Opinión | Encerado y clarión

Juro y perjuro

La infanta Leonor junto a su padre, el Rey.

La infanta Leonor junto a su padre, el Rey. / EL PERIÓDICO

Quizás sea la frase más incorrecta que existe cuando se usa coloquialmente, pues en el subconsciente pareciera que se reafirma en el juramento, pero es precisamente lo contrario, jurar es prometer a sabiendas que además de verdad se va a cumplir lo prometido, y perjurar, jurar a sabiendas que además que no es verdad, no se va a cumplir, o en su caso, se va a incumplir.

El Juramento parece que nos ha acompañado desde tiempos muy remotos y en casi todas las culturas, países y regiones, incluso religiones, no crean que sea un invento autóctono o capricho de la monarquía. Desde tiempos inmemorables el Juramento daba fe de que lo hablado, pactado o comprometido era o sería verdad absoluta por encima de uno mismo. En palabras de Hesiodo, «la Discordia, lleva consigo las querellas, las mentiras, los embrollos, las palabras capciosas y por fin el juramento».

En apenas una semana, la famosa e incorrecta frase se ha puesto muy de moda, tato por los juramentos, alguno solemne, como por los perjurios, justificados con toda solemnidad, pero no por ello dejan de ser perjurios y sus actores perjuros.

En cuanto al juramento, cómo no creer en nuestra princesa Leonor, cuando solemnemente jura la Constitución. Sí, lo hace con el convencimiento y la seguridad de que hará lo posible por defenderla y cumplirla, con ilusión y orgullo, ydentro de sus posibilidades. No importa que usted crea o no en la monarquía, en nada tiene que ver con su condición, lo que importa es que el juramento es veraz, pues hay quien jura por convencimiento y quien jura a sabiendas del perjurio.

Atrás quedan otros juramentos, que ya en lo manifestado, debieran ser considerados en sí mismo perjurios, pero en esta hipocresía institucional que algunos han querido normalizar, da igual, porque además, y según nuestro código penal, ciertamente da igual.

El perjurio no está penado. En términos jurídicos sería y según el artículo 458 de nuestro código penal, el falso testimonio y siempre que fuera causa judicial, falso testimonio propio, contra el reo y eso sí, en su punto 3, contra Tribunales Internacionales.

El Juramento parece que nos ha acompañado desde tiempos muy remotos y en casi todas las culturas, países y regiones

En España hay dos actos de juramento institucionales, en los casos de investidura de cargo o reino, y en el caso de las Cortes Generales, al jurar cada cargo. Como bien saben, últimamente eso de jurar se ha vuelto un poco a cada entender. Hay quien jura por España, hay quien jura su cargo sin más y los hay que juran por imperativo legal, otros por la paz entre los pueblos y seguramente en un futuro alguno habrá que jure por Snoopy, todo con tal de restar valor a las instituciones y a la Constitución, que es el sentir del juramento, cumplir y hacer cumplir las leyes, y ahí es donde voy.

La ley, a día de hoy, es igual para todos o al menos lo era o debiera, si usted juró cumplirla y hacerla cumplir, quizás debiera plantearse repetir su juramento al grito de juro y perjuro, que es lo mismo que decir, juro hacerla cumplir cuando me convenga, en algún caso, y en otros, juro cambiarla en cuanto pueda. Lo cierto es que solo se puede amnistiar al condenado, no al que no ha sido juzgado, a no ser que amnistía ahora signifique amnesia judicial y respecto al perjurio, si no hay causa judicial no hay falso testimonio, pero por mucho que se quiera camuflar, explicar o votar, para el ciudadano de a pie, un falso testimonio siempre será una simple mentira.

Cómo me recuerda esta situación al juramento de ScarlettO´hara en “Lo que el viento se llevó”: Aunque tenga que matar, engañar o robar, a Dios pongo por testigo de que jamás volveré a pasar hambre. Pues es

* Maestro