"Cuando te surge una buena idea, uno siempre piensa que es fantástica y que no se le ha ocurrido a nadie más, pero hay tantas cosas inventadas, que lo primero que hay que hacer es una buena búsqueda para comprobar realmente si esa idea es única», cuenta Alfonso Martínez, profesor e investigador del centro universitario de Plasencia, que firma junto a cuatro compañeras del grupo de investigación de Biomecánica y Ortopedia del Pie, uno de los inventos extremeños registrados durante el año pasado. En el conjunto del país, el balance que hace la Oficina Española de Patentes y Marcas (OEPM) es muy positivo, porque ha crecido un 20% las solicitudes de invenciones. Y mucho ha tenido que ver en este incremento la pandemia, tanto por la necesidad de crear nuevos productos y aportar soluciones al covid (nuevas mascarillas, geles, guantes, mamparas...) como por el tiempo de confinamiento y menor actividad social, que «es posible que haya contribuido a que los equipos investigadores se hayan centrado más en la solución del problema», según el director de la OEPM, José Antonio Gil.

Y esta misma tendencia nacional se ha repetido en Extremadura, donde durante el 2020 se registraron 61 solicitudes de invenciones: siete patentes y 54 modelos de utilidad. En ambos casos se trata de inventos, pero hay diferencia entre las dos fórmulas. La principal es que la patente hace referencia a algo que no está inventado en el mundo y se protege tanto la idea como el proceso de fabricación durante de 20 años. Por su parte, el modelo de utilidad supone un cambio o un nuevo uso de algo que ya existe, que no está registrado aún en España y la protección tiene una duración de 10 años.

Y es precisamente esta última modalidad la más solicitada en la comunidad, ha crecido incluso durante el año pasado y en las estadísticas destaca además la Universidad de Extremadura entre las mayores solicitantes de modelos de utilidad nacionales durante 2020. 

En la suma total de invenciones (patentes y modelos de utilidad), la región ha experimentado un crecimiento de casi un 30% en un año, con 61 solicitudes frente a las 47 registradas en 2019 (15 de patentes y 32 de modelos de utilidad). 

En muchos casos, a este proceso final de protección se llega tras años de investigación, desarrollo y mejora de ideas y prototipos. Un ejemplo claro de ello es el del ingeniero Ramón Santiago, que lleva desde 1997, junto con otros compañeros, desarrollando tecnología para mejorar el duro trabajo del descorche de alcornoques desde el Instituto del Corcho, la Madera y el Carbón Vegetal (centro adscrito a Cicytex). «Creemos en la innovación y es una satisfacción cuando ves una nueva herramienta en marcha», cuenta el investigador.

Pero llegar a materializar una idea registrada y patentada no es siempre sencillo. «Por la experiencia de la universidad sabemos que actualmente pocas patentes y modelos de utilidad están comercializadas, es un proceso difícil», cuenta el investigador Miguel López Gajardo, del grupo Acafyde de la UEx, que cuenta con cuatro invenciones registradas y siguen buscando empresas interesadas en lanzar al mercado sus creaciones. «Que aparezcan publicadas y estén protegidas es un paso importante, pero el objetivo final es que lleguen a la sociedad y se utilicen», añade.

Además de la nuevas ideas de desarrollo de productos, modelos o sistemas, la comunidad también registró el año pasado 730 solicitudes de marcas (772 en el 2019) y 157 nombres comerciales (148 el año anterior). Por último el balance de la OEPM también recoge datos sobre las solicitudes de diseños industriales. Fueron 105 en Extremadura, la quinta comunidad con un menor registro, pero se contabilizaron casi el doble que en 2019, cuando se registraron 54).

