 23. Primero José Ramón fue objeto de una diáfana falta que, de haberse pitado, tendría que haber sido castigada con tarjeta roja para el defensor romano porque el extremo manchego enfilaba en solitario la portería visitante. En la acción siguiente, sin que el balón hubiera salido del terreno de juego, José Artiles (qué futbolista más tremendo) se inventó un derechazo directo a la escuadra (0-1, min. 21). 

El CPC acusó el golpe extraordinariamente, pues se centró en porfiar y protestar, con el lógico desajuste posterior. Para completar el tramo de oro para el Mérida el regalo de la defensa local acabó en los pies de Lolo Pla, que definió de fábula (0-2). El fútbol es así de cruel para unos y de bonito para otros. Pura magia.

El CPC, en evidente estado de shock, era un manejo de nervios y acusó el doble golpe en el mentón. Una vez recuperado el resuello, el empuje local de los últimos minutos creó cierta expectativa, siempre con el criterio de Jorge Barba, el mejor local de largo. Hernáiz se topó con Javi Montoya (min. 35) cuando el gol parecía el destino final de la jugada, del mismo modo que Aitor Pons pifió increíblemente el balón que le surtieron cerca del descanso. El partido tenía un indisimulado sabor romano por puras sensaciones.

Segunda parte

Julio Cobos introdujo a Bermu y Colau tras el descanso, sacrificando a Hernáiz (cantado) y Kamal (sorprendente). El choque se subió a una montaña rusa en el que podía suceder cualquier cosa porque el Cacereño se lanzó a tumba abierta.

Jorge Barba rozó el 1-2 en un buen inicio verde, pero también la tuvieron, más clara aún Álvaro Ramón y Aitor Pons en unas contras mortales de necesidad.

Colau, en un fantástico lanzamiento desde fuera del área, metió definitivamente al decano en el partido (1-2, min. 70).

El técnico local había corregido antes con la inclusión de Javi López por un desafortunado Marvin. José Ramón flirteó con el empate a pase de Espinosa (revulsivo también) antes de que Bermu cayera en el área sin que el árbitro señalase nada entre la indignación del respetable local. Tuvo sus posibilidades el Cacereño en las últimas acciones, con Carlos Fernández de protagonista. Pero también el Mérida, un fastuoso equipo para la categoría en su ofensiva, que acumuló ocasiones de mano a mano que de haber acertado hubiera goleado, estuvo a punto de sentenciar cuando Pla lanzó al poste en otra contra de manual del Mérida.

Ahí quedaba un partido que tuvo como ganador al que más lo necesitaba, aunque ninguno tenía urgencias. CPC y Mérida abordan ahora la necesidad de puntuar para asegurar el ‘playoff’. Lo que sigue siendo palmario es que, pese a la mala racha verde, tanto unos como otros llegarán al momento definitivo con posibilidades de éxito. La razón es obvia:sus plantillas tienen argumentos futbolísticos más que evidentes.

Cobos y Barrero, distintas perspectivas sobre la jugada polémica

«Si eres del Mérida dirás que no es nada; si eres del Cacereño, que es falta y roja». Juanma Barrero, entrenador del Mérida, tenía una lectura distinta a la de Julio Cobos, técnico del Cacereño, sobre la acción puntual del agarrón sobre José Ramón en la jugada anterior al 0-1. Cobos, sin preguntarle nadie, puso esta acción en el centro del debate al analizar que «fue una falta y roja clarísima», pero al mismo tiempo asumió que su equipo podría haberse concentrado más en esos minutos puntuales que dieron con el 0-2 en el marcador. El entrenador local dijo claramente que «no voy a hablar de los árbitros porque me van a sancionar» y apuntó que «no sé si fue penalti a Bermu», pero que el colegiado le había perjudicado en varias jugadas muy claras, expresó de manera diáfana. 

Justamente lo contrario, en cuanto a lo emocional y a consecuencia del resultado, apuntó sentirse Juanma Barrero, que dijo que el plan le había salido bien desde el inicio «porque sabíamos que el Cacereño nos iba a hacer unas transiciones muy buenas» y que «íbamos a sufrir en el segundo tiempo». Barrero manifestó que su equipo había interpretado muy bien el planteamiento y que había hecho un gran trabajo. Dijo también que había sido una semana muy complicada con problemas físicos de varios jugadores claves y que eso condicionó todo. Se mostró orgulloso del apoyo de los aficionados y apuntó que el segundo y tercer puesto de los dos equipos en liza eran la consecuencia lógica del trabajo y de la calidad de las plantillas que se habían confeccionado.

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