Opinión | Espejo convexo

Cuento chino

Cuando las mentiras ya resuenan como tambores de hojalata es muy común utilizar la expresión cuento chino, no hay ninguna duda al respecto cuando en una conversación aparece, además, generalmente cuando sucede, cuando la escucho, quien la pronuncia suele hacerlo de manera muy directa, casi diría que viene directamente del corazón. Es paradójico que en su definición en el DRAE se refiera a embuste, su emisión te dirige ala verdad. La primera vez que el gobierno de María Guardiola (Partido Popular-VOX) explicaron en qué consistía su revolución fiscal, su rebaja fiscal generalizada o como quieran adjetivar lo que con datos era, por ejemplo, bajar los dos primeros tramos a quienes no tienen la obligación de hacer la Declaración de la Renta o dos pequeños y sinuosos detalles: la supresión del tributo sobre el patrimonio y el impuesto a grandes propietarios de viviendas vacías desaparecería o sencillamente dejar de recaudar 65 millones de euros. Hay otra expresión muy utilizada sobre todo en los días que rodean a los Presupuestos Generales de la comunidad autónoma que es «los cuentos de las cuentas» pues por más que no me guste su uso, lo cierto es que todas las cuentas que nos echaban eran puro cuento chino. El cuento era el de la derecha de toda la vida, obedece a los poderosos, beneficia a las clases altas, recorta a quien menos tiene, adelgaza y recorta los servicios públicos y ahora viene la última parte, la búsqueda de un culpable para tanta angustia, porque obviamente, la desesperanza y los apuros serán generalizados. Ya han encontrado culpable. Ya lo tenemos localizado y como en los cuentos más antiguos, el género epistolar aparecerá como elemento central. Siempre una carta es el anuncio.

El gobierno de la Junta de Extremadura elige, legisla para no recaudar 65 millones de euros y llora amargamente, reclama con beligerancia al Gobierno de España 20 millones de euros. Cualquiera en su sano juicio pensaría que con la actuación pregonada en materia de impuestos en Extremadura nos sobra el dinero y que los colegios o los centros de salud se pagan solos; ayudar a esos 1.284 extremeños que cuentan con un patrimonio de 2.710 millones de euros era la prueba definitiva de no necesitar ni la contribución de quien menos lo requiere.

España nos roba, el Gobierno de España será el enemigo, la carta ya se ha enviado, ahora solo nos queda por conocer cómo continuará «el cuento de las cuentas». Un cuento chino, así de simple y así de triste.

Mientras ese Gobierno de España, ese que lidera Pedro Sánchez, un socialista, ese que es capaz de sostener la economía, que crece en empleo, que avanza en derechos sociales, ese, Pedro Sánchez ha presentado junto a Yolanda Díaz, PSOE y Sumar, un acuerdo de gobierno que ofrece la reducción de la jornada laboral hasta las 37,5 horas semanales, el aumento del parque público de viviendas, fortalecer la atención primaria, una cartera de servicios básicos de calidad a menos de 30 minutos del lugar de residencia… Hacer más progresivo el IRPF e igualar la tributación de las rentas del capital y el trabajo, revisar los gravámenes sobre la banca y las empresas energéticas o una herramienta personalizada para que cada español sepa exactamente a qué se destinan los impuestos que paga…

Todo en la vida se centra en prioridades, esa es la única verdad, y como diría alguien, ésta solo tiene un camino, a lo que yo añadiría o dos modelos.

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