Un hombre en paro tiene el 35% más de probabilidades de lograr reengancharse al mercado laboral y encontrar un trabajo que una mujer. De la misma manera que el género es una variable relevante para la empleabilidad, la edad también lo es. En tanto que un parado menor de 25 años tiene el 70% más de posibilidades de reinsertarse que uno de 55 o más. Esta son dos de las evidencias que recoge el estudio publicado este miércoles por el Banco de España, en el que insta al Gobierno a reformar las prestaciones por desempleo, aumentando su cuantía a costa de recortar su duración.

Mientras el Gobierno ultima una reforma del sistema asistencial por desempleo, el Banco de España ha querido aportar su opinión al debate con una batería de datos y simulaciones sobre cuánto tardan los parados en España a agotar su prestación y cuántos lo hacen antes de encontrar otro empleo, entre otros. El estudio, enmarcado dentro del informe anual del supervisor bancario, cuantifica el efecto de sesgos ya conocidos en el mercado laboral y en base a los que las administraciones guían sus políticas.

Por ejemplo, mujeres, jóvenes, mayores de 45 años o víctimas de violencia machista son colectivos prioritarios para la atención en las oficinas públicas de empleo. Y el Banco de España, a través de una simulación propia, determina que un hombre en paro tiene el 8,1% de posibilidades de encontrar un trabajo, frente al 6% de una mujer en su misma situación. Mayor es la brecha entre dos colectivos de atención prioritaria, los jóvenes y los parados. Y es que los menores de 25 años tienen un 8,4% de probabilidades de insertarse, frente al 5% de los mayores de 55 años.

La mitad de prestaciones de paro duran 6 meses

Actualmente hay un total de 2,7 millones de parados en España inscritos en el Sepe como demandantes de empleo. No obstante, no todos cobran una prestación o subsidio que compense su falta de ingresos laborales y les garantice un mínimo para vivir. Alrededor de tres de cada 10 no cobran ningún ingreso del Sepe. Y es que o bien no han cotizado suficiente cuando tenían un trabajo o bien ya han agotado lo cotizado.

En España para poder cobrar cuatro meses de paro, el mínimo contemplado, es preciso haber cotizado el equivalente de un año entero. Y para cobrar el máximo tiempo de paro, dos años de prestación consecutivos, es preciso haber cotizado previamente el equivalente a seis años o más.

Y, según los datos del Banco de España, casi la mitad de los parados que cobran prestación la agotan antes de seis meses, debido a su escasa trayectoria laboral previa o la inestabilidad de cotizaciones. Los mismos investigadores advierten de la alta polarización entre los parados españoles. Pues mientras la mitad está menos de seis meses cobrando la prestación antes de reengancharse a otro puesto, un 18% acaba agotándola tras dos años sin trabajar.

Más prestación, pero menos tiempo

La idea que lanzan desde el Banco de España es gastar el mismo dinero en políticas de protección al desempleo, pero de otra manera, con el objetivo de que la gente encuentre antes trabajo. Y el mecanismo que sugieren es aumentar el importe de las prestaciones a costa de reducir su cuantía máxima de cobro. Actualmente la cuantía de la prestación contributiva oscila entre los 560 y 1.575 euros brutos al mes.

El Banco de España detecta que aumentar la cuantía de las prestaciones a costa de reducir su duración en el tiempo aumentaría, de media, 0,11 puntos la probabilidad de encontrar empleo. Con especial incidencia entre los parados con menos estudios y los más mayores.