La entrevista | ALFREDO GARCÍA FERNÁNDEZ Divulgador de ciencia y tecnología nuclear (@OperadorNuclear). Operador de reactor

«Estamos en el tiempo de descuento para decidir si Almaraz se cierra o no»

«Estamos en el tiempo de descuento para decidir si Almaraz se cierra o no»

«Estamos en el tiempo de descuento para decidir si Almaraz se cierra o no» / Alfre García / White Dragon Productions

Alfredo García reconoce que visitar por primera vez la Central Nuclear de Almaraz «le hace especial ilusión» porque fue en el simulador que esta planta tenía en la localidad madrileña de San Sebastián de los Reyes donde entre 1998 y 1999 completó su primer año de formación como operador de central nuclear. Ingeniero técnico de telecomunicaciones, posee las licencias de operador de reactor y turbina (tareas que desempeña en la instalación tarraconense de Ascó), y de supervisor, ambas otorgadas por el Consejo de Seguridad Nuclear (CSN). Pero es sobre todo conocido como @OperadorNuclear, un perfil que acumula más de 210.000 seguidores en X (antes Twitter). García estará los próximos martes y miércoles en Almaraz y Navalmoral de la Mata donde, entre otras actividades, presentará sus dos libros (‘La energía nuclear salvará el mundo’ y ‘Geoestrategia de la bombilla’) y charlará con los alumnos del IES Zurbarán. En este centro moralo se imparte un grado de FP Dual impulsado en unión con la central de Almaraz, que constituye el principal destino laboral de estos estudiantes.

¿Dónde ve más probable que estos alumnos estén trabajando de aquí a unos años, en la Central de Almaraz o en su desmantelamiento?

Es una pregunta muy difícil de responder. Ahora dependemos más que nunca de las decisiones políticas. Estamos en una situación con una incertidumbre política a todos los niveles que es todavía mayor en lo que afecta a la decisión sobre el futuro de la energía nuclear. No tengo una varita mágica que me pueda decir lo que va a ocurrir con el futuro de estos chavales y de todo el sector nuclear, pero mi percepción es que no se van a cerrar las centrales españolas porque son necesarias para garantizar el suministro eléctrico, que este sea bajo en emisiones y que haya unos precios bajos de la electricidad, como lo ha estado haciendo todos estos años. Quiero que creer van a seguir funcionando muchísimos años más. 

Almaraz I sería, en 2027, el primer reactor en cerrarse. Los plazos temporales empiezan a estar apurados, más con un Gobierno aún en funciones, y el Ejecutivo que previsiblemente se conformará se ha mostrado en repetidas ocasiones contrario a la continuidad de la nuclear, ¿cree entonces que existen posibilidades reales para que se dé marcha atrás?

Por un lado, las empresas propietarias, y en especial la mayor propietaria, que es Iberdrola, ya han manifestado que tienen la intención de negociar con el Gobierno que salga de las urnas la continuidad de la central nuclear. Cosa que no había sucedido antes pero sí a lo largo de este último año. Aunque estamos en el tiempo de descuento. Durante 2024 se tiene que decidir, ya sí claramente, el cierre o no de la Central Nuclear de Almaraz porque la provisión de combustible se hace con un plazo de entre tres y cinco años. Todavía entraríamos en el plazo para poder comprar combustible nuevo a principios del año que viene con vistas a la recarga que a Almaraz I le toca hacer en 2027. Creo que hay intención por parte de las propietarias de seguir operando las centrales y que el Gobierno, aunque piensa que le ha beneficiado política y electoralmente decir que va a cerrarlas, la coyuntura internacional que se ha producido no favorece esa decisión. Ha aumentado muchísimo el precio del gas natural y lo que se ha observado en otros lugares es que cuando cierran las nucleares hay un mayor consumo de gas natural. La mayoría de los países avanzados del mundo están apostando por la energía nuclear. El único que no lo ha hecho, que es Alemania, que ha cerrado sus 17 reactores, está quemando más gas natural y, en ausencia de este, más carbón. Por tanto, ha demostrado que cerrar las nucleares es un suicidio energético. 

