la sequía y las altas temperaturas han mermado la cosecha más de un 30% en Extremadura

«La gente se plantea arrancar sus viñas»

El sector vitivinícola encadena «tres años desastrosos» después de una vendimia con caída de producción y precios bajos 

«La gente se plantea arrancar sus viñas»

«La gente se plantea arrancar sus viñas»

«Nefasta es la palabra. No ha habido producción. Además, la uva no ha madurado bien, por lo que ha habido una baja graduación, y los agricultores cobramos por kilos y grados. El sector está completamente en pérdidas». De esta forma resume Catalina García Reyes, secretaria del Vino de la organización agraria UPA-UCE Extremadura, la evolución de la última campaña de la vendimia en Extremadura. Después de un año que estuvo marcado por la creciente acumulación de stocks en las bodegas y cooperativas y por medidas para reducir la oferta como la destilación de crisis o la vendimia en verde, la última cosecha de uva en la región no será recordada por ser la que ayudó a revertir esta complicada situación. Apenas pasadas unas semanas de la finalización de la recogida del fruto, las diferentes fuentes consultadas por este diario estiman que ha habido pérdidas como mínimo de un 30% en la cantidad recolectada respecto a un ejercicio normal, con unos precios que, a pesar de esta merma, tampoco han acompañado.

«Desde abril las temperaturas fueron muy altas, la sequía ha sido tremenda y no ha habido tampoco variación de temperaturas entre la noche y el día, que es lo que hace que la uva madure mejor»

Catalina García Reyes,

— Secretaria del Vino de UPA-UCE

«Desde abril las temperaturas fueron muy altas, la sequía ha sido tremenda y no ha habido tampoco variación de temperaturas entre la noche y el día, que es lo que hace que la uva madure mejor», esgrime García, que también es secretaria del Consejo Regulador de la Denominación de Origen Ribera del Guadiana. La «plaga de mosquito verde» y «unos precios que ni mucho menos han compensado» los elevados costes de producción acaban de dibujar este complejo escenario. 

Castilla - La Mancha es la comunidad autónoma con mayor superficie de uva de transformación en España. Suma 453.090 hectáreas, casi la mitad del total nacional. La segunda por extensión, aunque a distancia, es Extremadura, con 82.748 hectáreas en 2022, según los datos estimados por el Observatorio Español del Mercado del Vino a partir de la Encuesta sobre Superficies y Rendimientos de Cultivos del Ministerio de Agricultura. Más de 50.000 de estas hectáreas continúan siendo de secano. «La gente se está planteando arrancar las viñas, perder los derechos y poner otro tipo de cultivos», como el olivo o el almendro, apunta esta dirigente agraria. «Si hubiese ayudas al arranque como hace unos años, muchos se acogerían, porque esto es un desastre», añade García Reyes. Además, los dos años consecutivos de sequía hacen que la preocupación no sea ya solo la mayor o menor producción de uva, sino la salud de las viñas. «Veremos cómo brotan en primavera», remacha.

«Este otoño y este invierno se arrancará viñedo en Extremadura. Sobre todo en aquellas explotaciones que son menos productivas»

Luis Cortés

— Coordinador de La Unión Extremadura

«Hemos tenido un descenso de la producción muy importante, por encima del 30% de la cosecha. En algunas zonas de uva tinta se ha superado el 50%», asegura Luis Cortés, coordinador de La Unión Extremadura. Un descenso que, «unido a los precios miserables que nos han pagado», harán «que este otoño y este invierno se arranque viñedo en Extremadura. Sobre todo en aquellas explotaciones que son menos productivas», adelanta Cortés. «Hemos tenido muchísimas plantaciones con 2.500 o 3.000 kilos de uva por hectárea, que es algo ruinoso», razona.

El desplome estará «seguro por encima del 30% o el 35% respecto a una campaña normal», coincide Juan Metidieri, presidente de Apag Extremadura Asaja. Tras meses de falta de agua y mucho calor, indica, cuando por fin apareció la lluvia a inicios de septiembre, «el fruto no tenía ya margen de recuperación».

«Coinciden años muy malos de cosecha con años malos de precios porque venimos arrastrando un excedente de vino de la pandemia»

José Luis Gordillo

— Viticultor de Los Santos de Maimona

Menos kilos de uva pero que no impiden que haya un cuello de botella en la comercialización. «Los vinos que se están sacando ahora mismo son los blancos, que tienen buena salida en el mercado, pero es con los tintos donde nos estamos encontrando el problema», aduce.

