Opinión

Alambre

Isabel Natividad Díaz Ayuso presidenta de la Comunidad de Madrid

Isabel Natividad Díaz Ayuso presidenta de la Comunidad de Madrid

Solo había que crecer, dejar pasar el tiempo. Solo había que esperar. Como el funambulista de aquella película: estar en el alambre era vivir, el resto era esperar» (M. Jabois, Miraflori), eso leía por la tarde y al mismo autor le escuchaba, en un programa radiofónico, cómo la política del Partido Popular no es más que el paso de baile que marque Isabel Díaz Ayuso. Ella marca su tiempo, el tiempo, ella esperará y solo ella es quien decide quién y cómo, ella doma los leones, y saca a los payasos cuando toca. El circo es suyo, «y viene a confirmar que el PP no es un partido con problemas de sucesión, sino que es una sucesión con problemas de partido. Eso significa que si mañana se acerca un meteorito irán todos contra Pedro Sánchez, mientras piensan los últimos cinco segundos de vida en el planeta como sacar beneficio personal dentro del Partido Popular».

La política del Partido Popular no es más que el paso de baile que marque Isabel Díaz Ayuso. Ella marca su tiempo, el tiempo, ella esperará y solo ella es quien decide quién y cómo, ella doma los leones, y saca a los payasos cuando toca

Ambición de poder e interés puramente personal y su escenificación sobre la condena o la tibieza con los violentos y extremistas en la calle, envenenando y sembrando de odio a la sociedad española. J.L. Almeida dice que tan solo son 2.000€. La banalidad más absoluta con quienes con cánticos xenófobos y fascistas, el olor a otros tiempos, colapsan las ciudades y atentan contra las casas del pueblo. ¿De verdad el Partido Popular no iba a condenar la violencia? ¿Qué España le importa? ¿En manos de quién están? Ayuso a lo suyo, quizá quiera acabar con su partido, comerse a Vox, y el resto a su paso: en Extremadura, por ejemplo, se utilizó la sede de la Junta de Extremadura, su presidencia, para hacer un mitin partidista, sin complejos hablaban de Extremadura o amnistía, por la igualdad de los territorios. ¿De qué igualdad hablan? Renuncian abiertamente a 715 millones de euros, pero les recuerdo que se indignaban la semana pasada reclamando al mismo gobierno 20 millones de euros, ¿alguien nos toma por idiotas? Me gustaría saber si la igualdad será contemplar como Andalucía o la Comunidad Valenciana no renuncian ni a un euro en beneficio de sus ciudadanos, pero qué nos importa si consideramos que como un Melquíades hemos descubierto la pólvora con una reforma fiscal en la que premiamos a los que más tienen suprimiendo el tributo sobre el patrimonio. Decía Jacobeos en esa misma columna, que seguir a Ayuso es no saber qué vas a decir mañana y no recordar lo que dijiste ayer, aquí lo versionamos, mejor dicho, lo sobreactuamos aún peor desde la formación del gobierno regional y seguimos su política fiscal por eso de la igualdad, pero esta semana el Tribunal Constitucional avaló el impuesto de las grandes fortunas y rechazó el recurso de Ayuso, y ahora la Comunidad de Madrid empezará a cobrar el impuesto sobre el patrimonio. ¿Ahora qué hará el gobierno extremeño tras renunciar a la recaudación de 65 millones de euros? ¿Veremos cambiar de opinión primero con los 715 M€ y después con este impuesto? Veremos si de verdad existe un interés general por Extremadura, si de verdad son conscientes de lo que está sucediendo, o siguen el baile que les marca Madrid, un baile personal, un baile de ambición y poder.

Veremos si de verdad existe un interés general por Extremadura, si de verdad son conscientes de lo que está sucediendo, o siguen el baile que les marca Madrid, un baile personal, un baile de ambición y poder

En el momento más complejo de la guerra fría, el socialdemócrata alemán Willy Brandt acuñó el término Ostopolitik (política hacia el Este) que consistió en tender puentes con la URSS para mejorar la vida de los alemanes a ambos lados del muro. Esa política concluyó un 9 de noviembre de hace 34 años con la caída del muro de Berlín.

Hoy, en España, el PSOE ha llevado a cabo un claro ejercicio de Ostopolitik, acercamiento a un extremo para cicatrizar una profunda herida que impedía una sana convivencia entre españoles y siento ese orgullo. El interés general y el progreso siempre ha primado.