¿Qué supondría para el ‘mix’ eléctrico español dejar de contar con los reactores?

El año pasado el gas natural produjo el 25% de la energía eléctrica en España. Lo que indica esto es que el 20% o el 21% de energía eléctrica que ahora produce la nuclear la tendrían que generar esencialmente las centrales de ciclo combinado de gas natural, porque serían las únicas que podrían garantizar el suministro en todo momento sin depender de las condiciones meteorológicas. El gas natural sería entre el 40% y el 45 de nuestra energía eléctrica y retrocederíamos enormemente en la transición energética, cuyo objetivo es reducir las emisiones, no aumentarlas. Desde el punto de vista medioambiental y de la energía eléctrica sería un desastre.

Las grandes baterías o el bombeo, ¿no son una alternativa a medio plazo para la nuclear?

Los mayores expertos en almacenamiento lo que dicen es, por un lado, que el gran almacenamiento en baterías que puedan sustituir a una nuclear durante semanas o meses no se ha desarrollado todavía y no se sabe cuándo podrá hacerse. Sí que existe el almacenamiento con centrales reversibles de bombeo, pero esa tecnología está muy limitada en España. Tenemos muy poca capacidad, pero es que además no se está desarrollando ni un solo proyecto, a pesar de que deberían estar listos para el 2030 cuando se hayan cerrado los cuatro primeros reactores nucleares. Y es una construcción que tarda entre 15 y 20 años en realizarse. No hay perspectivas de tener el almacenamiento que prevé el Plan Nacional Integrado de Energía y Clima (Pniec). Ni en 2030 ni en los años siguientes. Mientras que eso no exista, cerrar las nucleares es absolutamente absurdo.

Da la sensación de que ha tenido que anunciarse el cierre de las centrales para que comiencen a aparecer partidarios de esta tecnología, ¿por qué ha tenido tan mala prensa la energía nuclear?

Es un cúmulo de factores. Su origen fue el desarrollo de la bomba atómica y eso marcó su imagen pública. Fue en los años 40 y en los 50 se empezaron a construir los primeros reactores. Desde entonces las tecnologías nucleares civil y militar han seguido caminos diferenciados, de forma que la mayoría de los países que tienen centrales no han tenido nunca armamento nuclear. Los accidentes también han marcado muchísimo su imagen, aunque se ha mentido mucho sobre ellos. En los de Three Mile Island o Fukushima no se produjo ni una sola muerte por la radiactividad. También ha habido intereses económicos por parte de otras tecnologías, especialmente de los productores de gas y petróleo, que han puesto mucho dinero para hacer propaganda en contra de la nuclear. Además, es algo que se ha aprovechado para ganar votos. Estar en contra de algo que produce miedo a la gente ha sido rentable desde el punto de vista electoral. Hay partidos, en España especialmente los de izquierda, que se han aprovechado de esto. Esto ha ido cambiando y ya hay otros países en los que todos los partidos apoyan sin excepción la energía nuclear, como son Francia o Finlandia, donde los verdes son desde el año pasado oficialmente pronucleares y se considera que la nuclear es un aliado de las renovables para la transición energética. Todo el mundo está viendo que cuando no hay nucleares se queman más combustibles fósiles.

«Estamos en el tiempo de descuento para decidir si Almaraz se cierra o no»

«Estamos en el tiempo de descuento para decidir si Almaraz se cierra o no» / Alfre García / White Dragon Productions

Aparte de los accidentes, el otro aspecto principal que se pone en el ‘debe’ de la nuclear son los residuos, para los que sigue sin haber una solución definitiva.

