Opinión | Espejo convexo

La moción

María Guardiola, presidenta de la Junta de Extremadura

María Guardiola, presidenta de la Junta de Extremadura / EL PERIÓDICO

El pasado 22 de junio del 2022 la Corte Suprema de Estados Unidos (EEUU) suprimió el derecho al aborto 50 años después de haberse aprobado. 

Con esa medida en 14 estados del norte de América se ha prohibido de manera tajante el derecho de aborto a todas las ciudadanas que eran libres hasta esa fatídica fecha. Este ataque flagrante ha mostrado la fortaleza de las mujeres cuando están unidas, pocos meses después de esta decisión del supremo, tuvieron lugar las elecciones legislativas en aquel país, y el resultado fue una victoria aplastante en Ohio, Virginia y Kentucky del Partido Demócrata en estados donde el partido republicano había mostrado fortaleza. El denominador común en esos estados que dieron la sorpresa era la ilegalización del derecho al aborto.

"La primera mujer presidenta cede frente al machismo sin ni siquiera mostrar una mínima resistencia

En el pleno del Ayuntamiento de Cáceres la semana pasada se aprobó una moción con los votos de Vox y del Partido Popular cuyo objetivo era impartir charlas contra el aborto a las y los estudiantes adolescentes en los institutos de Cáceres. Con dicha iniciativa, el Partido Popular volvió a evidenciar su inconsistencia política, la presidenta de la Junta de Extremadura se apresuró a decir públicamente que su gobierno era garante de los derechos de las mujeres y de sus libertades. 

Es un bucle cognitivo en el que se ha quedado la actual presidenta de Extremadura, mientras ella dice defender un feminismo puro, sus capitanes negocian con sus socios los derechos de las mujeres, una hoja de ruta cuyo objetivo principal es la merma de los derechos de las mujeres extremeñas. 

El discurso de la presidenta de la Junta de Extremadura cada vez se acerca más al ideario del expresidente de la Federación Española de fútbol, Luis Rubiales, quien acusaba al feminismo de falso y de peligro para este país. 

Esto no es ni nuevo ni original, en la lucha incansable de las mujeres por su libertad y por sus derechos, siempre hubo quien se acercaba a nosotras como falsos aliados para no ir más allá de nuestras reivindicaciones y quienes mercantilizan políticamente los derechos de las mujeres. 

Ambos tienen métodos distintos, pero comparten un mismo objetivo, salvaguardar la hegemonía histórica de la ideología machista. Como dice la escritora Florence Thomas, están alarmados porque la cultura patriarcal se está fisurando con nuestro anhelo por conseguir un espacio identitario propio.

La primera mujer presidenta cede frente al machismo sin ni siquiera mostrar una mínima resistencia.