Ni oposición ni transparencia. La Junta militar birmana acusó ayer al partido de la opositora Aung San Suu Kyi de incitar a los supervivientes del ciclón Nargis a revueltas. Entre tanto, permitía el paso con cuentagotas de cooperantes extranjeros al devastado delta del Irauady y mantenía la prohibición de entrar a la prensa occidental. Mientras, ayer entró en vigor la nueva Constitución aprobada en referendo, según un comunicado oficial.

El régimen hizo su denuncia a través del diario oficial New Light of Myanmar . Su editorialista acusa a la Liga Nacional por la Democracia (LND), el partido de Suu Kyi, de aprovechar la grave situación para incitar a los supervivientes a la violencia. "La LND intenta explotar la situación políticamente en lugar de cooperar con la población", afirma.

El régimen militar censura a la LND por "atizar el descontento" de las víctimas y la culpa de "instrumentalizar la ira de la opinión pública y provocar disturbios". El diario descalifica al partido de la premio Nobel de la Paz por su "egoísmo y falta de escrúpulos". Este nuevo ataque contra los partidarios de Suu Kyi se produce dos días después de que las autoridades birmanas prolongasen el arresto domiciliario de la líder opositora.

SIN AYUDA Cuatro semanas después del ciclón, en torno al 50% de los 2,4 millones de damnificados no ha recibido ningún tipo de ayuda, según la ONU. La Junta mantiene los obstáculos a los cooperantes extranjeros y las puertas cerradas a los periodistas. Ayer permitió el acceso del personal de las Naciones Unidas y de los miembros de las oenegés que lo solicitaron hace tres semanas.