«Llevamos tres años desastrosos. Tres campañas con déficits hídricos, exceso de golpes de calor y problemas de precios. Es algo insoportable», asevera Santiago Prieto, técnico de la Comunidad de Labradores y Ganaderos de Almendralejo (Clygal). Estima que el decremento en Tierra de Barros, la principal zona productora de la región, ha sido «de entre el 40% y 50%, dependiendo de las variedades». «La situación es crítica», sostiene Prieto. «Es enorme la cantidad de parceladas que hay abandonadas y semiabandonadas en una de las tierras de cultivo de secano más ricas de España», alega. 

Las temperaturas de mayo quemaron muchísima uva, explica, y, aunque junio y julio «no fueron malos, el final de la vendimia ha sido terrible. No he conocido un año igual», apostilla este técnico, que critica también que esta sea «la zona vitivinícola que más barato vende en toda España y probablemente en toda Europa. Entendemos que el sector del vino tiene un problema de demanda, pero queremos equipararnos a zonas similares a la nuestra. Si no lo hacemos, al final lo que se producirá es un aceleramiento en el abandono del cultivo», avisa.

«Llevamos tres años desastrosos. Tres campañas con déficits hídricos, exceso de golpes de calor y problemas de precios. Es algo insoportable»

Santiago Prieto

— Técnico de la Comunidad de Labradores y Ganaderos de Almendralejo

Este atípico año en cuanto a temperaturas ha llevado a una situación de estrés a la viña que ha repercutido tato en los kilos recogidos como en la calidad de muchos de los vinos. «Si esto no cambia muy pronto, ya no vamos a tener un problema real de cosecha, lo que vamos a tener es uno con las plantaciones, que no creo que puedan aguantar mucho esta situación», pronostica José Luis Gordillo, agricultor que gestiona unas cien hectáreas de viñedo y olivar en el término municipal de Los Santos de Maimona. 

En las producciones agrarias, los años que son cortos en cantidad suelen ser buenos de precios, porque hay poca oferta y exceso de demanda, como está ocurriendo actualmente con el aceite de oliva. «En el vino, sin embargo, han coincidido años muy malos de cosecha con años malos de precios porque venimos arrastrando un excedente de la pandemia que sigue ahí. Se ha hecho una ‘bola’ que está costando mucho que se disuelva en el mercado», puntualiza Gordillo.

«La caída está por encima del 30% o el 35% respecto a una campaña normal. Cuando llovió el fruto ya no tenía margen de recuperación»

Juan Metidieri

— Presidente de Apag Extremadura Asaja

El descenso en la recogida de uva ha sido mayor en las tintas que en las blancas; y en las variedades importadas que en las autóctonas, mejor adaptadas al clima y al suelo extremeños. Algunas de estas últimas son la cayetana, la pardina o la eva de los santos, entre las blancas, y la tempranillo, entre las tintas. Por contra, otras foráneas como la cabernet sauvignon, la merlot o la syrah han resistido peor el exceso de calor.

A juicio de Catalina García, es necesario un «plan de choque, un proyecto a largo plazo en el sector» para saber «qué queremos hacer y cómo». «Está claro que necesitamos variedades adaptadas a nuestro clima, a nuestro terreno. Diferenciarnos en eso y hacer buenos vinos con ellas», agrega, si bien reconoce que este no es un paso sencillo ni rápido de materializar después de las «grandes inversiones» realizadas en las últimas décadas por las bodegas y las cooperativas de la región para adaptarse a nuevas variedades, en muchos casos tintas traídas de fuera de ella.

Baja un 6,5 % el consumo de vino en España

El consumo de vino en España cayó un 6,5 % en julio de 2023 en comparación con el mismo mes del año anterior, hasta los 9,64 millones de litros, aunque la bajada se va moderando, según datos difundidos recientemente por la Organización Interprofesional vinícola de España (OIVE).

El informe publicado por la OIVE señala que la tendencia a la baja en la ingesta de vino en España se va suavizando y que el consumo en el hogar se está situando a niveles prepandemia, teniendo en cuenta los datos mensuales. Frente a junio de 2023, el consumo aumentó un 0,2 %. Julio ha sido el tercer mes de 2023 en el que se ha registrado un crecimiento mensual en la ingesta de vino, tras marzo y mayo.

Pero las cifras de consumo siguen lejos del máximo alcanzado en España, en febrero de 2020, antes de la pandemia, cuando se superaron los 11 millones de hectolitros. Además, la recuperación del consumo de vino en hostelería, canal más afectado por las restricciones derivadas de la pandemia, parece haber llegado a su fin, se apunta.