El problema es que ese mensaje de que no hay solución se ha creado artificialmente desde la política, porque sí existe solución tecnológica para los residuos radiactivos. En realidad no solo hay una, sino dos. Una de consenso que está perfectamente aceptada por la comunidad científica y tecnológica internacional es el almacenamiento geológico profundo. Hay un almacén que está terminándose de construir en Finlandia, y se van a hacer otros en Francia, Suecia o EEUU. Se sabe que es una solución muy segura a largo plazo sin impacto en la salud de las personas o el medioambiente. Otra solución es el reciclaje de los residuos. Ya hay dos centrales, una en Rusia y otra en China, que tienen esta capacidad, reduciendo enormemente el volumen de los residuos que quedan y aprovechando prácticamente toda la energía que tiene almacenada el combustible. Actualmente, los reactores solo aprovechamos el 5% del combustible. Al 95% restante lo llamamos residuos, pero en mi opinión son un recurso que no estamos aprovechando. En España interesa decir que no hay solución para los residuos para dar una mala imagen de la energía nuclear.

¿Hasta cuándo considera que podría estar operando una central de las características de Almaraz de forma segura?

EEUU tiene 93 reactores nucleares activos y prácticamente todos cuentan ya con licencia para 60 años. Al menos entre 6 y 8 la tienen para ochenta años y hay varios que están preparándose para solicitar licencia para cien años. Esos reactores son esencialmente la misma tecnología que tenemos en España donde, a excepción de Trillo, en todos es estadounidense. Por lo tanto, la base tecnológica es la misma, pero es que la base regulatoria también lo es porque nos basamos en los mismos estándares. No hay una fecha concreta del número de años que puede funcionar una central nuclear porque se tiene que revisar su estado. Lo que sí puedo decir es que como están actualmente las centrales españolas, y Almaraz por supuesto, están en perfectas condiciones para seguir operando muchos años más. Probablemente 20 sin ningún tipo de problema. Y eso lo dice tanto el CSN con las inspecciones que realiza como las que también efectúa periódicamente el Organismo Internacional de Energía Atómica.

¿Es descabellado pensar que algún día volverán a construirse nuevos reactores en España?

La política lo marca todo. El Gobierno actual ha dicho en varias ocasiones que no hay ninguna empresa que esté interesada en construir centrales nucleares en España. Y a eso respondo siempre lo mismo: tampoco las hay en construir una destilería de alcohol en Arabia Saudí, porque allí está prohibido. Lógicamente, si tienes un Gobierno con un plan de cierre, sería absurdo gastarse mucho dinero en hacer un proyecto y presentárselo si sabes que te va a decir que no. Tendría que haber no solo un Gobierno a favor, sino un gran consenso político, como ocurre en Francia, Reino Unido, Polonia o Suecia. Si eso ocurriera, yo creo que sí, que España necesitaría construir reactores nucleares. Tampoco necesitaríamos una flota como la de Francia, mi modelo se acercaría más a lo que es Finlandia o Suecia. Duplicar la potencia nuclear instalada sería suficiente para prescindir del gas natural salvo en momentos puntuales y que las renovables puedan seguir desarrollándose. Necesitamos seguir creciendo en energía eólica y solar para que cubran aproximadamente el 70% de nuestra producción, y la nuclear el otro 30%. Además, los reactores de tercera generación, que son los que se construirían, tienen capacidad de hacer cambios rápidos de potencia para adaptarse a la variabilidad de las renovables, cosa que los actuales no pueden hacer a menos que se instale una mejora de diseño. En España tenemos empresas muy potentes y con mucho prestigio internacional en muchos aspectos de la tecnología nuclear: fabricación de equipos, entrenamiento de operadores, diseño de salas de control o de simuladores... tenemos una industria nuclear muy potente con más de 30.000 trabajadores que se podría aprovechar para ese desarrollo.

«EEUU tiene 93 reactores nucleares activos y prácticamente todos cuentan ya con licencia para 60 años. Al menos entre 6 y 8 la tienen para ochenta años y hay varios que están preparándose para solicitar licencia para cien años»

Habla de adaptar la nuclear a las renovables, pero con frecuencia se contraponen como alternativas excluyentes o sustitutivas, no como complementarias…

Desde el punto de vista de la opinión pública, eso sucede simplemente por desconocimiento. No saben que las renovables no puedan garantizarnos el suministro en todo momento, que cuando no hay sol o viento tiene que entrar otra tecnología. Las renovables son muy útiles y necesarias, pero no son suficientes. Sin el concurso de la energía nuclear, la transición energética va a ser muchísimo más cara y más difícil. Y luego está el tema económico. ¿Por qué a algunos productores exclusivamente de renovables les interesa que cierren las nucleares? Muy sencillo, porque esas renovables entran al ‘pool’ y los precios siempre se quedan con el productor más alto, y cuanto más gas natural entra más sube el precio de la energía y más cobran todos. No es una impresión, es algo que me han reconocido ellos.

