Donald Trump ha sumado otro hito a su infame historial legal. Un jurado de seis hombres y tres mujeres de Nueva York ha decidido este miércoles en un caso civil en Nueva York que el expresidente de Estados Unidos y favorito para lograr la nominación republicana para 2024, que en marzo se convirtió en el primer ocupante del Despacho Oval imputado por lo penal, abusó sexualmente de la columnista E. Jean Carroll en 1996 y la difamó, por lo que deberá indemnizarla con cerca de cinco millones de dólares.

Al tratarse de un caso civil, y no penal, no hay un veredicto de culpabilidad o inocencia. La acusación solo tenía que convencer al jurado de la preponderancia de las pruebas, un estándar más bajo que en los casos penales, en los que se debe probar la culpabilidad más allá de una duda razonable. Y han logrado convencerles tras dos semanas de proceso. El jurado ha alcanzado su fallo, tras menos de tres horas de deliberaciones, por unanimidad.

E. Jean Carroll, a la derecha de la imagen, a la salida del juicio. Reuters

La de Carroll es solo una de las más docenas de acusaciones de conducta sexual inapropiada que otras tantas mujeres han lanzado públicamente contra Trump, pero era la primera que ha llegado a juicio. Y ahora promete sacudir la campaña electoral para las presidenciales de 2024

El caso

A lo largo de dos semanas, por el juicio presidido por el juez Lewis Kaplan han pasado por el estrado 11 testigos, todos convocados por los abogados de la acusación, entre los que figuraba la propia Carroll, que ahora tiene 79 años, tres más que Trump, y otras dos mujeres que le han acusado de conducta sexual inapropiada, testigos con los que se buscó reforzar la idea de que el empresario inmobiliario y luego presidente seguía un patrón agresivo con las mujeres.

En sus tres días de testimonio Carroll recordó cómo coincidió con Trump en la tienda y empezaron a hablar y bromear, como él le pidió que le ayudara a elegir un regalo de lencería para “una amiga” y como todo parecía casual e inocente hasta que “dio un giro oscuro”. Según contó, Trump la arrinconó en un probador y cerró la puerta, le empujó contra la pared haciendo que se golpeara la cabeza, puso su boca en la suya, le bajó las medias y le penetró, primero con los dedos y luego con el pene.

Carroll no acudió a la policía pero sí contó en los días siguientes al incidente lo ocurrido a dos amigas que han testificado en el juicio, una de las cuales ratificó que le desaconsejó denunciar. Y habló también del impacto que tuvo la agresión en su vida, y explicó que desde entonces fue incapaz de mantener relaciones sexuales o románticas. “Soy una persona feliz básicamente pero soy consciente de que me he perdido una de las experiencias gloriosas de los seres humanos: estar enamorado de alguien, cocinar la cena con esa persona, pasear el perro juntos. Eso no lo tengo”, dijo un día desde el estrado.

Carroll presentó una demanda por difamación en 2019, después de denunciar públicamente y en un libro y de que el entonces presidente dijera que era "una farsa". Aunque ese caso se estancó, pudo presentar otra demanda en el que se ha decidido ahora en noviembre en Nueva York, después de que se aprobara una ley que abría la ventana para víctimas de antiguas agresiones sexuales.

La defensa

Los abogados de la defensa no han llamado en el juicio a ningún testigo y se han limitado a interrogar a los de la acusación, tratando de desarticular el relato de Carroll, a la que acusan de haber actuado movida por “dinero, estatus, razones políticas”. Joe Tacopina, principal abogado de Trump, la interrogó agresivamente y la cuestionó por no haber denunciado, por no recordar la fecha exacta o detalles, por no haber gritado durante la agresión. Llegó a acusarla de “explotar el dolor y sufrimiento de las víctimas reales” y a sugerir que su denuncia estaba inspirada en un capítulo de la serie policial y judicial ‘Ley y orden’. “Sorprendente. Extraño. Inconcebible. Increíble. Todo en este caso es una de esas cosas”, dijo Tacopina en la presentación de sus argumentos finales. “Toda la historia es una increíble obra de ficción”.

Trump, en sus propias palabras

El expresidente tampoco acudió a testificar, aunque estuvo presente gracias al vídeo de la deposición que realizó el pasado octubre en el caso, partes del cual se mostraron al jurado y que se ha hecho público. En él, por ejemplo, se le ve confundiendo en una foto a Carroll con su primera esposa, Marla Maples, pese a que parte del argumento para haber negado la agresión a la columnista fue que no era su “tipo”.

En esa deposición Trump también también defendió las palabras que dijo en el vídeo de 2005 que resurgió en la campaña presidencial de 2016, la famosa cinta del programa ‘Access Hollywood’ en la que presumía de que al ser famoso podía “hacer lo que quiera con las mujeres”, incluyendo “cogerlas por el coño”, y que también se ha usado en este proceso civil. “Históricamente eso es la verdad con las estrellas”, dijo en la deposición.

Mientras que para el equipo de Carroll Trump se convertía gracias a esos vídeos en “un testigo contra sí mismo”, Tacopina defendía a su cliente. “Pueden pensar que Trump es una persona grosera y vulgar y que la historia de ella (Carroll) no tiene sentido. Las dos cosas pueden ser verdad”, dijo. No ha convencido al jurado.

Impacto en la carrera política

Cuestión fundamental ahora es saber el impacto que tendrá lo ocurrido en las aspiraciones políticas de Trump, si es que lo tiene. Porque es ajustado lo que se podía leer recientemente la revista ‘The New Yorker’: “A veces parece que el superpoder de Donald Trump es haber sido acusado de tantas transgresiones que ninguna por sí sola puede cambiar la percepción pública sobre él”.

Trump no solo es el favorito en este momento para lograr la nominación republicana, a más de 29 puntos de distancia del segundo mejor posicionado, el gobernador de Florida, Ron DeSantis, según la media de encuestas que mantiene Real Clear Politics. Desde que fue imputado con 34 cargos en el caso penal presentado por la fiscalía de distrito de Manhattan que dirige el demócrata Alvin Bragg sus números no han dejado de mejorar prácticamente en ningún momento.

Son números llamativos de cualquier manera para alguien que está también pendiente de posibles imputaciones en otros casos penales: los que investigan su posible injerencia electoral en Georgia en las presidenciales de 2020, el potencial manejo irregular de documentos clasificados tras abandonar la Casa Blanca y la obstrucción a esas pesquisas, y el que tiene en el punto de mira el papel que jugó en el asalto al Capitolio y en los intentos de revertir los resultados legítimos de las elecciones que perdió frente a Joe Biden.

Para Jennifer Horn, expresidenta de los republicanos en Nuevo Hampshire pero firme opositora de Trump, es “extraño” ver a un candidato con un cerco legal tan intenso a su alrededor. Pero “lo realmente inquietante es que sea el favorito de uno de los dos partidos. No puedes culparle a él de eso”, le ha dicho la experta a ‘The New York Times’. Hay que culpar de eso a los líderes del partido y a sus principales bases”.

También Christina Wolbrecht, una profesora de política en la Universidad de Notre Dame, piensa que sobre todo habrá que estar pendiente del impacto que tienen los problemas legales de Trump en donantes y asesores. Pero la politóloga especializada en estudios de política y género se muestra convencida de que “llegados a este punto, los estadounidenses ya tienen bastante idea del carácter de Trump”, y en unas declaraciones a AP ha opinado que “es improbable que el juicio de Carroll cambie las opiniones de muchos votantes”.