A duras penas, pero el empleo autónomo resiste y se ha reforzado en el último año con incorporaciones que superan a las bajas en 1.400 trabajadores, según los datos del Ministerio de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones al cierre de 2021. La cifra a finales de diciembre era de 80.922, frente a los 79.480 que cotizaban como autónomos al inicio de ese año, lo que supone un impulso al empleo por cuenta propia tras el parón de 2020, coincidiendo con el primer año de la pandemia. 

Hay que destacar el que 2020 también terminó en positivo para el empleo autónomo, con 53 trabajadores más bajo este régimen, a pesar de la sacudida que la crisis sanitaria dio también a la economía. La figura de los ertes y las prestaciones que se habilitaron amortiguaran el golpe en muchos negocios. Pero la cifra de ese año es la más baja que se anotaba en la última década, a excepción del año en negativo que supuso 2016, cuando se perdieron 16 afiliaciones de autónomos. La balanza registra además un equilibrio por sexos porque las mujeres han sumado 708 nuevas afiliaciones, frente a los 733 hombres que se han incorporado al régimen de los autónomos, pero hay que tener en cuenta que la afiliación femenina sigue siendo la mitad de la registrada por los hombres: hay 26.794 mujeres autónomas por 54.128 hombres.

Por sectores, la construcción y actividades profesionales científicas y técnicas, son las que más han crecido; el comercio y la agricultura han logrado resistir a pesar de las dificultades, y el resto se han mantenido, salvo el sector industrial, que sí ha caído. La tendencia es la misma que se ha sucedido en los últimos años en el empleo autónomo.

No sin dificultades

«A pesar de las dificultades, los negocios han resistido y en gran medida han contribuido a ello las ayudas al autoempleo en marcha o el mecanismo de los ertes», reconoce Candelaria Carrera, secretaria general de la Asociación de Trabajadores Autónomos (ATA) en Extremadura. Pero que hayan resistido, no significa que no se hayan visto dañados por las circunstancias de los últimos dos años. De hecho, según las cifras que maneja la organización, alrededor del 80% sigue facturando el 60% de lo que facturaba antes del 2020. «Seguimos lejos de recuperar los niveles prepandemia», subraya Carrera. 

Y el problema no está tanto en que la facturación no se haya recuperado, sino en que los costes no han parado de incrementarse. Por un lado están los suministros, que iniciaron el año pasado una escalada que no tiene visos de que vaya a afrontar un retroceso a corto plazo. Y en el otro lado, el nuevo incremento desde ese enero de la cuota mensual. Ambos contribuyen a que este 2022 comience «con mucho escepticismo y preocupación», reconoce Candelaria Carrera. 

«Tenemos unos costes desorbitados, pero es que además somos humanos y padecemos la enfermedad como todo el mundo. Eso nos ha obligado a cesar la actividad en muchos casos ahora con esta ola. Especialmente ha sido importante su efecto en un momento como el de la Navidad. Se empezaron a incrementar los contagios de covid y muchos tuvieron que parar, con lo que eso supone para un negocio de este tipo» recuerda.

La preocupación pasa también por qué ocurrirá con las medidas que han permitido que muchos negocios pararan y se acogieran a la prestación extraordinaria por cese de actividad, que sigue prorrogada. «Muchos resisten por esta ayuda y la de los ertes (también prorrogada hasta febrero), pero si no se mantiene, creemos va a ser la causa de muchos cierres en los próximos meses», subraya la responsable de ATA. 

Junto a eso reclama acciones formativas específicas adaptadas a sus necesidades y circunstancias, una apuesta por la digitalización y ayudas a quienes lo sigan necesitando para apostar por la consolidación empresarial y no solo por el emprendimiento. Precisamente esta semana el Diario Oficial de Extremadura (DOE) ha publicado los decretos por los que se destinan 23 millones a la creación y consolidación de empleo autónomo.

Ángela Caminero, ha lanzado hace siete meses su empresa.

«Con el covid me detuve y vi que era mi momento»

El cambio de Ángela Caminero López de Silva no fue algo de la noche a la mañana. Hacia tiempo que sopesaba la idea de lanzar su propio negocio y el parón que supuso el año 2020 le llevó a detenerse, reorganizar ideas y prioridades y estructurar el proyecto con el que siempre había soñado. «Había estado trabajando por cuenta ajena más de 26 años, nunca había sido autónoma. Pero, de repente, con el covid, me detuve y entonces vi que era mi momento», recuerda la coach empresarial y consultora en Villanueva de la Serena. Hace siete meses lanzó su negocio de asesoramiento, Libera y Lidera, dedicado, precisamente, a impulsar pequeños negocios. 

Su actividad ya estaba vinculada a la consultoría, pero siempre en nombre de otra empresa. «En los últimos años me rondaba la idea. Empecé a hacer mucha formación sobre emprendimiento, porque no es algo que te enseñen de forma habitual y no sabes cómo lanzarte; nunca me sentía lo suficientemente preparada para dar el paso», reconoce. Su freno, asume ahora, fueron los 26 años que llevaba trabajando por cuenta ajena. 

Pero tras un parón obligado por la pandemia se mentalizó y arrancó con su proyecto , sin ayudas porque se acogió a una excedencia en su trabajo para lanzar el proyecto. Era mayo de 2021. «La transición no es de color de rosa. Hay que hacer trabajo, crear tu propia marca, que la gente te conozca...». Pero a pesar del esfuerzo, «estoy satisfecha», afirma. «Poco a poco la gente me va reclamando y empiezo a ver resultados, así que el balance hasta el momento no puede ser más satisfactorio. Me veo en este cambio. Ahora estoy mi sitio», enfatiza.