Investigadores del centro universitario de Plasencia muestran el calcetín de alivio metatarsal ideado y registrado en la OEPM. TONI GUDIEL

Un calcetín ‘placentino’ para mitigar dolores en los pies

Grupo de investigación en Biomecánica y Ortopedia del Pie (UEx)

En el centro universitario de Plasencia hay un grupo de investigadores en biomecánica y ortopedia del pie que ha dado con una sencilla solución para aliviar dolores frecuentes en la planta del pie o sencillamente mejorar el confort. Se trata de un calcetín que cuenta con un elemento grueso y acolchado, con forma de U, en la zona del metatarso, en el antepie, «que es donde apoyamos en la parte delantera del pie». Ese elemento sirve para descargar de presión la zona central (el interior de la U) «porque deja descansar esa zona que tenemos sensible, con dolor o con durezas, trabaja menos y dolerá menos», explica Alfonso Martínez Nova, coordinador del grupo de investigación placentino y uno de los inventores de este nuevo producto registrado como modelo de utilidad el 2020. 

Deja claro que en ningún caso esto sustituye a un tratamiento, pero sí aumenta el confort en la planta del pie. Y su efectividad ha sido incluso probada en un ensayo clínico con unos 40 pacientes. «Se ha demostrado que cumple su función, resultando más cómoda para gente con molestias y dolores en el pie». El estudio ha sido publicado en la revista científica International Journal of Environmental Research and Public Health.

El siguiente paso es que el producto llegue a la sociedad, el objetivo final de todo investigador: «Es un orgullo que algo que imaginas pueda llegar al público.Porque además no es fácil, requiere bastante tiempo de preparación, de desarrollo, de búsqueda...». Y en este caso puede que no se demore mucho. El equipo de la UEx está en negociaciones con una empresa valenciana especialista en calcetines, que ya ha desarrollado un calcetín piloto y está interesada en su fabricación y puesta en el mercado. En ese caso, la UEx vendería o cedería la patente a la empresa, que debe pagar un royalty.

«La ventaja es que el calcetín es duradero, el elemento de descarga no se deprime y, además, todos usamos calcetines y es una manera fácil de ayudar a mejorar la calidad de vida». También puede ser muy útil para senderistas, caminantes y peregrinos del camino de Santiago.

Un sacador de corcho prueba la tenaza eléctrica corchera patentada por el Instituto del Corcho, la Madera y el Carbón Vegetal. CICYTEX

Nuevas herramientas para facilitar la dura tarea del descorche

Instituto del Corcho, la Madera y el Carbón vegetal (Cicytex)

El desarrollo de nuevas tecnologías que alivien el duro trabajo del sacador de corcho y contribuyan a mejorar y modernizar el sector es una de las líneas de investigación en marcha en el Instituto del Corcho, la Madera y el Carbón Vegetal, centro adscrito a Cicytex. Entre sus investigadores, el ingeniero Ramón Santiago lleva desde 1997 dedicado a esta labor y tiene mucho que ver con la evolución que ha ido experimentando este trabajo. 

«Sabemos que es un proceso lento, tardaremos en llegar a lo que queremos, pero vamos estando cerca», cuenta. Mucho tienen que ver las tres últimas invenciones de su equipo que se presentaron en la Oficina de Patentes y Marcas el año pasado. Dos son nuevas herramientas (una palanca y una tenaza) cuyo registro y protección como modelo de utilidad fue concedido durante 2020; y la tercera invención es un nuevo procedimiento para clasificar el corcho en crudo, que normalmente se hace de forma visual, de forma más sencilla y automática. Esta creación en la que han participado cuatro organismos (el Instituto Nacional de Investigación y Tecnología Agraria y Alimentaria, la Universidad Politécnica de Madrid, la Agencia de Medio Ambiente y Agua de Andalucía y el Instituto del Corcho de Cicytex) ha sido solicitada como patente (porque no existe nada igual en el mundo) y está pendiente de resolución, ya que su concesión suele llevar más tiempo que el caso de un modelo de utilidad. 

