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CRISIS SOCIAL

Las protestas en Chile intentan llegar a la casa de Piñera por su cumpleaños

El presidente chileno cumplió 70 años y esta fecha fue un buen motivo para que los manifestantes expresaran su rechazo y pidieran su renuncia en las inmediaciones del domicilio del mandatario

 

Marchas y protestas cerca de la casa de Sebastián Piñera en Santiago de Chile. - EFE

EL PERIÓDICO
02/12/2019

Cumplidos 45 días de protestas en Chile, que han dejado al menos 23 muertos, el estallido social parece lejos de terminar y el domingo la protesta se aproximó al domicilio del presidente Sebastián Piñera para "regalarle" una muestra más de descontento social en su 70 cumpleaños.

Una iniciativa que se fraguó, como ocurre desde el comienzo del estallido social el pasado 18 de octubre, a través de las redes sociales, pero que en este caso no congregó a demasiada gente.

A primer ahora un grupo de varios cientos de ciclistas pedaleó por el acaudalado barrio de Las Condes, en el este de la capital, con la intención de llegar hasta el domicilio del mandatario, pero ante el masivo dispositivo policial desplegado en las inmediaciones no pudieron acercarse a la casa de Piñera.

Celebran su cumpleaños

Desde la distancia, lanzaron críticas contra el Ejecutivo y el presidente, a quien pidieron su renuncia, una reivindicación recurrente durante las protestas y manifestaciones, que este domingo pretendían entregarle en forma de regalo de cumpleaños.

Horas después, otro grupo de varias docenas de personas también se congregaron en la misma zona con carteles en los que se podía leer "Infeliz cumpleaños Piraña", en alusión al mandatario. En este caso, los manifestantes se mantuvieron en el lugar más de una hora, incluso cortaron el tráfico por momentos, lo que provocó el enojo de algunos vecinos.

Una persona salió de su casa con una cadena de hierro para intimidar a los manifestantes y el enfrentamiento provocó que la policía interviniera con vehículos lanza agua, popularmente conocidos como "guanacos", para acabar dispersando la protesta y practicando algunas detenciones. A pesar de que este domingo la afluencia de personas fue mucho más reducida que durante la semana, la protesta en Chile sigue manteniendo el descontento social en la calle.

No cambia el ambiente

Cada día varios miles de personas se reúnen en la céntrica Plaza Italia de Santiago, incluso el pasado viernes, día de la semana que más gente llega a este epicentro del descontento, decenas de miles estuvieron manifestándose horas hasta que cayó la noche.

Para la próxima semana ya se han convocado diversas movilizaciones para seguir mostrando rechazo a un modelo económico desigual, pese al acuerdo por la redacción de una nueva Constitución, la agenda social impulsada por el Gobierno o los cambios anunciados en la actuación de Carabineros tras la represión de las protestas.

Precisamente Carabineros es la institución uniformada más criticada por la ciudadanía por la brutalidad mostrada en algunos de los procedimientos, como los disparos de perdigones y balines de goma contra manifestantes directamente al rostro, lo que ha provocado más de 200 lesiones oculares y varios quedaron ciegos.

Organizaciones como Amnistía Internacional (AI) o Human Rights Watch (HRW) señalaron directamente la represión de Carabineros como la situación más preocupante en cuanto a presuntas violaciones de los derechos humanos durante las protestas.

La Fiscalía Nacional de Chile, por otra parte, confirmó la víspera que contabiliza más de 20.000 imputaciones por diversos delitos desde el inicio del estallido social en el país. Sin embargo, la cifra de personas que pasaron por audiencias de control de detención -fase posterior a la detención y previa a la imputación- alcanzó los 30.102, de los que 20.217 acabaron siendo procesados.

Crisis social

El estallido social en el país austral cumple casi un mes y medio y parece que seguirá sumando después de docenas de movilizaciones, algunas de gran afluencia como la que llegó a reunir a 1,2 millones de personas en la capital.

Aunque las marchas, que comenzaron siendo multitudinarias y en las que se reclaman una mayor redistribución de la riqueza y servicios básicos gratuitos, han ido perdiendo afluencia con el paso de los días, la gente sigue mostrando en todo el país su rechazo a la desigualdad y se han producido episodios de violencia con saqueos, incendios y destrucción de mobiliario público.

Este contexto afectó también en los últimos días al ámbito económico, que refleja en indicadores como el peso o la bolsa la incertidumbre financiera que generan las protestas. El Banco Central de Chile ha tenido que intervenir en la economía chilena como nunca antes había ocurrido y el valor del peso con respecto al dólar estadounidense tocó su mínimo histórico.