La Asamblea de la República de Portugal ha aprobado este viernes por amplia mayoría la ley que legalizará la eutanasia, en una cuarta votación que sorteará los recelos expresados en varias ocasiones por el presidente del país, el conservador Marcelo Rebelo de Sousa.

El texto ha contado con 129 votos a favor, 81 en contra y una abstención, por encima de la mayoría absoluta -116 escaños- que obligará a Rebelo de Sousa a promulgar la nueva ley en un plazo máximo de ocho días.

Hasta ahora, el jefe de Estado había tumbado los intentos legislativos previos, en el último caso para pedir aclaraciones sobre quién debe definir la incapacidad física del paciente o cómo se garantiza la supervisión médica durante el proceso.

La versión aprobada este viernes, de hecho, es idéntica a la del 31 de marzo. Los promotores descartan que suponga una ofensa a la figura presidencial, aunque este paso llega precisamente en pleno pulso entre Rebelo de Sousa y el primer ministro, António Costa.

Rebelo de Sousa recriminó públicamente a Costa que no aceptase la dimisión presentada por el ministro de Infraestructuras, por entender que estaba en juego la confianza ciudadana en las altas instituciones de Portugal.