Opinión | Espejo convexo

El desdoble

El desdoble, el desgobierno, lo pagan los extremeños, aunque la factura venga de Madrid

Es cierto que si buscamos en el Diccionario de la lengua española la palabra desdoble nos va a indicar que responde a desdoblar, extender algo doblado o separar algo formando dos o más elementos semejantes. Podría decir que esto es lo que realizo describiendo semana a semana la realidad que vive Extremadura con el gobierno actual, podría decir que VOX y Partido Popular son el desdoble de un mismo guión, me da igual que se haya extendido o que forme parte de dos elementos semejantes que han partido del mismo, pero la similitud se ha convertido en la paradoja. 

¿Se acuerdan de aquello de que en Madrid no se decidía lo que en Extremadura sucedía? Pues bien, Alberto N. Feijóo ha confesado con pesar que su decisión, la suya, la de nadie más, de dar estabilidad al gobierno de Extremadura le ha hecho perder su mayoría absoluta. Podría haber contemplado que fuese la estabilidad legitimada por la lista más votada la que lo hubiese hecho, lo que reclamó en su fallida investidura, ahora lamenta y contempla con pesadumbre cuánto le costó Extremadura, el gobierno de Extremadura.

Alguien podría pensar que lo que costó o cuesta o se valora es afrontar con coherencia y verdad la propia realidad y los hechos que acontecen. Sería más fácil afrontar el escándalo y el rubor de decir una cosa con tanta vehemencia y la mudes al instante, ¿no pensó que fuese la mentira la que tuviese consecuencia? Aquel sainete fue difícil de olvidar.

Aquel fue el inicio de una práctica cotidiana en la que el desdoble se ha convertido en lo mismo y su contrario, pero somos lo mismo. Negación del acuerdo de VOX. Acordamos. No somos amigos. Gobernamos. Nos desdecimos. Y así hasta el absurdo final: esta misma semana se registraba una iniciativa en la Asamblea de Extremadura en la que VOX pedía el pin parental para nuestra educación. El retroceso hecho futuro, jugando con lo más sagrado, lo mismo que nos había hecho crecer como región y sociedad se veía contaminado y afectado por la extrema derecha en el escenario político. Lejos de dar una respuesta contundente por parte del gobierno de la Junta de Extremadura: la secretaria de Igualdad, Ara Sánchez, defiende que lo que plantea Vox «ya se está haciendo por parte de la Consejería de Educación» ¡Qué barbaridad! En cambio, el Partido Popular de Extremadura afirmó no respaldar la propuesta de impulso presentada y negaba que elpin parental estuviese en el pacto de gobierno ¡Qué lío!

El pacto que según Feijóo le costó la mayoría absoluta en favor de la estabilidad ya ha concluido con la primera crisis de gobierno: la consejera de Gestión Forestal y Mundo Rural propuesta por VOX ha dimitido. Ni 100 días de gobierno, 75 han bastado para que la mentira solo pueda ser un nido de conflictos.

El desdoble, el desgobierno, lo pagan los extremeños, aunque la factura venga de Madrid.

* Filóloga y diputada regional del PSOE