Para entender los inventos, Santiago explica las cuatro operaciones que comprenden la saca del corcho: la primera es el corte del corcho que se llama rallar; la segunda es ahuecar, es decir, facilitar el desprendimiento de las planchas de corcho; la tercera es dislocar, cuando se separa la plancha de la capa madre del tronco; y la cuarta y última es separar, desprender totalmente la plancha de corcho. 

«La primera fase se viene haciendo con máquina, entre ellas es una creada por una empresa extremeña en 2018 (coveless), que lo que hace es cortar automáticamente el corcho, pero se queda en el árbol. Nuestra idea fue después de esto seguir mecanizando las siguientes fases del proceso, que hasta ahora se hacían de forma manual». Para ello, idearon primero la tenaza eléctrica corchera modificando una tijera de podar eléctrica con unas lenguas que, en lugar de cerrar como la tijera, lo que hace es abrir. La tenaza se introduce en el corte realizado previamente por la máquina para ayudar a desprender, a ahuecar, las planchas de corcho del árbol. 

Luego llegó un segundo invento, en plena pandemia además, para continuar con el proceso: la palanca corchera, diseñada para dislocar y separar y completar así las cuatro operaciones que implica el descorche. «Son herramientas que evitan parte de la penosidad del trabajado de los sacadores y también daños en el árbol porque es un descorche más cuidadoso». Pero no son las únicas ventajas «permiten trabajar con menor esfuerzo, pero también con mayor seguridad; aumentar la productividad y el rendimiento de las planchas de corcho en fábrica; facilitar el aprendizaje de la profesión de sacador de corcho y la incorporación de nuevos jóvenes, así como el acceso de la mujer a una profesión que es muy masculina», señala Santiago.

El objetivo final es que este nuevo material se comercialice y llegue al campo. «Estamos en negociaciones para alcanzar un acuerdo comercial de producción porque va a beneficiar al sector».

Investigaciones del grupo Acafyde de la UEx muestran los diseños de sus últimas invenciones patentadas. SILVIA SÁNCHEZ FERNÁNDEZ

Un guante de portero de doble cara y doble vida útil

Grupo de investigación Acafyde (UEx)

Son investigadores de la UEx, pero también profesionales del deporte y conocen de primera mano la capacidad de mejora en uno de los deportes que dominan, el fútbol. Esa es una de las líneas de trabajo del grupo de investigación de Análisis Comportamental de la Actividad Física y el Deporte (Acafyde), que últimamente ha desarrollado cuatro invenciones, registradas como modelos de utilidad y centradas en la figura del portero de fútbol. 

La última, solicitada y concedida en el 2020, es un guante de portero de doble cara que ofrece una doble ventaja: mejora la adaptabilidad a la mano y, por ende, el confort del portero porque está fabricado con materiales más ligeros y flexibles, y por otra parte, optimiza los recursos, ya que está ideado de tal forma que permite utilizarlo indistintamente por ambas caras, lo que aumenta su vida útil. «Los guantes tradicionales se desgastan en dos o tres meses y para un portero amateur no es muy rentable gastarse 50 o 60 euros cada dos o tres meses. Con este guante se puede entrenar toda la temporada», explica Miguel López Gajardo, investigador del grupo Acafyde. Se trata de un guante recubierto de un mismo material adhesivo, flexible y resistente, como el látex, tanto en el dorso como en la palma. 

Y una vez creado y registrado el invento, están buscando empresas que financien el prototipo y se interesen en su comercialización, aunque no es una tarea sencilla. «Actualmente estamos en ese punto, seguimos intentándolo pero nos está costando. Sabemos por la experiencia de la UEx que muy pocos modelos de utilidad y patentes están comercializándose, es difícil», añade. No es la única invención de este grupo de investigadores, que ya tiene nuevas ideas en mente. Han desarrollado también unas guantes lastrados que favorecen el entrenamiento de la fuerza específica de antebrazos en porteros; unas mallas semitransparentes para trabajar la velocidad de reacción; y también un lanzador doble que gira automáticamente tras el lanzamiento, para favorecer su uso en diferentes acciones y direcciones.