¿Cuál cree que será la aportación de los minirreactores al futuro de la nuclear?

Los pequeños reactores modulares son un nuevo paradigma. Se está apostando muchísimo por ellos en todo el mundo, hay más de setenta proyectos, algunos de ellos ya están en funcionamiento y otros en fase muy avanzada de diseño. Es un cambio que va a ocurrir en todo el mundo y en el que España, lamentablemente, se va a quedar atrás, aunque haya empresas interesadas. Es una pena porque esos proyectos también podrían desarrollarse aquí porque tenemos la tecnología para hacerlo. El potencial de los SMR (Small modular reactor) es enorme en todo el mundo.

«Alemania ha demostrado que cerrar centrales nucleares es un suicidio energético»

¿Cómo va a condicionar en los próximos años las relaciones entre países la lucha por los recursos energéticos y su aprovechamiento?

Está cambiando el paradigma mundial. Estábamos en uno en el que básicamente había unos grandes productores que dominaban el mercado del petróleo y el gas. Se hacía lo que decían ellos y las guerras se producían esencialmente por controlar los recursos en esas zonas. Ahora todo eso está cambiando. Primero porque las energías renovables se están produciendo masivamente. China es el mayor productor de materiales y de tecnología para ellas, pero también tiene sus limitaciones. Procesa el 85% de las tierras raras que son necesarias para la transición energética, pero al mismo tiempo tiene muy poco cobre y está comprando minas y deuda de países africanos que son los que tienen la mayor parte de este metal. El litio va a ser también clave y la producción de hidrógeno, aunque no sea la panacea, va a ser muy interesante. El almacenamiento de dióxido de carbono, del que se habla muy poco, será también importantísimo. Según la Agencia Internacional de la Energía, sin él tampoco conseguiremos la transición energética. Va a haber nuevos equilibrios que se van a producir debido a la energía.

«La gente está muy mal informada sobre la energía nuclear y se dicen muchas mentiras sobre ella»

Y con los recursos minerales y de sol y de agua que tiene Extremadura, ¿cuál puede ser su papel en este escenario? 

Creo que Extremadura tiene un enorme potencial, tanto en energías renovables como en seguir explotando la capacidad de la producción nuclear en otros ámbitos como la producción de hidrógeno. Hay que contar con todo esto, no prescindir de su principal activo que es Almaraz, que no solo permite empleos de calidad y altamente cualificados, sino que atrae otra serie de industrias y de procesos. El potencial es enorme, pero hay que aprovecharlo.

¿Qué le motivó a dar el salto a la divulgación científica?

Todo empezó con el accidente de Fukushima. Vi que los medios de comunicación, más que informar, desinformaban, se decían barbaridades, parecía que iba a ser el fin del mundo. Se estaba trasladando un miedo innecesario. En ese contexto, en la plataforma de divulgación científica ‘Naukas’ escribieron un artículo que, aun con algunos errores técnicos, intentaba dar algo de luz a lo que estaba ocurriendo. Les envié una carta de forma anónima ofreciéndome a darles la información que necesitaran, y les gustó tanto que me pidieron que se publicara integra. Pasamos de los cinco mil comentarios entre preguntas y respuestas, estuve tres o cuatro días escribiendo sin parar. Eso fue la semilla. Y en 2016 pensé que era un momento para salir de nuevo a explicar, porque la gente está muy mal informada sobre la energía nuclear y se dicen muchas mentiras sobre ella. Fue cuando empecé en Twitter de forma anónima, sin ninguna pretensión, nunca imagine llegar a tener 210.000 seguidores.