Hacia la nueva legislatura: las repercusiones en la región

Extremadura: a la espera del tren, las autovías y otra financiación

La región continúa con sus deudas históricas en infraestructuras para plantear al nuevo Gobierno. Con un Ejecutivo autonómico PP-Vox, la polémica está servida en la relación con el mando en Madrid 

Obras de la electrificación en el tren extremeño.

Obras de la electrificación en el tren extremeño. / EL PERIÓDICO

Rocío Sánchez Rodríguez

Rocío Sánchez Rodríguez

Es la segunda vez en la historia de la democracia que el PP gobierna en Extremadura. Y es la primera vez que lo hace con el PSOE en Madrid. José Antonio Monago llevaba apenas cinco meses al frente de la Junta cuando el socialista José Luis Rodríguez Zapatero convocó elecciones anticipadas, las perdió y el popular Mariano Rajoy se hizo con las riendas del país. Corría entonces el año 2011.

Ahora los colores son distintos en el Ejecutivo regional y en Moncloa. Además, es también la primera ocasión en que la comunidad tiene un gobierno de coalición, uno de los conformados por PP y Vox, un modelo que se repite en otras regiones y que ha sido diana de las críticas de los partidos de izquierda.

De manera que la confrontación está servida. La polarización que se vive a nivel nacional se repite con esquemas similares. Ya la presidenta de la Junta, María Guardiola, basó parte de su campaña política en ir contra Pedro Sánchez y su postura no ha cambiado. 

Después no ganó las elecciones pero sí triunfó el bloque de derechas. Necesitaba a Vox, y el pacto con la ultraderecha para que el PP se hiciera con las riendas de Extremadura alimentaron el enfrentamiento político. Sobre todo porque las negociaciones extremeñas estuvieron en el foco nacional. 

Ahora la propuesta de ley de amnistía para los implicados en el procés y la posibilidad de perdonar parte de la deuda a Cataluña (los acuerdos con los partidos independentistas Junts y ERC que han permitido a Pedro Sánchez volver a ser presidente) han calentado aún más el ambiente. Guardiola considera que estas medidas atentan contra el Estado de Derecho y fomentan la desigualdad entre territorios, por lo que, tiene claro, Extremadura saldrá perjudicada.

Peticiones

Y es aquí donde se pone el foco en las carencias de la comunidad autónoma. En el puesto número uno de peticiones pendientes al nuevo Gobierno central está el llamado tren digo. Lleva más de dos décadas de retraso. 

Si bien es cierto que hace más de un año ya funciona la nueva plataforma entre Badajoz y Plasencia y los tiempos de viaje se han acortado, Extremadura sigue a la espera de que se pongan en marcha las catenarias, o lo que es lo mismo, que por fin se pueda hablar de alta velocidad. La región sigue siendo la única de España sin un solo kilómetro de vía electrificada.

Los diputados extremeños del PSOE en el Congreso coinciden en afirmar que las obras para colocar los cables aéreos ya están más que terminadas en ese citado tramo de Badajoz a Plasencia y que solo se está a la espera de las pruebas de seguridad, algunas de las cuales también han sido ya realizadas.

La realidad es que desde el Ejecutivo extremeño han lamentado que la falta de gobierno en Madrid impida que exista un interlocutor al que reclamar las infraestructuras pendientes en la región, que son parte de la deuda histórica que arrastra la comunidad.

Lo cierto es que la última fecha prevista para inaugurar la electrificación es este noviembre. Pero el mes sigue avanzando y no hay ningún acto oficial convocado. Tampoco se conoce aún quién se hará con el Ministerio de Transportes en el nuevo organigrama de Sánchez.

Las carreteras

En la lista de peticiones pendientes del nuevo gobierno también están las autovías, en concreto, la que unirá en un futuro Cáceres con Badajoz. De momento solo ha empezado la obra de 13 de los 90 kilómetros que separan ambas ciudades. 

En este caso Extremadura también despunta: son casi las dos únicas capitales de provincia del país que no están unidas por una vía rápida por carretera. El proyecto también lleva años de retraso. 

Y, como tercer punto a destacar, el reclamo de una nueva financiación autonómica. La Junta quiere que se apliquen nuevas reglas donde, por ejemplo, no pondere la población. La sangría demográfica perjudica a la región.