Concluye enero con la moderación en los precios de los combustibles. El fin del descuento de los 20 céntimos el 31 de diciembre de 2022 causó un descalabro en nuestros bolsillos, pero la mesura de la gasolina ha permitido que la herida económica no sea tan profunda. Aun así, en este primer mes del año, el precio medio de la gasolina se incrementó un 17% y el diesel un 15%.

Sin embargo, en febrero la situación variará y volveremos a vivir vértigos económicos a cuenta de los precios. Y es que en este segundo mes de 2023 comienzan las nuevas sanciones de la Unión Europea a Rusia por la guerra a Ucrania y provocarán un importante incremento del coste de la gasolina y el gasoil.

Imagen de archivo de los precios de una gasolinera. EL PERIÓDICO

Con ello, la Unión Europea pretende dificultar a Putin la financiación de su guerra, pero tienen un impacto directo en el precio de los combustibles de los países aliados, así como en la inflación y la economía doméstica.

Medidas de la Unión Europea

La principal medida de Europa y que afecta a los carburantes es la prohibición de adquirir petróleo a Rusia. Además, del embargo al crudo procedentes de este país por barco y al tope de 60 dólares por barril.

Ante esto, los expertos no vaticinan problemas con el suministro, pero sí una subida de los precios. Lo peor de esta situación es que en 2022, el 44% de las importaciones de gasóleo procedieron de Rusia y ahora toca desligarse de esta dependencia y buscar en otros países.

El precio de los combustibles a partir de febrero

El embargo a los combustibles derivados del petróleo rusos va a tener una repercusión casi segura en las gasolineras españolas, tal y como alertaban Cepsa y Repsol al presidente del Gobierno. Aun así, las compañías han tenido varias semanas para aprovisionarse de carburantes y desarrollar las relaciones con nuevos proveedores que suministren los productos a nuestras estaciones de servicio.

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Con todo esto, España no es el país de la Unión Europea que más depende de los combustibles que vienen de Rusia. Gracias a esta realidad, no solo podemos paliar el impacto económico de las sanciones, sino que también podemos aprovecharlo como una oportunidad para ofrecer productos más competitivos o para innovar en energías renovables y alternativas.